
Domingo 4 de julio de 2010| por Marcela Jimnez / La Nacin Domingo
Éste ha sido un año de debut para Lily Pérez. Alguna vez protagonizó la dupla fiscalizadora "Pérez y Pérez", mientras fue diputada, entre 1997 y el 2002.
Hace dos años volvió al hemiciclo para ocupar el escaño que dejó el fallecido Pedro Pablo Álvarez-Salamanca.
En 2009 resultó electa senadora por la circunscripción de la Quinta Cordillera, dejando en el camino al UDI Marcelo Forni.
Dice que el mayor cambio, en todo caso, ha sido pasar -con el triunfo de Sebastián Piñera en enero- de diputada opositora a senadora oficialista: "Es una lógica distinta, pero estoy contenta. Mi prioridad es mi región y la segunda, apoyar al Presidente fuertemente y a su gabinete también".
La senadora Pérez está presidiendo la Comisión de Derechos Humanos, instancia desde la que quiere provocar un cambio de agenda y ampliar la mirada a otros derechos, como la lucha contra el femicidio, la trata de personas y la discriminación.
Apoyó a Carlos Larraín en la interna de RN y no aceptó cargos en la mesa directiva, porque en la semana está radicada en su zona, en Quillota.
El miércoles en la noche, más de un flash la captó dando un agradecido beso en la mejilla al senador DC Hosaín Sabag por sumarse a la Alianza en la votación del salario mínimo, lo que junto al voto de Alejandro Navarro permitió su aprobación en 172 mil pesos, cifra que el resto de la Concertación rechazó.
"La Concertación no da con el tono, hoy está en una actitud dañina. No es lo mismo cuando uno ve en la sala gente que pelea por un ideal legítimo, que puede ser distinto, que esos discursos que lo único que desean es que al gobierno le vaya mal", dice.
-¿Qué conclusión saca de la sentencia del caso MOP-GATE tras siete años de investigación?
-Son tres. Es el robo de recursos del Estado más grande ocurrido en los gobierno de la Concertación. La jueza (Ana Gloria) Chévesich hizo un trabajo acucioso, largo, tuvo que soportar muchas presiones, pero los responsables políticos no se ven por ninguna parte. Esto marca un antes y un después en materia legislativa. En términos de las sanciones penales para un caso de corrupción como éste, los resultados son absolutamente insuficientes.
-¿Hay que hacer una reforma?
-Definitivamente, hay que hacer modificaciones legales, porque esto marca un precedente, tenemos que actualizar una ley vigente. Si las penas van a ser similares o iguales a ésta, estamos frente a sanciones insuficientes para castigar este tipo de conductas.
-La jueza Chevesich descartó modificar el delito de fraude al fisco a asociación ilícita para obtener penas más altas
-No me corresponde criticar la decisión de la jueza. Somos tremendamente responsables y respetuosos de la autonomía del Poder Judicial, pero claramente la configuración del delito de asociación ilícita tiene penas más altas que las de este fallo.
-Dijo que no veía a los responsables políticos del caso MOP, ¿a quiénes se refiere?
-Mira, al final los sancionados son mandos medios, tenemos una persona vinculada a una universidad, un ex ministro, mandos medios de empresas del Estado, pero es obvio que aquí faltan los responsables políticos. Fue bien hecho el grupo que armaron para defraudar al fisco, una buena coartada la manera en que se actuó.
-El cargo de Carlos Cruz era político, es un ex ministro. ¿Se está inmolando para cubrir a alguien?
-No sé si se está inmolando, pero finalmente siempre hay alguien que termina siendo el chivo expiatorio, y claramente puede ser él.
-Nuevamente hay críticas por un embajador, ahora el de Panamá, Alberto Labbé, está involucrado en la Operación Cóndor. ¿Hay que revisar más acuciosamente los nombramientos?
-Sí, estoy de acuerdo con eso, creo que hay que mirar siempre muy acuciosamente todos los nombres, pero hay algo que me llama la atención. Ha habido dos casos, éste y el del ex director de Gendarmería (Iván Andrusco), en que los nombrados tuvieron funciones en los gobiernos de la Concertación, hicieron carrera, y ahora aparecen en esta situación, eso igual me genera un poco de duda. Más allá de eso, hay que ser acuciosos y esperar que se investiguen.
