
Domingo 13 de diciembre de 2009| por Gonzalo Len/ La Nacin Domingo
Antes de venir al Hotel Radisson de Ciudad Empresarial me lustré los zapatos. Cuando desciendo del automóvil que me trajo hasta acá, pienso que tal vez me debí haber lustrado otra cosa, total se trata de la elección del Míster Gay Chile 2009.
Pero bueno, hay situaciones que no tienen remedio, como lo que Rolando Jiménez, líder del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), me cuenta sobre Marco Enríquez-"Omimami" (MEO):
-Nosotros nos hemos pelado el culo en estos diecisiete años con el matrimonio homosexual y no podíamos permitir que Marco se apropiara del tema.
En verdad no entiendo eso de pelarse el culo, aunque bueno, lo imagino. Pero como aún no capto qué tiene que ver Marco en el enojo de Rolando, escucho:
-Hace dos años veníamos trabajando con Marco y otros cinco diputados, entre ellos un DC, la posibilidad de presentar un proyecto de ley de matrimonio homosexual y resulta que Marco de un día para otro, sin consultarle a nadie, lo presentó solo, y para nosotros eso fue una mariconada.
Yo estaría igual de enfadado que Rolando, y de paso me explico la ausencia de Marco, quien "se ha ido ya para no volver". Junto a él fuimos jurados en este concurso el año pasado.
-Antes de ser marquista o freísta, yo sé de dónde vengo -concluye Rolando las explicaciones y luego me presenta con el resto del jurado: Mey Santamaría, Jordi Castell, el simpático editor de un magazine gay y Ricardo Oyarzún.
De ahí la socia de Rolando, la que le ayuda en la producción y cuyo nombre olvidé, empieza a enseñarnos la modalidad del concurso: tres pasadas: desfile, entrevista y ronda libre. Cuando termina, Mey, adorable y rica, consulta:
-Y yo, ¿en qué me fijo?
-Usted fíjese en lo que quiera -le recomienda Jordi.
En este punto debo reconocer que ni Mey ni Jordi ni menos Ricardo me prestan mucha atención. Sólo el simpático editor del magazine gay y Rolando parecen estar pendientes de mí. Bueno, más les vale.
EN POSICIÓN
A las siete de la tarde tomo posición en mi lugar del jurado: entre Mey Santamaría y Ricardo Oyarzún. Mey luce un vestido negro, está maquillada y no deja de repetir que tiene que marcharse a las ocho y media, porque debe ir a un programa o a algo así.
La producción de Míster Gay Chile le dice que no se preocupe. A mí no me preocupa ella, aunque sí sus largas piernas que de vez en cuando rozan las mías. Sí, ando caliente, pero es el clima o la falta de vitamina C. Quizá por eso le cuento que el año pasado fui jurado junto a MEO y que fue muy chistoso todo.
-Lo que pasa es que Marco es un chiste -advierte ella.
Al otro lado, Ricardo Oyarzún responde su teléfono y enseguida dice que el miércoles tiene el cierre de campaña de Piñera.
-Es el jueves -aclaro.
-Ah, entonces me están apurando -apunta y luego agrega-: En todo caso, yo trabajo para todos lados.
Nando Ruiz, el animador del evento, sale a escena con un traje de Ricardo Oyarzún y presenta al jurado. Todos saludan al público, que en pequeño número se muestra muy entusiasta. Yo quedo para el final, y el animador, al no encontrar mi nombre en su pauta, dice:
-¿Y usted cómo se llama?
Me río y saludo al público con un parco gesto, quizá porque me viene a la mente cómo la animadora del año pasado le decía a MEO: "Carlos Enrique Ominami". No creo que este año la animadora no sepa cómo se llame Marquito, así es que espero que para el próximo todos aquí sepan mi nombre.
Como ya dije, al estar Mey apurada, el animador se apura, y la primera "pasada" se hace muy rápida, tanto que Ricardo alega. Pero insisto, todo es tan rápido que los alegatos tampoco sirven.
-Recién los vimos con ropa, ahora los veremos sin ropita -anuncia el animador en éxtasis.
Sin embargo, el desfile es en traje de baño, aunque apretadito.
-Muestra el pompi -sugiere el animador hiperventilado-. Uno tiene que mostrar lo que tiene.
-¡Horrible! -exclama Jordi.
Cuando sale Francisco Guajardo, el mismo Jordi afirma que es el que más le gusta, pero cuando sale otro vuelve a decir algo similar. ¿Quién lo entiende?
PREGUNTAS MARICONAS
-¿Qué les parecen los concursantes? -nos pregunta el animador de sopetón.
Difícil responder con los concursantes a pocos metros. Ustedes no saben en qué momento uno de ellos se abalanzará sobre cualquiera de nosotros y nos golpeará con una coliflor.
-Yo hubiera hecho un mejor casting -dice al fin el solidario Ricardo.
-A mí todas las micros me sirven -confiesa el caliente Jordi.
-Yo vine a hacer preguntas -advierto como avieso periodista de El Mostrador.
-Yo también -se defiende Jordi.
-Sí, pero no ese tipo de preguntas -replico, pasándola muy bien a estas alturas.
Los concursantes, envueltos en esta vorágine, ahora aparecen nuevamente para una entrevista. Por supuesto, su vestimenta ha cambiado por tercera vez, lo que ya constituye todo un milagro, sor Teresita.
-¿Qué candidato presidencial, según tú, ayudaría más a las reivindicaciones homosexuales? -inquiero.
Después de varios segundos y titubeos, el concursante dice casi sin voz:
-Frei.
