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Lunes 16 de julio de 2012| por César Fredes
Nolita Lastarria, el nuevo y ultra sofisticado restaurante que los hermanos Pancho y Carlos Toro acaban de abrir en el nuevo epicentro gastronómico de la plaza interior de la calle que completa el nombre de la segunda versión del exitoso Nolita de Isdidora Goyenechea, pareciera tener exitosa vida asegurada.
El espacio es alucinante, lujoso, pero al mismo tiempo lúdico y de buen gusto. Y aunque rotundas y frescas, las ostras de exportación que llegan a las mesas en una bandeja con hielo no sean una novedad, son parte de un atractivo que en Chile no es un lujo prohibitivo de precio como en Francia o Estados Unidos.
Ostras muy frescas sobre hielo y langostas, igualmente frescas, pero servidas calientes y asadas a la grilla con su deliciosa carne sazonada solamente con mantequilla constituyen el atractivo principal, pero no el único.
Pancho Toro, el hermano chef, ha sacado de la manga un surtido de ostiones, langostinos y filetes de pescado blanco que, asados con una técnica oriental, sobre una placa de hierro fundido que llega a la mesa sin dar humo, le dicen a la clientela que este Grill del Mar es la mejor muestra de que en nuestro país hay productos para ofrecer, por fin, una alta gastronomía marina de lujo.
Carlos y Pancho Toro, creadores primero del a Pinch of Pancho y luego del notable Nolita de Isidora Goyenechea han demostrado talento, empuje y consistencia. A casi 30 años de su regreso a Chile desde Estados Unidos saben a ojos cerrados como manejar un buen restaurante.
Con el éxito han sofisticado su buen gusto, su lúcida mirada de una gastronomía que se refina y hoy pueden incluso apostar a mejorar la oferta de la cocina y la calidad de sus instalaciones.
Carlos Toro, el cerebro de la parte no gastronómica del negocio ha creado con el arquitecto Ricardo Cabrera un espacio amplio y casi cinematográfico en la entrada misma del nuestro anfiteatro de la calle Lastarria , el nuevo epicentro del barrio.
El gran espacio rectangular, básicamente obra limpia en concreto, se complementa con grandes focos como de estudio de cine, esculturas en acrílico con iluminación cambiante de neón y algunas piezas de decoración del estilo norteamericano de los años 50, similares a las original Molina y del primitivo “A Pinch”.
La vigorosa oferta de Champagne, desde Moet Chandon hasta Drapier y multitud de espumantes argentinos de última moda como Luigi Bosca, Cruzat, Casa Boher, Finca Flichman o Finca la Linda se presenta como el acompañante natural de ostras y langostas.
Para almuerzos o cenas de menos euforia y generosidad, Nolita sigue manteniendo la jerarquía de las pastas rellenas, el salmón, la bisque de langosta o camarones y la repostería magnífica de la joven chef pastelera Anita Toro.
Será suceso en el 2012.
Nolita Lastarria. José Victorino Lastarria 70, local 18. Barrio Lastarria. 2012