Crítica de discos | Pearl Jam vuelve a ilusionar con “Gigaton”

La banda norteamericana lanzará este viernes su undécimo álbum de estudio. Una apuesta sólida de Eddie Vedder y compañía que, muy posiblemente, sea recordada como lo mejor que han hecho desde “Yield” de 1998.

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Este viernes se realizará el lanzamiento a nivel mundial de uno de los álbumes de estudio más esperados del año: “Gigaton” de Pearl Jam.

Un trabajo que, más allá de no ofrecer (casi una obviedad) verdaderos himnos como “Black”, “Corduroy”, “Better Man” o “Yellow Ledbetter”, impacta por su propuesta musical, sin duda mejor que sus cinco discos predecesores, y que marca el regreso en gloria y majestad de una de las agrupaciones norteamericanas más importantes de las últimas décadas. Realmente lo nuevo de los oriundos de Seattle llega a ilusionar, y muy posiblemente sea recordado como lo mejor que han hecho desde “Yield” de 1998.

Es que Eddie Vedder y compañía parecen retomar el rumbo impuesto en la segunda mitad de la década de los 90 explorando nuevos estilos sin traicionar sus raíces, logrando esta vez una placa sólida, madura, potente y, ante todo, coherente. Una muestra clara de que “Lightning Bolt” de 2013 surgió más por una necesidad de ofrecer material nuevo, que por un acto real de inspiración del grupo.

Remarcar que esta es la primera coproducción de la banda con Josh Evans, quien trabajó previamente con Soundgarden y Chris Cornell. Evans ayudó a lograr más experimentación en la confección del nuevo trabajo y, quizás por ello, exista este punto de inflexión en cuanto a lo hecho hace siete años.

La reivindicación de Pearl Jam surge desde el primer tema. “Who ever said” abre el álbum con un sonido ambiente suave que, a partir de los veinte segundos, se acelera y explota, convirtiéndose en una muestra furiosa de rock. Quizás la mejor primera canción de un disco de esta agrupación desde “Last Exit” de “Vitalogy” (1994).

La misma tendencia sigue “Superblood Wolfmoon”, donde nuevamente las guitarras son las grandes protagonistas en la apuesta, mientras que “Dance of the Clairvoyants”, primer single de Gigaton, rompe la lógica impuesta e instala de cuajo un concepto más new wave (una composición que, en su momento, sorprendió tanto a los fanáticos del grupo como cuando en 1996 estrenó la experimental “Who You Are” en “No Code”).

“Quick Escape” es uno de los tracks más sobresalientes del nuevo material, presentando un groove zeppeliniano comandado por el bajo de Jeff Ament, y una letra contestataria contra el gobierno. En tanto, en “Alright” la banda vuelve a indagar en el género electrónico, aunque en una dinámica más suave y melancólica, quizás parecida a lo hecho en el pasado por Peter Gabriel.

“Seven O’Clock” sigue la fase experimental, y sus tintes melancólicos y ciertamente depresivos la convierten en una verdadera joya. “Never Destination y “Take The Long Way” (donde el que más brilla es el baterista Matt Cameron) vuelven a darle potencia e intensidad rockera a un trabajo lleno de experimentos que vuelven a asomar en los temas siguientes.

En la parte final asoma la sección acústica de Gigaton. “Buckle Up” es un medio tiempo melódico, “Comes then goes” es un emotivo tema folk casi country dedicado a Chris Cornell (hay que decirlo, muy bien resuelto y consistente), y “Retrograde luce como una sentida balada que, inevitablemente, recuerda lo hecho en “Sirens”. “River Cross”, que ya había sido presentada al público hace unos meses, finaliza el disco con una triste y lúgubre composición.

En cuanto a la parte lírica de la nueva placa, esta tiene claras alusiones y metáforas sobre el cambio climático y el impacto humano en la naturaleza (la propia carátula lo anticipaba). Pero además incluye críticas políticas directas que recuerdan lo hecho en “Riot Act” de 2002 contra el mandatario de la época, George W. Bush.

Esta vez, en 2020, “Quick Escape” sirve como plataforma para que Vedder se vaya con todo contra el actual presidente, buscando huir “a un lugar que Trump no haya jodido todavía”. Por su parte, en “Never Destination” se menciona “la colusión que se esconde a plena vista”.

Quizás el gran PERO del álbum sea su poco equilibrio, con una primera mitad muy potente lírica y musicalmente que, poco a poco, se va diluyendo, cayendo un tanto en la monotonía y en temas que, salvo algunas excepciones, recuerdan fugazmente a trabajos anteriores. Aunque en cuanto a gustos no hay nada escrito.

Sólo el tiempo dirá si “Gigaton” quedará en el inconsciente colectivo como un disco destacable dentro de la historia de Pearl Jam. Lo que sí es un hecho, es que sus integrantes esta vez se arriesgaron (como no hacían hace muchos años), y grabaron un muy interesante material que al menos vale la pena escuchar dos o tres veces con mucha atención.

Eso se agradece mucho en tiempos en que las buenas bandas de rock se están quedando cada vez más en el pasado, en los laureles, y en tratar de encajar en una nueva escena en que lo que manda es hacer covers y duetos con cantantes de reggeaton y trap. Así están las cosas…como dice Vedder en “Retrograde”: “Hará falta mucho más que el amor ordinario para levantar todo esto”.

Calificación: 8 / 10

Canciones recomendadas: Who Ever Said, Dance Of The Clairvoyants, Superblood Wolfmoon, Quick Escape, y Seven 0’ Clock.