-¿Cuál es su opinión sobre el indulto bicentenario? No hay acuerdo sobre los límites, a quién favorecer y a quién no
-En un Estado moderno, la figura de la facultad presidencial del indulto no la comparto. Esa es una práctica de la época de la monarquía, y cuando tenemos un país con poderes independientes y autónomos, eso es torcer la nariz definitivamente a las resoluciones de los tribunales de justicia. La Iglesia Católica va a entregar una propuesta al gobierno para que éste la convierta en proyecto de ley. La verdad, no estoy de acuerdo. Chile necesita dar señales concretas sobre el combate a la inseguridad, la delincuencia, la violencia, y va en una línea opuesta que nuestro gobierno impulse un indulto para el bicentenario.
-Se ha vinculado el tema con casos de personas que están cumpliendo condena por violación de los derechos humanos. ¿También lo rechaza en ese ámbito?
-Sí. Hoy existen prerrogativas carcelarias para aquellas personas que están en situación de enfermedad terminal o son mayores de 75 años. Hay que decir a quién se va a indultar, obviamente no a quienes estén vinculados a hechos de sangre, no a quienes hayan abusado de menores, tampoco nadie condenado por perpetua simple o calificada. Cuando se empieza a excluir un montón de casos, ¿cuál es el sentido del indulto si hay beneficios carcelarios para personas que están en ciertas situaciones? Por convicción, no creo en los indultos.
-¿Qué hará RN en este tema? ¿Lo han discutido?
-Lo hemos conversado preliminarmente, lo conversamos el martes en la noche en Cerro Castillo con el Presidente Piñera. Vamos a esperar la propuesta de la Iglesia y ver cómo se va desarrollando el debate. He expresado mi opinión y, por lo que he visto, es compartida por varios al interior de la coalición.
-Ya que mencionó la reunión de Cerro Castillo. ¿Qué evaluación hicieron de la relación con la Concertación en estos tres meses?
-Realmente estoy convencida de que la Concertación todavía no da con el tono de lo que es ser oposición. En tres discusiones, el bono marzo, el royalty y ahora el salario mínimo, hemos visto un tono bastante disperso. En el caso del miércoles, uno ve que la Concertación saca argumentos en la sala, algunos bastante demagógicos, y después se abstiene de votar, porque sabe que la opinión pública no podría perdonarle votar en contra. Por eso uno nota una diferencia con los senadores (Hosaín) Sabag y (Alejandro) Navarro, porque en lo que expusieron en la sala uno veía un pensamiento distinto, pero votan a favor porque saben que sería dañino para el país no hacerlo. Cuando estuvimos en la oposición, ¡jamás! nadie de nuestro sector votó en contra de un proyecto de sueldo mínimo, porque siempre entendimos que en estos temas no hay que darse gustos políticos personales.
-La Concertación contraargumenta que cuando eran gobierno buscaban consensos, dialogaban. Critican que como oposición se les descalifica, que no se les escucha
-¡Ja! ¡Por favor! Si los de la Concertación son los más descalificadores. No había visto nunca el nivel de ataque, sobre todo hacia el Presidente Piñera, hay algunos que se refieren a él con gran insolencia. Al revés, lo que he visto es que el Presidente ha mostrado la mejor disposición, los ha invitado a Cerro Castillo, se han rehusado a asistir, a los ministros los vemos conversando con los parlamentarios de la Concertación. Varios de nosotros les hemos pedido al Presidente y a los ministros que se acerquen, que conversen, les hemos dado muchas veces manga ancha para que negocien, porque es bueno sacar los proyectos por mayoría.
-Algunos han buscado consensos, pero otro sector de la Alianza ha dicho que prefiere perder los proyectos antes de negociar con la Concertación ¿Hay dos espíritus en ese sentido?
-Eso es real. Han existido dos espíritus en esta materia, pero el diagnóstico en este momento de la actitud que está teniendo la Concertación nos está dando la razón. Frente a una Concertación que tiene mayoría en el Senado, hay que tener una mayor conversación. Pero ¡ojo¡, eso no significa doblarse ni cambiar objetivos o ideales políticos, significa mucho más conversación, socializar los temas. Ése es el camino para que podamos tener uno o dos votos más, como lo logramos con el salario mínimo.
-¿RN y la UDI fueron mejor oposición?
-Nosotros fuimos una oposición más noble. Sinceramente, nunca en estos temas votamos en contra, nunca hicimos ataque personal o la denostación permanente que hemos visto contra el Presidente. Cuando ves que toda la Concertación en la Cámara Baja vota políticamente y, lo peor, muchos en comisiones o pasillos dicen 'sí ministro, usted tienen razón, eso es dañino para el país', pero el país los está mirando, está viendo actitudes que no le gusta. No logran dar con el tipo de oposición que quieren ser.
-¿Y la Alianza logra dar con el tono como coalición de gobierno?
