
Miércoles 21 de abril de 2010| por Cecilia Yez / La Nacin
"Se debe cambiar de verbo. De proteger o conservar, a salvar glaciares de su extinción. Esto implica manejarlos, o en otras palabras, intervenirlos; algo totalmente opuesto a no tocarlos". Esta idea resume la propuesta de Cedomir Marangunic, geólogo y doctor en glaciología, con más de 40 años de experiencia en investigación de glaciares.
Socio de la consultora Geoestudios, Marangunic explicó que tanto los glaciares blancos como los glaciares de roca, son susceptibles de ser cuidados con distintas técnicas de manejo que ya se están probando en otros países y que hoy permiten salvarlos o incluso generar nuevos.
A la fecha, son varias las tecnologías de manejo de glaciares que se están probando alrededor del mundo.
En Alemania, por ejemplo, desde hace años y sólo durante el verano, se cubre el glaciar Zugspitze para evitar su reducción. Son 6.000 m2 que se cubren con tela blanca para reflejar la radiación solar, aislar el calor y reducir la tasa de fusión. Esta misma idea la recogieron en Austria, donde al menos 2.000 m2 del glaciar Stubai se cubren desde hace cinco años con una película de polipropileno. Suiza hace lo mismo con su glaciar Gurschen y Groenlandia, hace poco tiempo, también se sumó.
Estados Unidos y China han ido más allá y centraron su trabajo en el cielo. Ellos han bombardeado nubes para incrementar las precipitaciones y así aumentar las nieves de algunas montañas.
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| Cedomir Marangunic es doctor en glaciología y tiene más de 40 años de experiencia en la materia. |
En nuestro país se ha trabajado con pruebas de vallas de nieve que podrían ser utilizadas para sobrealimentar los glaciares, un proyecto en el que Marangunic ha trabajado principalmente con la División Andina de Codelco.
Fabricar nuevos
Marangunic afirma que hoy incluso es posible crear nuevos glaciares, una idea que parece compleja, pero que en la práctica no lo es tanto. "Lo que estamos trabajando es muy simple: acumular suficiente nieve en un área durante los meses de invierno para que no se derrita totalmente durante el verano. Estamos aplicando tecnología bien probada en el manejo de depósito de nieve de avalancha, que son fenómenos de la naturaleza que desprenden gran cantidad de nieve y que generalmente se depositan al fondo de los valles", explica.
Lo que hacen es dirigir estas masas hacia un lugar de depósito para formar una acumulación de nieve importante para que no se derrita en el verano y, después de varios años, formar un nuevo glaciar.
También han probado cubriendo glaciares con detritos rocosos. Con ello se ha logrado reducir la tasa de fusión del hielo. Con un metro más de espesor, se bajó en 16 cm la fusión, esto es lo que se pierde de hielo en un período determinado. En el caso de los glaciares de roca, también es factible engrosar la capa que los recubre para conseguir el mismo efecto: menos derretimiento.
¿Problemas de definición?
Cifras más o menos, lo que es real para este glaciólogo es que para preservar y "salvar" los glaciales hoy catastrados, es necesario intervenirlos y es precisamente en este punto donde se topa con la legislación.
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DEFINICIÓN Los glaciares son masas de hielo esenciales para la regulación de recursos hídricos, especialmente en regiones como Copiapó y Coquimbo. Hay que conocerlos, dice Marangunic, porque pueden generar flujos de barro (lahares) cuando se producen erupciones en volcanes cubiertos por glaciares, o cuando ocurre el vaciamiento súbito de lagunas, o cuando glaciares enteros se deslizan violentamente barriendo a su paso el valle aguas abajo. |
El año pasado, la Conama dio a conocer su política de glaciares. Según este texto, se define glaciar como "toda masa de hielo perenne, formada por acumulación de nieve, cualquiera que sean sus dimensiones y sus formas". Además, señala que son "ecosistemas frágiles que requieren de un cuidado especial, por tratarse de procesos naturales y estratégicos, y también como componentes del paisaje y fuente de recursos hídricos, susceptibles de un uso sustentable, siempre que se tomen especiales cuidados y restricciones en el uso y manejo, a objeto de satisfacer necesidades en beneficio del país, las comunidades locales, aledañas y las actividades productivas asociadas".
Para Marangunic, con esta definición, glaciar puede ser cualquier cosa, incluso los manchones de nieve que a veces quedan por dos o tres años. En definitiva, es muy diferente a lo que Naciones Unidas ha definido como tal y que incluye en ella la deformación pendiente y que esta masa fluya de acuerdo a la topografía del entorno. Incluso, la definición de ONU habla de "acumulación de nieve en cotas altas balanceada por la fusión a cotas bajas o por la descarga al mar".