Ahora es el turno de Jorge Lira, el chico gay que salió junto al hijo del columnista de El Mercurio Luis Larraín, en la franja de Piñera. Para mi sorpresa, él asegura que apareció ahí para aprovechar la instancia para hablar de los derechos de los homosexuales.
-¿Te pagaron? -pregunta Jordi con sagacidad.
-Sí, me pagaron porque me eligieron dentro de un casting -contesta el chico.
-Ah, o sea que no fue por convicción -remata el fotógrafo.
En medio de esto, el animador se acuerda de saludar a una gran invitada: nada menos que Leslie Santana, una transexual chilena que vive en España y que recibe un montepío de la FACh. Leslie se pone de pie y saluda a su público como si fuera jurado de algún festival.
Después de la interrupción es mi turno para interrogar a otro concursante, a quien le consulto por qué cree él que la Iglesia Católica no acoge a los homosexuales, si dentro de ella hay homosexuales. El chico mira el techo del salón y enseguida responde:
-No sé, para dar el ejemplo, supongo.
YO QUIERO
Pese a que la ronda de entrevistas debe durar tres minutos, se está haciendo algo más larga, lo que confirma el interés de los organizadores -Gayfone y Movilh- de hallar a alguien que "tenga algo en la cabeza".
Tal vez por eso los jurados nos hemos ido entusiasmando un poco, pero es Jordi quien no pierde oportunidad y cada vez que aparece un concursante dice "yo quiero", abreviación de "yo quiero preguntar" o "yo quiero que me escuchen".
-Me di cuenta de que tú bailabas -afirma Jordi a un concursante, que a la larga o a la corta obtendrá el segundo lugar.
El concursante o Matías cuenta que estuvo en el Bafona, que ha hecho clases a adultos mayores y a niños con síndrome de Down.
-¿Y te pasa algo con esos niños? -insiste Jordi para mi espanto.
-No exactamente, pero es maravilloso trabajar con ellos.
Matías se retira, sale otro, escucho las bromas del animador y por un instante miro a mi derecha, luego a mi siniestra y en verdad no sé qué hago entre Mey Santamaría y Ricardo Oyarzún. Si hace unos años me hubieran dicho que estaría en esta posición, habría creído que me estaban agarrando pal' hueveo; sin embargo, aquí estoy, contando mentalmente a la gente que ha pensado que soy gay, entre ellos a mi subeditora. Pero como dije, Mey está apurada, así es que ahora sale uno de los últimos concursantes y me toca consultar alguna estupidez y se me ocurre la siguiente:
-Nómbrame a algún artista, escritor, músico homosexual chileno.
El chico, que es de Concepción, se toma su tiempo, mira a sus amigos para que, por favor, le soplen algo, hasta que Jordi Castell apunta:
-Oye, no es tan difícil, Chile está lleno de escritores y artistas homosexuales... Por ejemplo, la Mistral.
-Sí, claro, la Mistral -repite el chico, contestando mi pregunta.
-Tonta entera -suspira Jordi.
La cubana ríe, en realidad se comporta como la "comadre" de Jordi. Sin embargo, cuando ve el tamaño de mi camarita amiga -algunas dicen que es grande, otras mediana- me pregunta, preocupada, si estoy grabando. Creo que a la gente de la tele le falta más observación.
RONDA LIBRE
"La tarde está llorando y es por ti", susurra alguien a mis oídos; el susurro es suave y podría ser la voz de José Miguel Villouta o de "Toñito" Díaz, no sé bien. Como ninguno de ellos está acá, me pregunto ahora por qué homosexuales conocidos o famosos no se presentan a este concurso y le suben el pelo de una vez. O por qué no se hace otro concurso para el bicentenario, Míster Maricón 2010 y ponemos a todos los que han hecho mariconadas, "Toñito" podría estar ahí y ganaría por lejos.
Dejo de pensar huevadas y me concentro en la ronda libre, en la que los participantes hablarán al público, exhibirán un video ególatra y populista, bailarán o cantarán tango. Jorge Lira, el de la franja de Piñera, se tropieza con una hormiga invisible y casi cae al suelo.
Se sienta junto al animador, introduce unas palabras y muestra un video, en donde en cada imagen se aprecia la lucha que ha dado contra la discriminación. Muchos interpretarán que es un ejercicio de ego, pero a mí más bien me parece un patético intento por lavar su imagen. ¡Pobrecito!
A las ocho y media, Mey Santamaría, luego de fumar un par de cigarros, se marcha saludando a la gente y agradeciendo la invitación. Su lugar lo ocupa el dueño de Gayfone, quien al ver que la cubana ha dejado su votación para esta tercera ronda sin ver a todos los concursantes, hace borrón y cuenta nueva.
-El cuerpo es una herramienta de expresión y creo firmemente en el amor -anuncia Matías dejando al desnudo el lugar común y empezando enseguida una danza loca.
Al final, todos los concursantes con sus torsos desnudos bailan la colita al son del coro y de las palmas de la concurrencia. El animador anuncia el tercer y segundo lugar. Y llega el momento. Pablo Salvador, profesor con varias carreras a cuestas, se mueve para un lado y para otro, mientras Jordi Castell -¿o es Kramer que las oficia de Jordi?- sosteniendo el gigante cheque por un millón de pesos bromea con el animador.
El ganador es obviamente Pablo Salvador, quien sonríe, levanta los brazos, muestra el cheque y el queque. Todo ha terminado. Y yo mirando a cada uno de los participantes, en verdad no sé con quién irme. Como siempre, ante la duda me abstengo.