
Inicio » Vida y Estilo » Salud
Martes 14 de febrero de 2012| por Nación.cl
Después de un día en la playa, disfrutando del mar o luego de una tarde en las piscinas, seguro notaras tus ojos enrojecidos y con ardor.
Hoy en día las medidas sanitarias de las piscinas son muy efectivas y seguras, no siempre se encuentran 100 % libres de riesgos.
El exceso de cloro, los productos químicos, hongos, células muertas, entre otras cosas, los pueden ser factores que lleven a irritaciones, alergias e infecciones oculares, explica Julián García, oftalmólogo de Puerta del Sol.
Por otra parte, las famosas piletas o estanques en plazas, que no poseen filtros, no reciben mantención adecuada ni cloración, son un riesgo para la salud ocular de jóvenes y niños que las utilizan como “piscinas” para capear el calor de la ciudad.
Podemos encontrar virus y bacterias, enfatiza el especialista, lo que puede llevar a una conjuntivitis infecciosa.
Para detectarlas, hay que estar atentos al clásico ojo rojo (con presencia de folículos o papilas). Si el síntoma no desaparece en 24 horas, y a eso le sumamos visión borrosa, dolor e hinchazón, es necesario acudir a un especialista.
Además, se recomienda no abrir los ojos bajo el agua durante periodos prolongados, ya sea en piscinas, mar u otros para evitar cualquier tipo de problema y el verano no se transforme en un riesgo para la salud.
- Utilizar lentes de agua.
- Utilizar piscinas autorizadas, evitando hacerlo en piletas o estaques de la vía pública
- No abrir los ojos bajo el agua por mucho tiempo.
- No compartir su toalla.
- Secar cuidadosamente la humedad de su rostro con una toalla que no tenga arena.