
Inicio » Cultura y Entretención
Lunes 30 de noviembre de 2009| por Rodrigo Alvarado E. / La Nacin
Un container, 20 espectadores, un proyector y cien muñecos blancos entre 5 y 180 centímetros cayendo desde el techo, mientras una pareja de actores lanzan en español y francés -y con ironía-, frases hechas conseguidas desde la publicidad, la sabiduría popular, los medios de comunicación y la cinematografía universal. Simple y abstracto, como el mundo de hoy.
"¿Sabe el mundo que me habla?", de la compañía francesa KTHA, fue uno de los espectáculos principales del Festival Teatro Container de Valparaíso y ahora llega a Santiago con funciones dobles el jueves, viernes y sábado dentro de un contenedor metálico, ubicado en el Espacio Explanada del Centro Cultural Matucana 100 para experimentar con esas construcciones lingüísticas que se pueden encontrar en un andén del Metro o en el adhesivo de un extintor.
"Son cuarenta minutos en que dos actores cuentan lo que el mundo nos dice en Francia a través de los carteles, los informativos, la televisión y los diarios", explica Lear Packer, director de la compañía junto a Nicolá Vercken, "finalmente lo que nos dice el mundo es nuestro interlocutor, porque la formulación de la frase está hecha para mí, pero la persona que la emite no existe. Es el mundo el que nos habla".
OBRA GLOBAL
Que la obra se presente en un container no es casual. Nacida con el nuevo milenio, KTHA ha desarrollado diversas investigaciones que decantaron en espectáculos pensados como módulos que pueden trasladarse, porque sus prioridades son el espacio y la relación entre actor y espectador.
"Nos gusta definirnos como teatro de calle y tratamos de salir de la caja negra del teatro para ir a espacios urbanos, pero buscamos la misma intimidad. Además intentamos hablarle al individuo y no a una masa, por eso el público está iluminado como los actores. Es una forma de romper con la cuarta pared: Todos pueden verse y mirarse a los ojos, hablando como en el cotidiano", sostiene Packer.
Todo en función de cuestionar las realidades sociales contemporáneas. Y "¿sabe el mundo que me habla?" no es la excepción. "Te das cuenta de la cantidad de cosas que conforman el mundo. No decimos qué es lo bueno y lo malo, pero aquí nos dicen las mismas cosas que las personas en Francia: Simplemente ves cómo el mundo se globaliza para bien y para mal, pero eso lo decide el espectador", concluye el director, quien de este paso por Chile ya comienza a empacar frases para el bronce: "Algunas muy interesantes como 'dirija el chorro a la base del fuego' o 'gracias por preferirnos'".