
Martes 27 de octubre de 2009
El gobierno del Presidente colombiano Álvaro Uribe no enviaría al Congreso el acuerdo militar que negocia con Estados Unidos para la utilización de bases militares, en el marco de la lucha contra el narcotráfico. Así lo afirmó ayer en Bogotá el canciller Jaime Bermúdez, en momentos en que el ministro de Defensa, Gabriel Silva, efectúa una visita oficial a EEUU, justamente para abordar aspectos del acuerdo que ha suscitado airadas reacciones de países sudamericanos, que se oponen a la presencia de tropas extranjeras.
"Se cumplen y se cumplieron todos los requisitos, no hay necesidad de llevarlo al Congreso, existen argumentos para ello, tampoco era requisito incluso pasar por el Consejo de Estado en términos de consultar si había tránsito de tropas, porque aquí no hay tránsito de tropas", puntualizó Bermúdez.
Las declaraciones del ministro se dan luego de que la semana pasada trascendiera en medios locales que el Consejo de Estado le había recomendado al Ejecutivo de Uribe tramitar vía legislativa el acuerdo con EEUU y, luego, someterlo a control de la Corte Constitucional.
Al respecto, el canciller recordó que el "concepto" del consejo "no es vinculante. Lo miramos con mucho respeto. En ese concepto hay muchas posiciones, no es una posición unívoca, y vamos a tener en cuenta esas consideraciones y se va a tomar una decisión lo antes posible", puntualizó Bermúdez, quien aseguró que Colombia necesita "este tipo de mecanismos de cooperación" con terceros países, según Caracol Radio.
En esa línea, según el diario colombiano El Tiempo, funcionarios de la administración Uribe aseguran que enviar el convenio al Congreso meses antes de los comicios generales retrasarían el análisis, debate y posterior aprobación del documento, lo que "dejaría en el limbo la cooperación entre Bogotá y Washington".
PALANQUERO
Y mientras en Colombia el texto del convenio militar aún no ve por completo la luz, en Estados Unidos pareciera que todo marcha sobre ruedas y que el gobierno del Presidente Barack Obama da por hecho que tendrá a su disposición seis bases desde las cuales continuar la lucha contra el narcotráfico en la zona. Éste ha sido el principal argumento esgrimido por Washington para defender el pacto militar, una vez desatada la oposición regional, que es liderada por Venezuela y secundada, principalmente, por Ecuador y Bolivia.
Prueba de ello es que el presupuesto de Defensa 2010, aprobado el jueves pero aún sin la firma de Obama, contempla 46 millones de dólares para mejorar las instalaciones de la base de Palanquero (a unos 180 kilómetros de Bogotá).
El monto, sin embargo, no podrá ser desembolsado hasta 15 días después "de la fecha en que el secretario de Defensa (Robert Gates) certifique ( ) que se ha llegado a un acuerdo con el gobierno de Colombia que garantice el acceso y uso de sus infraestructura en la base aérea", según el documento publicado en internet.
Asimismo, el texto deja en claro que el pacto militar "no suministra ni autoriza el establecimiento de una instalación militar o base de Estados Unidos para el estacionamiento permanente de Fuerzas Armadas estadounidenses", en el país cafetero.