
Domingo 7 de marzo de 2010| por Cenda
Entre 1982 y 2008 los afiliados y el fisco aportaron al sistema 50,7 billones de pesos y recibieron pensiones y otros beneficios de las AFP y compañías de seguros por 14,5 billones, para terminar con un fondo de 46,2 billones, lo que arroja una revalorización neta de 9,9 billones. Todas las cifras están expresadas en pesos de diciembre de 2008. Los aportes incluyen 8,6 billones de pesos en subsidios fiscales, principalmente bonos de reconocimiento, recursos que financiaron el 60 por ciento de los beneficios totales que pagaron las AFP y aseguradoras.
Considerando los aportes netos realizados a lo largo de 27 años y el fondo inicial y final, la tasa interna de retorno (TIR, ver recuadro Nº 2) resulta apenas de 2,2 por ciento al año, bastante por debajo del 8,5 de rentabilidad promedio que exhibe el fondo de pensiones en el mismo período.
Ello se debe principalmente a que el grueso de la rentabilidad del fondo se lo embolsaron las AFP y las compañías de seguros. Generalmente se trata de empresas relacionadas. Las primeras cobraron 5,4 billones en comisiones de administración y las segundas 7,1 billones en primas netas, lo que da un total de 12,5 billones de pesos de los afiliados traspasados a la propiedad de estas empresas. Ello equivale al 33,43 por ciento de las cotizaciones obligatorias, las que sumaron 37,4 billones de pesos en el período (ver cuadro Nº 1). En otras palabras, las AFP y aseguradoras se han embolsado exactamente uno de cada tres pesos cotizados obligatoriamente por los afiliados. Por este motivo, principalmente, la rentabilidad real medida por la TIR baja tanto respecto de la que publica el fondo.
Los afiliados pagaron a las AFP un total de 8 billones de pesos en comisiones, las que representaron un 21,4 por ciento de las cotizaciones obligatorias, las que como se ha mencionado, sumaron 37,4 billones en el período estudiado. Las AFP, a su vez, traspasaron 2,7 billones de pesos a las compañías de seguros, por concepto de primas de seguros de invalidez y sobrevivencia. Las comisiones de administración que se embolsaron las AFP sumaron 5,4 billones de pesos, como se ha dicho. Las compañías de seguros, por su parte, recibieron los 2,7 billones referidos en primas de invalidez y sobrevivencia, pero pagaron solamente 0,8 billones de pesos en pensiones cubiertas por el seguro. Es decir, se embolsaron por este concepto una diferencia neta de 1,9 billones de pesos. Adicionalmente, las compañías de seguro se apropiaron de la totalidad de los fondos de pensiones de los afiliados que jubilaron en la modalidad de renta vitalicia. Las primas de renta vitalicia traspasadas a las compañías de seguros por este concepto sumaron un total de 12,7 billones de pesos. Sin embargo, las pensiones vitalicias pagadas suman 7,4 billones de pesos, es decir, las aseguradoras se embolsaron un total de 5,3 billones de pesos adicionales por este concepto (ver cuadro Nº 2 y recuadro Nº 3).
Las pérdidas debidas a la crisis mundial son impresionantes: en el curso de 2008, la revalorización neta del fondo se redujo en 15,5 billones de pesos. Esa cifra equivale a más de 30.000 millones de dólares de hoy. Representa ¡el 60 por ciento de lo que habían acumulado en revalorización hasta fines de 2007! Las pérdidas durante la crisis fueron aún mayores, puesto que éstas empezaron a mediados de 2007 y aumentaron hasta marzo de 2009. Por otra parte, el informe muestra cómo la recuperación de los fondos desde marzo de 2009 en adelante, si bien ha reducido las pérdidas más o menos a la tercera parte, tiene bases muy febles, porque se sustenta en la burbuja que se ha formado en los mercados emergentes (ver gráfico Nº 1 y recuadro Nº 4). //LND