Aceptar en su definición la posibilidad de movimiento del glaciar es fundamental, según el especialista. "Es un requisito para que una masa de hielo sea glaciar, que se deforme bajo su propio peso".
De estos problemas conceptuales, nacen las dificultades para conservar un glaciar. "Cuando se discute estudiar, proteger, conservar, manejar, intervenir, u otra acción similar, los glaciares y en particular los glaciares de montaña, las discusiones suelen empantanarse pues no hay acuerdo aún sobre lo que se entiende por glaciar", y a eso se suma la necesidad de "salvarlos a través del manejo y la intervención", insistió.
LOS DESCONOCIDOS GLACIARES DE ROCA
Los glaciares de roca se forman con las avalanchas de nieve que bajan hasta las quebradas y que quedan cubiertos por escombros de piedra y tierra.
Es difícil saber la cantidad exacta de cuántos de este tipo existen en nuestro país. Marangunic estima que "hay muchos entre la hoya de Cachapoal y el río Copiapó por el norte. Seguramente existen otros más, más al norte y al sur, del país, pero no están identificados. Falta bastante trabajo por hacer. Se han descrito más de 2 mil, no me atrevo a expresar un número exacto porque eso puede variar según se acepte o no la definición que ha dado Conama para ello", señala.
Un estudio de la Universidad de Waterloo, Canadá, realizado entre 1990 y 2005, señaló que el trabajo que realizan las mineras en la cordillera frente a Santiago estaba afectando los reservorios de agua, al destruir desconocidos glaciares de roca.
Según la investigación, unos 21 millones de metros cúbicos equivalentes en agua congelada se habían perdido debido a las faenas mineras.
Parte del trabajo que presentaron Conama y MOP a mediados de febrero de este año, incluía nuevos estudios de estas masas de hielo hasta el año 2020.

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CAUSAS DE LA EXTINCIÓN Son varias las razones que se mencionan como responsables de la extinción o derretimiento de los glaciares. En primer lugar, dice Marangunic, no hay que olvidar que por definición los glaciares se mueven producto de la fusión de los hielos. A lo anterior hay que sumar el cambio climático natural, el calentamiento global y la contaminación que genera la actividad humana. El experto dice que los glaciares son sensibles a cualquier contacto directo que implique cambios en su masa o dirección de movimiento, lo mismo en las modificaciones en el relieve de su entorno, o cambios en el curso de las aguas que llegan al glaciar, como drenes o desvíos. Las grandes tronaduras y hasta las variaciones del microclima local los pueden afectar. |
ESTRATEGIA NACIONAL En febrero, pocos días antes del terremoto, el gobierno de Michelle Bachelet dio a conocer su estrategia nacional de estudio y protección de glaciares. En la oportunidad, el ministro de Obras Públicas (MOP), Sergio Bitar, y la ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, se mostraron alarmados porque de acuerdo a diferentes estudios realizados, en los últimos 30 años se habían perdido unos 140 km2 de hielo en Campos de Hielo Norte producto del derretimiento de los glaciares. Para mitigar el fenómeno anunciaron que se destinarían unos 50 millones de dólares, desde este año y hasta el 2020, para el estudio de estas masas y que con esa información se generaría una estrategia nacional de glaciares. Pero el terremoto puso en jaque el proyecto producto de la redistribución de recursos, dado que la prioridad está en la reconstrucción del país. Consultada la Dirección General de Aguas (DGA) del MOP, encargada de los glaciares, declinó referirse al tema. Sin embargo, cuando asumió, el nuevo director de la unidad, el abogado Matías Desmadryl, dijo que una de sus principales tareas será liderar la protección, gestión y administración de los recursos hídricos bajo un contexto de sustentabilidad, interés público y asignación eficiente. Es que para el MOP el tema de los glaciares es una prioridad. De hecho, hace dos años se creó la Unidad de Glaciología y Nieves. En ese tiempo también se modificó el reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) para incorporar acciones que puedan afectar glaciares, como una manera de protegerlos. Sólo entre los años 2008 y 2009, la Unidad de Glaciología y Nieves identificó 5.979 glaciares blancos (19.686 km2) y 1.514 glaciares rocosos. Sin embargo, existen algunas regiones del país que se encuentran aún sin inventariar, con lo que se llegaría a un total aproximado de 21.000 km2 a nivel nacional. |