
Martes 20 de octubre de 2009| por Nancy Arancibia / La Nacin
No es concurso de belleza, pero las 21 participantes de Miss Visibilidad Lésbica son hermosas. No son candidatas al Parlamento, pero sus voces tienen la dignidad política de quien busca que las reconozcan y respeten sus derechos humanos. Llevan la banda presidencial, van vestidas de blanco y a cara descubierta se fotografían frente a La Moneda, aunque la seguridad de Palacio las considere peligrosas y no las dejen acercarse al edificio.
Ellas gritan que los derechos de las mujeres llegaron para quedarse y también les toca. "Yo soy así y me tienen que respetar, me voy a hacer valer", sentencia Tifany Cortés, de 18 años, estudiante de Educación Física de la Universidad de las Américas, que despliega su carácter, en parte tallado al defender un espacio en el país. Asumió su condición sexual a principio de año, le costó hablar con sus padres, pero ahora cuenta con su apoyo y el de sus compañeros. Está convencida de que las cosas no cambian sentada en la casa. "Uno no puede quedarse en la casa diciendo 'yo quiero que el mundo sea distinto'. Hay que decirle esta es la realidad".
Precisamente salir del anonimato es lo que se busca el concurso organizado por el Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh). La idea es apoyarlas para que adopten un rol más activo en la defensa de sus derechos, que coinciden con los de los gay, pero con algunas demandas específicas, sobre todo respecto de la salud reproductiva y la discriminación en tribunales cuando disputan la tuición legal de sus hijos, deslegitimándolas en su calidad de madres por su condición sexual.
Rolando Jiménez, presidente del Movilh, cree que las mujeres han mantenido en secreto su opción sexual en parte para exponerse menos a la discriminación y burlas, pero que es el momento de "romper la lógica de la invisibilidad". Deben responder a la doble discriminación -dice- por ser mujer y por ser lesbiana. Reconoce que se ha avanzado, sobre todo de la mano de una Presidenta, pero en el mundo lésbico ha habido un atraso en este empoderamiento y para eso es el concurso.
Para participar sólo debían tener más de 15 años, que su entorno familiar estuviera enterado de su opción sexual y dispuesta a asumir junto al Movilh públicamente sus reivindicaciones. La convocatoria superó las expectativas y la disposición de las jóvenes también. La mayoría tiene entre 16 y 23 años, las que tienen menos complejos, pero hay varias mayores y que tienen hijos.
Jiménez sostienen que mientras más temprano se reconozca y se asuma familiarmente esta condición, es mejor emocionalmente para ellas. "Cuando una mujer se obliga a sí misma a una relación heterosexual, a pesar de tener una orientación distinta, pero por la presión familiar y cultural, se daña a sí misma. A menor edad tienen menos culpa, desarrollan menos complejos respecto de su orientación sexual. Es un cambio cualitativo en sus vidas.
Flameando banderas
Tifany hace flamear su bandera gay sin complejos y con naturalidad. Asumir su sexualidad simplemente la hace sentirse libre, segura y bien consigo misma. "Van a ser felices. Si se quedan allí y no le dicen a nadie, van a ser personas temerosas", aconseja a quienes aún no lo hacen públicamente.
Agita su bandera porque sabe que en algunos años querrá tener un hijo o hacer una familia y no será fácil. Espera que en ese momento la gente sea más tolerante y para eso trabaja ahora.
"Me faltaba atreverme para sentirme totalmente homosexual libremente", confiesa Roxana de la Cuadra (23), pero ha debido batallar bastante para lograrlo. Primero con sus padres, luego en su trabajo, donde la despidieron por asumir su opción.
Roxana supo de su lesbianismo a los 15 años, ha vivido sola y en pareja y cree que no es bueno ocultar su sexualidad. "Todos los días tú te enfrentas con personas distintas, que comen distinto, que duermen distinto, unos lo hacen en el suelo otros en una cama, a unos les gusta el fútbol a otros ver películas. Una de esas opciones es tu sexualidad, ¿por qué no decirlo?, ¿por qué no enfrentarlo y mostrarlo?".
Valentina Zurita es apasionada, junto a su polola Carla son parte del concurso Miss Visibilidad Lésbica, tiene 17 años. Su camino fue primero de negación hasta que descubrió que no era anormal. "Cuando se lo conté a mi mamá, sentí un alivio tan grande, que ya me dio lo mismo que todo el mundo lo supiera", pero a su madre le costó, lo pasó mal, lloró, la llevó al sicólogo, pero al final la comprendió y ahora la apoyo en todo. Valentina es comprensiva, siente que las personas rechazan lo desconocido y por eso se esfuerza en que las personas aprendan. Eso le pasó con sus amigos y compañeros. También está orgullosa de ser lesbiana. "Necesito contárselo al mundo. Hay muchas niñas a las que les da miedo decirlo, que no entienden por qué se sienten así, se sienten rechazadas, se sienten anormales. Yo sé lo que vivieron y quiero ayudarlas".
No tiene nada que aparentar, por eso posa con su bandera de colores frente a La Moneda y se besa sin pudor con Carla. La gente pasa y las mira. Son visibles.
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ELECCIÓN POPULAR EN INTERNET El concurso se realizó por primera vez en el 2008 a través de un modesto fotolog, pero la convocatoria fue mayor a la esperada. Este año decidieron darle más importancia y crearon una página web para presentarlas. El interés los volvió a sorprender y el cetro lo ocupará una de las 21 mujeres que se inscribieron. La ganadora será elegida a través de la votación en el sitio www.lelas.cl hasta el 10 de noviembre. Las tres mayores votaciones populares serán sometidas a entrevistas y preguntas por un jurado compuesto por representantes de distintos colectivos y organizaciones de minorías sexuales, quienes decidirán la ganadora, que será presentada en sociedad el 14 de noviembre en la Gay Parade. |