
Miércoles 5 de agosto de 2009| por CLAUDIO AVENDAÑO
La semana pasada, una centena de especialistas de organismos públicos y privados, universidades, entidades internacionales y medios de comunicación discutieron en torno a los fundamentos y líneas de acción en el Seminario de Educación de Medios, organizado por el Consejo Nacional de Televisión y el magíster internacional en Comunicación de la Universidad Diego Portales. Basados en experiencias mundiales exitosas, los participantes hicieron converger sus miradas hasta llegar a ideas más gruesas sobre cómo facilitar dinámicas de formación que puedan ayudar a la educación de públicos críticos y reflexivos ante los medios de comunicación y las Tecnologías de la Información (TI).
Los especialistas internacionales que nos relataron experiencias valiosas en el campo fueron: Joan Ferrés, Jordi Torrent y James Lull. Aunque todavía se está elaborando un documento definitivo con lo tratado y las estrategias a seguir, vale la pena dar a conocer algunos aspectos de este trabajo que, sin duda, puede ser un aporte valioso. En un tiempo más estará en circulación y al alcance del máximo de interesados, una propuesta que se caracteriza por ser incluyente, multidimensional y sustentable en el tiempo.
Considerando la cada vez mayor gravitación de los medios masivos y TI en nuestro diario vivir, no es posible limitar el tema sólo a la escuela y la casa. Todos somos responsables de lo que se difunde mediáticamente (algunos más que otros, por cierto) y de cómo esos contenidos son consumidos por los sujetos. En general, la exposición y los usos de los mensajes públicos y las TI se realizan en la calle y en el hogar y están institucionalizados en casi todas las organizaciones con las que nos relacionamos, por ello es que las prácticas de consumo medial no son un asunto privado, ahora éstas tienen carácter público.
La idea de consenso es no marcar pautas que caigan en modos excluyentes y exclusivos de uso de los medios; por el contrario, se sugiere, en un primer momento, tomar conciencia de nuestras propias prácticas mediales y, a partir de este hecho, reflexionar sobre esa dieta medial que estamos llevando, de modo que podamos continuar con lo que nos resulta útil y gratificante, al tiempo de disminuir lo que nos aleja de nuestros intereses.
Uno de los aspectos más interesantes que surgió del debate fue la creación de un "foro" de personas y organizaciones de distinto tipo interesadas en el tema para que comiencen a dialogar y urdir acciones comunes en diversos ámbitos: formación de docentes de aula; orientaciones a las familias; visibilidad de programas de educación medial que se estén efectuando; diálogo con los medios masivos en el marco de la responsabilidad social; formación de la dimensión comunicativa de la ciudadanía y otras. En un esfuerzo así todos tienen cabida. Cada cual puede aportar desde su ámbito de acción y poner en juego su personal perspectiva. De hecho, los grupos que intervinieron en el encuentro se constituyeron a partir de sectores como el educacional; salud, ciudadanía y responsabilidad social de los medios para asegurar participación, diversidad y especialización.
Hoy, cuando las decisiones personales y sociales se deben tomar valiéndose de la información de los medios de comunicación, es impensable que este aspecto no sea considerado como parte fundamental de la educación de cualquier persona. Se hace cada vez más imprescindible aunar fuerzas y consensuar opiniones, de manera que conozcamos y nos apropiemos de lo que consumimos simbólicamente a través de los contenidos entregados por los medios y las TI.
La ciudadanía de este siglo tiene como uno de sus ejes basales no sólo contar con un sistema mediático plural (hay mucho que avanzar en ese sentido), sino saber cómo éstos funcionan. Conocer sus gramáticas, intereses y líneas editoriales, únicamente de esa manera podremos contar con ciudadanos informados y capaces de procesar reflexivamente la información que reciben y, por lo tanto, consecuentes. No podemos olvidar que la educación de medios forma parte sustancial del derecho a la comunicación.