
Lunes 8 de febrero de 2010| por Pumza Fihlani/ BBC Mundo/ La Nacin
Los sudafricanos han aceptado en su mayoría la poligamia del Presidente Jacob Zuma, pero las acusaciones de que engendró una hija fuera del matrimonio han puesto de relieve una creciente división cultural y han puesto sombras sobre uno de los combates más urgentes del gobierno, contra la epidemia de VIH/sida, para lo cual la autoridad postula el uso regular del condón y la fidelidad a una sola pareja.
Zuma tiene tres esposas. Y ahora, al parecer, una hija de cuatro meses de edad con otra mujer, Sonoro Khoza, de 39 años, cuyo padre es un alto dirigente del fútbol.
Los partidos de oposición y los diarios, activistas contra el sida y grupos por los derechos de las mujeres, se rebelaron: acusan a Zuma se dar un mal ejemplo.
Pero el gobierno ha negado las sugerencias de que sus actos contradicen sus políticas hacia el sida.
Y el foco puesto sobre la vida sexual de Zuma ha vuelto a abrir el debate sobre su poligamia. Algunos han preguntado si ésta debiera ser todavía permitida en un país donde más de cinco millones de personas viven con sida.
FENÓMENO RURAL
El comentarista político Adam Habib está entre quienes creen que Zuma debe clarificar su posición, al menos respecto de las últimas acusaciones.
"Si Zuma está convencido de que no hay contradicción entre su relación extramarital y el mensaje gubernamental sobre sexo seguro, entonces debiera explicarlo", dice Habib.
Señala que un "grupo significativo de ciudadanos" no tiene problemas con la poligamia de Zuma porque él ha sido "transparente" al respecto. Pero dice que la brecha entre los que están "a favor" y los que están "en contra" parece estar ampliándose.
Los zulúes y los xhosas están entre los grupos donde se practica la poligamia, pero ésta se ha convertido en un fenómeno en gran medida rural.
Los tradicionalistas en las áreas rurales adhieren a la poligamia como una parte importante de la cultura.
Moses Twala, del Kara Heritage Institute, no cree que debiera haber siquiera un debate acerca de las esposas o la supuesta amante de Zuma.
"No es africano discutir asuntos privados en público. Me hace preguntarme para qué sirve esto, excepto para degradar a alguien", dice.
"Es normal en nuestra cultura que un hombre esté casado pero tenga hijos fuera de su matrimonio; así es como se han formado con frecuencia otros matrimonios", explica.
"INTOLERANCIA CULTURAL"
Pero muchos sudafricanos creen que la poligamia perpetúa la desigualdad entre hombres y mujeres. El debate arrecia, incluso entre amigos y colegas, en las calles de Johannesburgo.
El guardia de seguridad Goleen Mushwana dice que la práctica está pasada de moda, preguntando por qué un hombre necesitaría tres esposas.
"Sólo porque la poligamia es parte de algunas culturas no significa que sea buena para la sociedad", dice.
Pero su colega Tebogo Motshabi discrepa. "No practicamos la poligamia en (mi) cultura, pero si se nos permitiera yo me casaría con más de una esposa. No creo que haya nada de malo en eso, si es lo que uno quiere", dice.
Los partidarios de Zuma siempre han desestimado las críticas contra su poligamia, o han sido menos receptivos a las críticas que vinculan sus hábitos sexuales con las políticas para el sida. Para ellos, esas críticas demuestran "intolerancia cultural" o una actitud de "superioridad cultural" en contra de las personas negras.
Durante el gobierno de la minoría blanca, las prácticas culturales negras no tenían sitio en la sociedad; el gobierno de esa época los consideraba inferiores.
Pero los sudafricanos negros se han definido por años a sí mismos por sus valores culturales, sus creencias y sus costumbres, y para muchas personas negras es importante conservarlos.
Líderes culturales y étnicos han sido cuidadosos en no criticar en público el estilo de vida de Zuma para no ser acusados de intolerancia cultural.
La Constitución de Sudáfrica reconoce la práctica de la poligamia bajo el derecho consuetudinario. Y Zuma siempre se ha mostrado abierto en que adhiere a las creencias culturales zulúes.
Defendió recientemente tener "muchas esposas" en el Foro Económico Mundial de Davos, llamando a la gente a aceptar más su cultura.
"Ésa es mi cultura. A mí no me quita nada, ni les resta a mis creencias políticas, incluyendo la creencia en la igualdad de las mujeres", dijo el Presidente, citado por la agencia France Presse.
Algunos sostienen que este tipo de apertura es vital para la atracción que él ejerce sobre muchos sudafricanos rurales y tradicionalistas.