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  Adelgazantes: Cuando el remedio es peor que la enfermedad

  Estamos en pleno verano, la época en que muchos se preocupan de aquellos kilos de más y de buscar la fórmula más eficaz para hacerlos desaparecer. Algunas personas se ciegan ante ciertos productos que prometen ser la panacea, sin tomar conciencia de que incluso el más natural de ellos puede tener efectos secundarios.

Domingo 17 de enero de 2010| por Inbal Landau

Que un medicamento se jacte de ser natural no es suficiente. Que lo certifique un cibernauta desconocido que no hace más que entregar su nombre y teléfono con tal de captar clientela tampoco es algo confiable. Que a un amigo le haya resultado sigue sin ser garantía de nada. Para efectos de salud, hay que fiarse del todo cuando un remedio adelgazante está certificado y se vende en farmacias. "Cuando se asocian los productos naturales con medicamentos, pueden producirse efectos nocivos para la salud de las personas", sentencia la presidenta del Colegio de Químicos-Farmacéuticos, María Soledad Velásquez.

La profesional hace hincapié en la importancia de pedir consejos a los médicos y farmacéuticos antes de comprar, "porque los productos naturales combinados con medicamentos, pueden tener efectos de anulación del principio activo, (por ejemplo) producir sangrado en el caso de los anticoagulantes".

Existen productos que se jactan de ser 100% naturales, pero que no lo son. Recientemente, el Instituto de Salud Pública (ISP) dio a conocer que el producto adelgazante Meizitang -que pulula en la red y supuestamente sirve para quemar grasa e inhibir el apetito- contiene el principio activo sibutramina, que no aparecía en su etiquetado. "Este elemento está catalogado como un fármaco sicotrópico, está sujeto a control legal y se tiene que vender con receta retenida, pero estamos viendo que se está comercializando de esta forma que es ilegal", sostiene Velásquez. Además, en el informe se constata que es un producto farmacéutico que no cuenta con registro sanitario, por lo que sus propiedades farmacológicas no se encuentran avaladas.

Si bien en menos del 2% de los casos se producen los efectos adversos, siempre puede suceder. Hace algunos meses, Natalia Heusser comenzó a consumir Meizitang (cápsulas que cuestan entre 15.000 y 20.000 pesos por frasco aproximadamente) tras recibir un consejo. "Me dijeron: 'sabes qué, yo estoy tomando una pastilla natural y estoy bajando muy rápido de peso, no tiene efectos secundarios y además después no recuperas el peso'".

Cuando Natalia empezó a consumir este fármaco, fue antes de la fiscalización del ISP. "Lo alcancé a tomar como dos semanas y a la primera me sentí mal. Es obvio que fue el efecto de la sibutramina, pero en ese momento yo no sabía que la contenía". En cuanto a los efectos que tuvo en ella, dice que "no podía dormir en la noche, me costaba mucho, dormía dos o tres horas diarias. Lo otro es que tenía taquicardia, me cansaba súper rápido, caminaba y se me aceleraba demasiado (el corazón). A veces, estaba acostada viendo tele y me daba taquicardia de la nada". Además, no bajó de peso mientras consumió las cápsulas.

Pero a Natalia le tocaron los efectos más leves que puede generar este principio activo. Consumir sibutramina puede llegar a producir males como un infarto al miocardio, convulsiones, trombocitopenia (disminución de la cantidad de plaquetas) e incluso la muerte, cuando está contraindicado.

A pesar de que el ISP lanzó una alerta sanitaria, luego de hacer un sumario por el Meizitang, el problema persiste. De hecho, cuando se analizó este fármaco, también se analizó otro llamado Bihetang, que arrojó resultados similares.

La directora del ISP, Ingrid Heitman, admite que la venta informal de medicamentos es un problema difícil de controlar y que es posible que el Meizitang y otros productos, que digan ser naturales y no lo sean, continúen comercializándose a través de la red. Dice que con respecto a eso no hay mucho que ellos puedan hacer y que por eso les interesa informar a la gente de que "no debe comprar medicamentos a través de la red. Todos los estudios han demostrado que lo que se vende por internet raramente tiene el principio activo en las concentraciones que dice tener y que muchos productos tienen sustancias altamente tóxicas. Nosotros hemos encontrado venenos mezclados a veces con las cosas que la gente vende", advierte.

