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  Cascos azules: Mujeres que derriban barreras

  Son pocas a nivel mundial y la situación se replica en Chile. Aunque existe la voluntad de fomentar su participación, desde 1997 sólo 68 oficiales del Ejército han participado en misiones de paz. La capitán Andrea Fuentes cuenta su experiencia de despliegue en Haití.

Domingo 22 de mayo de 2011| por Carolina Miranada

Ni el calor, ni la pobreza de Haití, ni los seis meses lejos de su familia fueron impedimentos para que la capitán del Ejército Andrea Fuentes Eisendecher (31) decidiera integrar el batallón Chile XII, que se desplegó en la isla caribeña entre julio de 2009 y febrero de 2010 como parte de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).

"Quería saber de qué se trataba la misión, cómo era estar ahí, con la gente, conocer sus condiciones de vida. Además ir me daba la posibilidad de trabajar con otros ejércitos", recuerda la oficial que, en pocos días, viajará a Río de Janeiro como jefa de la delegación nacional de tiro pistola y tiro fusil para participar en los Juegos Militares Mundiales.

Aunque Chile ha colaborado en misiones de paz desde 1935, antes de la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), su participación ha aumentado desde 1991 y más aún desde 2004, cuando se produjo el despliegue de un Batallón Ligero como parte de la Fuerza Multinacional Interina para Haití (MIFH), que posteriormente se transformó en la MINUSTAH.

Sin embargo, el proceso de incorporación de la mujer a las operaciones de paz ha sido lento. En 2010, el número de efectivos ONU en este tipo de operaciones llegó a 99 mil 961 hombres en áreas de misión, pero la participación femenina sólo fue de tres mil 355.

En Chile, el panorama no es más auspicioso. Según cifras del Ejército, desde 1997, sólo 68 mujeres han participado en Operaciones de Paz.

Este déficit fue advertido por Naciones Unidas, en el estudio que evalúa el grado de implementación de la resolución 1.325 adoptada en 2000 por el Consejo de Seguridad del organismo multilateral y que insta a integrar a la mujer en todos los aspectos de la construcción de la paz.

En el documento, publicado en febrero de 2011, la ONU admitió que debe "redoblar" sus esfuerzos para aumentar considerablemente la participación de la mujer en sus misiones de paz, la negociación de acuerdos y la reconstrucción de países tras conflictos.

"El estudio es una llamada de atención a los altos cargos de las operaciones de paz para acelerar la implementación de la resolución 1.325", ha señalado el subsecretario general de la ONU para Operaciones de Paz, Alain Le Roy.

En este contexto, Chile ha preparado un Plan de Acción Nacional para la implementación de la resolución de la ONU.

ABRIENDO CAMINOS

La colaboración internacional en misiones de paz es, junto con la disuasión, uno de los ejes del accionar del Ejército. A ello, se suma la responsabilidad social de la institución, que también realizó en Cabo Haitiano la capitán Fuentes.

Aunque en un primer minuto, su intención fue postular como oficial de personal -símil de RRHH y de la labor que realiza en Santiago en el Servicio Militar Femenino de Línea-, las pruebas rendidas para ser parte de la Ministah y sus calificaciones le abrieron una oportunidad que no estaba dispuesta a rechazar: postular a oficial CIMIC (Civil and Military Cooperation).

Si bien es un cargo al que aspiran hombres y mujeres, Fuentes fue la primera en quebrar la tradición de que un par masculino realizara la función.

"El batallón está conformado por Armada y Ejército y el segundo mando del batallón era un oficial de la Armada, que -hasta la fecha- no han trabajado con oficiales de línea mujeres. Para ellos era nuevo ver a una oficial que era jefa de sección. Para él fue inquietante, no sabía si iba cumplir bien o no el trabajo que me estaban entregando, porque siempre había trabajado hombres. Además, se pensaba que el pueblo haitiano no iba a recibir bien a una mujer", señala.

Noimagen obstante, el aterrizaje en Cabo Haitiano demostró lo contrario: "Por ser mujer, tuve una mejor recepción, logré una mayor cercanía con las mujeres y niños. Además, uno aprende un par de palabras en creolé (el dialecto más usado) y eso abre puertas. Ven la bandera de Chile y la reconocen… Fue una muy buena experiencia".

Lograr cercanía fue clave, porque el oficial CIMIC debe coordinar las labores entre el cuartel general de la Minustah y las autoridades locales para materializar las actividades de apoyo a la comunidad.

UN GRANITO A LA COMUNIDAD

Labor no menor en el país más pobre del continente. Como oficial CIMIC, la capitán del Ejército coordinó -entre otras labores- la entrega de agua potable en distintos lugares de Cabo Haitiano; la reparación de mobiliario en escuelas y la realización de cursos de primeros auxilios e higiene personal a niños.

Además, como es tradicional, el Batallón Chile apadrinó un orfanato. Para ello, antes de desplegarse en terreno, los militares chilenos destinados a la Minustah reunieron juguetes, ropa, cuadernos y lápices.

"Cuando íbamos al orfanato, siempre llevábamos juguetes. Entonces, los niños sentían el jeep y corrían felices a esperarnos. Fue muy bonito. A veces llegábamos al mediodía, cuando ellos regresaban del colegio y es impactante verlos, porque -a pesar de que el agua potable es un bien escaso- los niños andan impecables, con sus cintitas en el pelo y la ropa muy blanca", recuerda.

Asimismo, en compañía del oficial de Sanidad, realizaron visitas médicas a la cárcel y organizaron un curso de repostería. Consiguieron que un restaurante facilitara las dependencias, "participaron 19 mujeres y un hombre. Le enseñamos lo que se cocina en Chile, en todo momento estuvieron muy interesados y aprendieron mucho".

La idea -dice- era dar una herramienta de trabajo a los habitantes de Haití, que tiene una cifra de pobreza superior al 70%.

Para Fuentes fue un desafío profesional importante. Abrió la puerta para que otras mujeres se desempeñen como oficiales CIMIC y apoyó a gente que lo necesitaba. "Siento que fui un aporte", sentencia.

Un momento complejo fue el terremoto que devastó a Puerto Príncipe (12/01/10). "Estábamos en la oficina y tembló fuerte, lo que nos extrañó. Al rato, empezaron los llamados desde Santiago para saber cómo estábamos y recién ahí supimos de la magnitud del terremoto", recuerda.

"Había muchas ganas de ir a Puerto Príncipe a ayudar, porque ahí también habían fuerzas chilenas. Queríamos hacer algo, pero no podíamos dejar desprovista de seguridad la zona que teníamos a cargo. Eso fue fuerte", agrega.

Pese al calor, que se incrementa por el uso obligatorio de casco y chaleco antibalas, esta hija de militares no lo piensa dos veces a la hora de evaluar la posibilidad de embarcarse nuevamente en una misión de paz. "Quiero postular a Bosnia, pero el puesto que deseo nunca ha sido ejercido por mujeres… Vamos a ver si se puede", señala.

La capitán Fuentes quiere ser oficial de casa LOT. Básicamente consiste en ser jefe de personal del cuadro permanente cuya misión es patrullar los sectores cercanos a la instalación para tomarle el pulso a la localidad.

Para lograr su meta, Fuentes ha intensificado sus estudios de inglés…. Quiere seguir abriendo camino para las mujeres en las operaciones de paz.

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