-Estamos en un período de aprendizaje, absolutamente. En Cerro Castillo, el martes en la noche, dije ¡mirémonos las caras! ¡Deberíamos estar felices y agradecidos de la gente de haber llegado al gobierno! No era fácil, la Concertación tenía una máquina fuerte, un manejo de recursos enorme, las intendencias, gobernaciones, jefaturas de servicios, mayoría en la Cámara. ¡Las tenían todas! Haber ganado es mérito nuestro, enorme, y del Presidente Piñera, por haber sido un gran candidato. Hay que proyectar un trabajo mucho más eficiente, más optimista de estar más en terreno. Con el nuevo gobierno tenemos que mostrar un cambio y eso se hace con actitud, en el estilo de trabajo, que se noten las diferencias. Obviamente, en privado es súper legítimo que surjan críticas, hay un montón de cosas que mejorar, roces que limar, pero existen los momentos y los lugares para hacerlo. No comparto con quienes a través de los medios de comunicación ventilan las diferencias.
-¿Había pesimismo en Cerro Castillo?
-No, no veo pesimismo, pero a veces mucha impaciencia, un poco de ansiedad de querer que todo cambie en menos de cuatro meses, y la verdad eso es muy difícil. Con franqueza, nos damos cuenta lo complicado que es, y no sólo hay que tener paciencia, sino que empatizar con lo que cuesta hacer las cosas. Desde ese punto de vista a veces se ve impaciencia en alguna de nuestra gente.
-En el gobierno hay menos experiencia con el bagaje político.
-Sí. Pero los ministros están trabajando fuertemente, son súper calificados, están agarrando el ritmo. Estamos frente a un gobierno que tiene grandes posibilidades de consolidarse como uno de cambio real, con un mensaje de unidad e integración muy fuerte.
-La Concertación reaccionó con dureza a la orden presidencial a los parlamentarios de la Alianza de fiscalizar el gobierno de Michelle Bachelet. Dicen que es una estrategia política, que le tienen miedo, que es consecuencia de las encuestas, que no es tarea de un gobierno fiscalizar a su antecesor.
-Mostrar los errores del ex gobierno es lo que hay que hacer, tener una actitud distinta sería complicidad con las malas decisiones que se tomaron. Estoy convencida de que es correcto investigar eventuales irregularidades o transparentar los errores del gobierno anterior. No veo por qué la Concertación dramatiza esta situación.
-No se supone que una autoridad, si tiene algún antecedente de irregularidades, tiene que pasarlos a tribunales.
-Así es. Por eso, los diputados que han anunciado entre sus facultades de fiscalización hacer comisiones investigadoras, y determinan que eventualmente están ante un delito, tienen que entregar todos los antecedentes a la justicia. Teníamos el terremoto encima y el gobierno de Bachelet duplicó las asignaciones a dos mil 350 millones para fundaciones, varias de ellas relacionadas a la Concertación, en circunstancias que el país requería en ese momento ahorro fiscal y prudencia. A lo mejor no hay irregularidad, o sí, por eso creo que es inevitable que esas cosas se investiguen.
-¿Tienen antecedentes concretos de otras situaciones que ameriten esta fiscalización o es sólo un estado de alerta?
-Un poco de ambas cosas. Tengo entendido que efectivamente en algunos ministerios se han ido conociendo antecedentes de pagos indebidos, contrataciones excesivas de personal, cosas como ésas y, por lo tanto, poco a poco van a ir aflorando algunas.
-Esta semana lograron que el royalty pasara a comisión mixta. Hay una suerte de empate técnico en la Cámara Baja y no tienen mayoría en el Senado. ¿Ve opciones reales de llegar a consenso en la comisión?
-Tengo esperanzas de que así sea. Lo que sucedió con la votación del salario mínimo me abre una gran ilusión de que puede haber personas de la Concertación que tengan una actitud diferente con el royalty. Una de las decisiones del gobierno, y en particular del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, es una gran voluntad de entregar un aporte sustantivo y más relevante a las regiones, ése es un buen camino. El royalty nace en los gobiernos de la Concertación, cuyo objetivo era entregar más recursos en particular a las zonas mineras y, desde ese punto de vista, sería un paso a una mayor resolución en esa materia. Eso haría que algunos senadores de la Concertación estuvieran más abiertos a apoyarlo.
-¿Ese es el camino o hay otras fórmulas para tratar de mantener la mayoría circunstancial que lograron esta semana en el Senado?
-El camino definitivamente es conversar más, e insisto, el gobierno lo ha hecho. Es la instrucción del Presidente. Algunos parlamentarios de la Concertación lo están entendiendo. Espero que se profundice ese tipo de relación. Eso va a permitir que nosotros saquemos adelante los proyectos y que la Concertación dé con el tono de la oposición que quiere ser.