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Domingo 25 de septiembre de 2011| por Holger Dambeck DER SPIEGEL /FOTO:sobreturismo.es
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Mikael Colville-Andersen tiene una visión: un día, la bicicleta será la forma de transporte número uno en las calles de todas las principales ciudades del mundo, ya sea para ir al trabajo, al cine o a la universidad, tal como ocurre en su ciudad natal de Copenhagen.
Anchas pistas para bicicletas y semáforos programados para facilitar el paso a los ciclistas hacen del ciclismo una manera libre de estrés de circular. A la luz de su deseo de que más ciudades sean como la capital danesa, abrió un sitio Web llamado Copenhagenize.com, que ha sido desde hace tiempo uno de los más importantes blogs de ciclismo.
Inicialmente consistía sobre todo de lindas fotos de personas de Copenhagen andando en dos ruedas, lo que ayudó a Colville-Andersen a hacerse un nombre en el escenario ciclista. Ahora es un consultor de comunidades y países de todo el mundo, ayudándoles a promover el ciclismo.
Así nació la idea de crear un ranking de las ciudades más amistosas hacia la bicicleta en el mundo. Colville-Andersen dio a un total de 80 ciudades hasta cuatro puntos en 13 categorías, como cultura ciclística, aceptación social, infraestructura y percepción de seguridad.
Hubo también puntos de bonificación para factores que no estaban representados en las 13 categorías.
Los dos primeros lugares fueron para Amsterdam (54 puntos) y Copenhagen (52).
La capital holandesa fue elogiada por su atmósfera ciclística “relajada, placentera… Este es el lugar del planeta donde el temor a andar en bicicleta no existe y se nota”.
Sin embargo, Amsterdam no resultó perfecta; el informe llamó a un “diseño más uniforme de la infraestructura” en la ciudad: “Amamos andar en bicicleta en Amsterdam, pero se disfrutaría más si no tuviésemos que adivinar cómo será el siguiente tramo ciclístico”.
Copenhagen, por su parte, tuvo altas calificaciones por su “cultura ciclística bien establecida, las facilidades de infraestructura y la prominencia de la bicicleta en las políticas y la planificación”. Recibió también puntos de bonificación por innovación, pero hubo críticas respecto de que “después de varios años visionarios, Copenhagen parece haberse estancado”.
El informe dice que lo que se necesita es un “viento de cola”, con “inversiones, visión política, acciones concretas”.
Las dos primeras ciudades fueron seguidas en la lista por Barcelona (45 puntos) en el tercer puesto, y luego Tokio (41) que, sorprendentemente, terminó con los mismos puntos pero en un puesto más arriba que Berlín.
La capital alemana fue alabada por su “porcentaje modelo” de usuarios de bicicletas, así como por una saludable distribución de género y su amplio rango de edad, que ayudan a “considerar aún más al ciclismo como una forma normal de transporte”. Se necesita, sin embargo, una “red de infraestructura más homogéneamente diseñada”.
El hecho de que Barcelona terminara por sobre Berlín, a pesar de que su circuito ciclístico es sólo la mitad del de la capital alemana, se basa en la velocidad con la que la ciudad catalana ha logrado un pequeño boom de ciclismo a partir casi nada de la nada: “No había bicicletas en Barcelona hace sólo cinco años…Barcelona es el referente con la que debieran medirse muchas otras nuevas ciudades ciclísticas”.
Por cierto, los rankings son subjetivos.
Colville-Andersen no quiso revelar detalles de cuántos puntos obtuvo cada ciudad en cada categoría. Esto significa que no está claro cómo se decidió la lista final.
Pero los rankings, junto con los comentarios individuales sobre cada ciudad, dan por lo menos una impresión de lo que está ocurriendo en cada una. Y es justo decir que la bicicleta está ganando importancia, incluso en ciudades donde difícilmente se hubiese esperado.