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Chile: ¿¡!?

¿¡!? Está llegando el invierno. Todo queda al desnudo. Estrés: gente durmiendo vestida. Estado de alerta permanente. Me duele la cabeza hace diez días. Ando mareado. El terremoto lo siento en el cuerpo. Me siento muy raro. Paranoia colectiva. ¿Dónde estamos los jaguares de Latinoamérica? No los vemos o están bajo los escombros.

Viernes 19 de marzo de 2010| por MARIA ELENA ANDONIE

¿¡Qué pasa ahora!? Terrorífico. Calma. Calma. ¿Un nuevo terremoto? ¿Y el epicentro? Latitud tanto, longitud esto otro... bah. ¿Dónde se cortó la luz? ¡Linternas! ¡Velas! ¡No le hacen las pilas a la radio! Nuestra salvación: la emisora del auto. Se apagó Chile entero, desde Taltal a Chiloé. Qué raro, muy raro. Blackout: mueren los celulares, las personas atrapadas en el Metro, los malls, los ascensores, los supermercados, las calles sin semáforos, todos angustiados por llegar a sus hogares. Se cancelan los espectáculos deportivos y artísticos. Todo el país envuelto en un manto de oscuridad. Se cae el sistema eléctrico, el agua potable, la telefonía, las telecomunicaciones. Todas empresas privadas. Los minutos pasan como si fuesen días. No bastó el terremoto ni el tsunami que se llevó a cientos. Muchos más se quedaron sin casa. ¿Ficción? Almodóvar, Fellini, Kafka, García Márquez. En 96 horas, entre el cambio de mando y el 14 de marzo seguimos entre fuertes temblores y apagones.

¡Hay que irse de Chile!, dicen los nómades con dinero. Hay muchos héroes anónimos. Las fotos esconden la verdad: se exacerban las emociones. ¡Arriba los corazones!

Preparándose para “La entrevista del domingo”, el Presidente salió consternado con su chaqueta al hombro de La Moneda. El gobierno anuncia que la seguridad preterremoto no se va a recuperar antes de seis meses. Y la infraestructura recién en dos años. Réplicas, más réplicas. Las más fuertes en las zonas más afectadas. Alerta de tsunami de Iquique a Puerto Montt: la gente corre gritando, chocan unos con otros para llegar a los cerros. Se investiga responsabilidad penal por no haber dado alerta de tsunami la noche del terremoto. Comienzan a desarrollarse serias patologías en los damnificados. Se anuncia cesantía en el Maule. Sismo social, político y sicológico.

¿Qué viene ahora? Barricadas, fogatas. La gente sale a defender lo que les quedó. ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos? No somos nada. Nada. Inestabilidad sin precedente. Un transformador japonés del tamaño de un contenedor de 500 mil voltios en el Biobío fue afectado por el terremoto. La vulnerabilidad del sistema. ¿No habrá sido un atentado? ¿¡!? Da para cualquier cosa. El mercado castiga las acciones de las eléctricas. ¿Quién puede descifrar eso? Las pérdidas de los acomodados se suplen en el acto. Los pobres se quedan con sus barcazas y humildes fuentes de trabajo hundidos en los arenales. Temblor grado 6,9 para el cambio de mando. ¡Dos temblores mientras Bachelet le traspasaba la banda al Presidente! Los mandatarios invitados con cara de ¿aló, con quién? La piocha de O’Higgins se va para arriba. La Teletón dejó a todo Chile con la conciencia tranquila. Hay pueblitos donde no ha llegado nada. En Lota el kilo de harina se vende a 4 mil pesos. Se me voló el artículo. ¿¡!? Qué importa que se publique o no, si nadie entiende nada. El gobierno hizo un llamado a ahorrar energía, por el riesgo de más apagones. Estamos con luz, pero seguimos ciegos. No queremos ver al caído, al sufriente, al que llorará siempre. ¡Piden calzones y sostenes desde el sur! Pero todo parece estar bien. ¡Sonríe, sonríe!, dicen en la tele. La gente en Santiago y en regiones sigue en carpas. ¿Dónde están las compañías de seguros que construyeron lo que en segundos se desplomó? No hay departamentos para arrendar del tercer piso hacia abajo. Casas tampoco. La demanda supera a la oferta. Los precios aumentaron. Colapso total. Las personas en los cerros de Iloca denuncian grandes grietas. ¡Con la lluvia se producirán aluviones y tendrán que arrancar para el mar!

¿¡!? Está llegando el invierno. Todo queda al desnudo. Estrés: gente durmiendo vestida. Estado de alerta permanente. Me duele la cabeza hace diez días. Ando mareado. El terremoto lo siento en el cuerpo. Me siento muy raro. Paranoia colectiva. ¿Dónde estamos los jaguares de Latinoamérica? No los vemos o están bajo los escombros. La ayuda se concentra en regiones, zonas de catástrofes. ¿Y Santiago? Todos los sistemas informáticos se adelantaron una hora. No hubo cambio de hora. Una hora distinta para todos los chilenos. ¿¡!? Peleamos por la hora, ya no es el terremoto ni el apagón, es el cambio, cualquier cambio ¡No más por favor! ¿¡!?

* Periodista

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