Pero María Soledad Velásquez no sólo critica la venta informal, sino que también la falta de fiscalización con respecto a un tema tan sensible como éste. Hay medicamentos adelgazantes que contienen el principio activo orlistat, un inhibidor de la absorción de grasa, presente en medicamentos como Xenical, que puede producir una mala absorción de las vitaminas liposolubles. Velásquez sostiene que este elemento es "un producto farmacéutico que se tiene que vender bajo receta, pero eso no siempre se hace. En la televisión hay publicidad en que te venden una caja y te dan otra gratis, fomentando la automedicación", señala y agrega que para consumir orlistat, hay que visitar a un médico especialista y preocuparse de llevar una dieta baja en grasas y realizar actividad física. Según el ISP, para consumir este medicamento, efectivamente se requiere del "diagnóstico profesional de un médico".

Actualmente "no hay una pena establecida para la persona que venda medicamentos a través de internet", señala Esteban Maldonado, subcomisario de la Brigada Investigadora del Cibercrimen Metropolitana. Hoy sólo se pueden aplicar sanciones administrativas para la venta informal de fármacos, es decir, multas. Sin embargo, la Comisión de Salud de la Cámara Baja está estudiando un proyecto de ley que pretende que los establecimientos autorizados puedan vender fármacos a través de la red. "La segunda parte del proyecto crea el artículo 313-E del Código Penal, justamente destinado a sancionar a quienes, no estando autorizados, vendan medicamentos. Incluso pone como agravante que para esos remedios se pida receta médica".

Ojo con lo natural

En las farmacias hay productos naturales, que son realmente naturales, pero los consumidores tienen que recibir consejos, porque pueden estar tomando otro medicamento o pueden tener una patología que no conozcan y estos remedios, supuestamente inocuos -que también se denominan fitofármacos-, pueden generar en ellos efectos secundarios.

Todo producto que tenga fines terapéuticos debe contar con autorización del ISP para circular en el mercado, esto considera también a los fitofármacos y a la medicina homeopática. "Los productos naturales por supuesto que pueden tener efectos adversos, cualquier cosa puede tenerlos", señala Ingrid Heitman.

Así como al ISP le corresponde registrar el área de medicamentos, a la Seremi de Salud le corresponde el área de los suplementos alimenticios. Obtener un registro para un producto farmacéutico es bastante más complicado que conseguir uno para un alimento. Por lo tanto, la pillería de algunos es tratar de rotular medicamentos como alimentos y mandarlos a la Seremi.

Heitman agrega que muchos comerciantes informales pretenden hacer esto obviando las propiedades terapéuticas de los productos, como ocurrió con el Meizitang. Esto, con tal de que no los fiscalice el ISP, porque no tienen ninguna base de sustentación ni evidencia científica para probar que son efectivos en sus propiedades. Cuando cabe alguna duda con respecto a sus efectos, la Seremi recurre al ISP para que realice los análisis pertinentes. "Nos mandan una cantidad exorbitante de productos, muchos de los cuales ni siquiera deberían mandar, porque claramente son alimentos, así que es raro que se les pase alguno", enfatiza Ingrid Heitman.

"La ley también dice que los alimentos no pueden adjudicarse propiedades terapéuticas. Entonces si se vende puré de papas diciendo que hace bajar de peso, no se puede poner en ninguna parte que hace bajar de peso, pero algunos lo hacen, y ahí es donde entra la fiscalización de la Seremi, que puede abrir un sumario y aplicar una sanción", señala la directora del ISP.

¿Y las recetas médicas?

El Minsal es la entidad que decide qué medicamentos necesitan receta médica, según su principio activo. Pero la pregunta obvia que surge es ¿no debieran solicitarlas para cualquier producto que pueda generar efectos adversos?

Para contestar, la directora del ISP apela al más básico de los fármacos: "Tú compras aspirina sin receta médica y la aspirina tiene montones de efectos secundarios, entre ellos sangramiento gástrico, que te puede causar la muerte. Por eso es que nosotros decimos que los productos farmacéuticos deben ser vendidos en una farmacia. Hay una cantidad de medicamentos que se venden sin receta médica no porque no tengan efectos adversos, sino porque son muy conocidos", dice y explica que todo medicamento debe contener un folleto que señale cuáles son sus efectos adversos. Es por eso que la especialista insiste en que es importante que los medicamentos se tomen en las dosis prescritas.

María Soledad Velásquez cree que, incluso, las farmacias debieran tener más fiscalización, pero que lo más preocupante es la venta informal en ferias y a través de la red. Heitman aconseja que las personas revisen las alertas sanitarias en la página web del ISP y que se destaque el tema en la prensa, pero apela, por sobre todo, al autocuidado como fundamental. //LND

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