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  Cómo es vivir tomando el agua más cara de Chile

  El consumo permanente de agua potable en Antofagasta podría definirse como un desafío para la salud y el bolsillo de cualquiera. Por ello, gran parte de los habitantes de la Perla del Norte se ha limitado durante años a consumir exclusivamente agua mineral sin gas. LND viajó a la capital minera de Chile y conoció de cerca las razones de esta singular costumbre popular.

Domingo 4 de julio de 2010| por Javier Soto / Antofagasta / La Nacin Domingo

El agua potable de Antofagasta es cara, amarillenta, sabe a salmuera y beberla sin hervirla es un verdadero atentado al paladar.

Basta con probarla para entender por qué los antofagastinos sienten tanta predilección por consumir agua purificada, producto por el cual muchas veces están dispuestos a estirar al máximo la capacidad de sus bolsillos.

Manía, capricho o costumbre, su comportamiento es el fiel reflejo de una desconfianza perfectamente justificada.

Hoy, muchos de los habitantes de la Perla del Norte viven las graves consecuencias de la elevada concentración de arsénico que tuvo el agua potable durante la década de los 60.

Varios tipos de cáncer, cálculos renales e incluso la presencia de manchas blancas en la piel son parte del abanico de patologías que progresivamente han ido socavando su salud.

De hecho, un estudio realizado el 2007 por académicos de la Universidad de Berkeley, de Estados Unidos, en colaboración con un equipo de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, reveló, entre otras cosas, que la tasa de mortalidad por cáncer de vejiga es seis veces mayor en Antofagasta que en otras ciudades del país de condiciones sociodemográficas similares.

Si bien en la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) confirman que los actuales niveles de arsénico presentes en el agua de la ciudad cumplen a cabalidad con la normativa nacional e internacional en curso, la gente sigue apegada a sus miedos.

LND visitó la capital minera del país, paseó por algunos de sus barrios emblemáticos y conoció algunos matices de este viejo problema, que sigue latente.

Otro de los motivos por los cuales los antofagastinos se resisten a consumir el agua de la llave tiene que ver exclusivamente con la tarifa. A nadie le agrada pagar mes a mes una cuenta que, por lo bajo, corta en los 20 mil pesos y puede llegar a bordear los 80 mil si el grupo familiar es grande.

Al ser consultado por el costo promedio de una cuenta mensual, el gerente de Clientes de Aguas Antofagasta, Salvador Silva Uribe, señala que una familia conformada por cuatro personas "consume alrededor de 17 metros cúbicos al mes, los que tienen un costo aproximado de 17 mil pesos".

Sin embargo, la versión del ejecutivo contrasta radicalmente con las estimaciones consignadas en el último estudio sobre el costo de la vida en las ciudades chilenas efectuado el año pasado por el Centro de Investigaciones de Empresas y Negocios (CIEN) de la Universidad del Desarrollo.

Los cálculos realizados en el informe son elocuentes. En la Perla del Norte, el precio estimado para los servicios sanitarios asciende a los 75 mil 250 pesos mensuales, doblando ampliamente el valor estimado para Santiago.

¿NEGOCIO REDONDO?

"He estado en Santiago, en Concepción, en todos lados… y puedo dar fe de que sólo en Antofagasta existe una verdadera cultura del agua envasada".

Miguel Aguayo es dueño de la empresa Agua Vida y lleva cinco años en el rubro de la producción, venta y reparto a domicilio de agua purificada. Pero si bien en su clientela figuran importantes empresas del sector minero, sostiene que este negocio no siempre es grito y plata.

Según Aguayo, para que una empresa no industrializada pueda llegar a distribuir 500 botellones diarios debe contar -por lo menos- con 15 personas de planta, varios vehículos y una caja chica que aguante el enorme gasto en combustible.

Esto, sin contar la competencia que significan las grandes embotelladoras, que atiborran los supermercados con bidones y bidones de este "oro líquido".

Juana Rivera trabaja en la gerencia zonal de mercado de Unimarc. Al ser consultada sobre el tema, no tarda en confirmar que Cantarina, el agua purificada de Coca Cola, lleva la delantera en términos de demanda.

De hecho, asegura que durante los días más álgidos del brote de enfermedades gastrointestinales -que afectó a más de 25 mil antofagastinos en marzo pasado- las ventas se dispararon al punto de dejarlos sin stock.

"Tuvimos 15 días sin abastecimiento por culpa del colapso de la embotelladora", señaló.

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