
Miércoles 27 de abril de 2011| por Constanza Muoz
Tras conocerse los poco alentadores resultados de la encuesta sobre bullying que se aplicó a más de 200 mil alumnos de 2º medio del país, el Ministerio de Educación (Mineduc) adoptó 4 medidas para que los colegios trabajen por una mejor convivencia escolar.
Sin embargo, expertos en la materia consideran que la iniciativa no es suficiente para provocar un impacto en la comunidad educativa y generar un cambio de actitud.
"No hay ninguna novedad en ese tipo de medidas; son muy superficiales y aunque de cierta manera pueden ayudar a generar conciencia, no van a producir una baja en el fenómeno", asegura el experto en bullying de la Universidad de Santiago (Usach) Jaime Retamal, quien considera que el Mineduc debiese asumir un rol más protagónico y no sólo aplicar "medidas de parche".
Ernesto Treviño, Director del Centro de Políticas Comparadas en Educación de la Universidad Diego Portales (UDP) considera que se requieren "orientaciones muy practicas de cómo prevenir problemas y cómo solucionarlos cuando aparezcan. Necesitamos alguna serie de intervenciones estandarizadas donde las escuelas puedan informarse a través de los portales del Mineduc".
El académico agrega que un reglamento de convivencia no garantiza que haya un buen clima escolar, por eso se necesita una "intervención muy específica para mejorar las áreas de socialización, el respeto mutuo y la solución pacífica de conflictos".
EDUCAR A LOS AGRESORES
El jefe de carrera de Educación General Básica de
Para Triviño "los alumnos agresores regularmente son niños con algún tipo de falencia emocional en la casa. Por tanto la participación de sus padres es un poco más difícil, porque probablemente no hay una relación muy fluida entre ellos", señala el experto y agrega "en cambio está demostrado que los padres cuyos hijos son víctimas de bullying, trabajan codo a codo con la escuela para extirpar de raíz el problema".
TAREA PARA LA COMUNIDAD
"Lo primero que se debe tener conciencia es que no es un problema entre el agresor y la víctima, sino que tiene que ver con el colegio en su totalidad, incluidos los apoderados", dice Jaime Retamal. "Está demostrado que si toda la comunidad educativa no asume el compromiso de educación para la paz y una convivencia democrática las medidas que se tomen tendrán poco impacto", afirma.
Los tres expertos concuerdan que el Mineduc debe incentivar la formación en 3 niveles: incorporar en las mallas de pedagogía la formación socio-afectiva; capacitar a los profesores en ejercicio porque "siguen mucho su sentido común y no tienen herramientas técnicas de comprensión del fenómeno"; y trabajar en un programa de perfeccionamiento para los directores, actores relevantes en este fenómeno.
"El liderazgo del director junto con el equipo docente son los primeros que deben intervenir en estas situaciones, y para eso tienen que estar preparados", asegura el académico de la UDP, Ernesto Treviño.
"Es un cambio de paradigma, la escuela chilena no tiene conocimientos ni una postura formativa frente al tema convivencia. Los profesores deberían aplicar sanciones formativas, donde los niños agresores reflexionen sobre por qué estuvo mal su acción y aprendan a reparar el daño que hicieron", indica la directora del Programa de Convivencia Escolar Valoras UC.
Jaime Retamal, también miembro de la comisión de expertos que colabora en la elaboración del proyecto de Ley de Convivencia Escolar que se ve en la Cámara de Diputados, concuerda con este enfoque y explica que la primera redacción de la iniciativa legal "fue muy violenta, sólo promovía más sanciones y castigos". Y añade que ahora se trabaja con una mirada "más global respecto al fenómeno de la violencia escolar y no quedarse sólo en el castigo y las multas al colegio".