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Sábado 4 de agosto de 2012| por Carlos Salazar
El documental argentino "Botín de Guerra" relata la inextinguible carrera que las Abuelas de Plaza de Mayo han llevado adelante para rastrear y recuperar a sus nietos apropiados por organismos militares durante la dictadura militar. Se estima que del centenar de chicos treinteañeros recuperados, aún quedan cerca de 400 personas que desconocen su origen. David Blaustein es el director de la pieza audiovisual de 1999 que se ha convertido en el documento oficial de la organización de DD.HH para entender el proceso según las propias Madres.
Blaustein viene a presentar su premiada obra en el Primer Festival de Cine de DD.HH. que lleva adelante el Museo de la Memoria hasta el 12 de agosto en el Museo de la Memoria, (Matucana 501). Se emociona cada vez que se entera de algún joven que ha recuperado su apellido, pero se sorprende también cuando un nieto de éstos declara contra quienes lo criaron después de desaparecer a sus padres, una muestra de conciencia y madurez que es denominador común en los casos. "Cada vez que aparece uno de los nietos apropiados se hace una ceremonia mágica, una pequeña conferencia de prensa con muy pocas personas a la que siempre soy invitado. Me siento muy agradecido del destino por ponerme ahí, es algo de otra dimensión que no tiene forma de medirse", explica.
"Creo que "Botín de Guerra" se ha convertido en un clasico sobre el trabajo que hacen las Abuelas de la Plaza de Mayo. Me doy cuenta de ese alcance cuando me toca presentar el trabajo en Europa, en paises como España, Francia, Italia, por ejemplo, ésta es una temática con plena vigencia y está siempre muy presente. Ahora que el documental está apunto de cumplir 10 años queda más en evidencia que el proceso que narra la película se convierte en una forma de historia, que pese a los juicios, sigue teniendo sentido.
Se refiere a que lo que nosotros conocemos como una interminable Transición, en Argentina ha visto pasar incontables capítulos en los que los ex militares comparecen a la justicia: Una línea de tiempo que Blaustein hila interminablemente. "La película termina con los indultos y con de Fernando de La Rúa dificultando los juicios a los militares por Terrorismo de Estado, un lugar horripilante, si lo piensas. Afortunadamente, la historia vuelve a desmentir ese descenlace y confirma que las Abuelas tenían la razón", reflexiona.
El documental hace pocos días se puso a disposición de todo el mundo a través de la edición dominical del diario Página12. Lo mismo viene pasando con otras obras documentales como el El Rati Horror Show. Mientras tanto, en nuestros kioscos siguen editándose con éxito colecciones de películas de terror en DVD. Al respecto, el realizador no desea comparar las situaciones, para él, ya bastante tiene Latinoamérica maquillando cicatrices heredadas por sus dictaduras. "Al menos en Argentina el movimiento de DD.HH tiene una gran inserción social y cuenta con un enorme prestigio y trayectoria. Como el cine documental siempre estuvo vinculado a esas causas, se convirtió en una herramienta política y eso es lo que vuelve a la audiencia en un sector social muy ávido de consumir este tipo de material. También es un éxito comercial, afortunadamente", cree.
Durante estos Juegos Olímpicos, los atletas argentinos se sumaron a la campaña de las Abuelas de Plaza de Mayo para portar la energía de las decanas y como embajadores de esta lucha por recuperar la identidad de cientos de niños que fueron robados durante la dictadura local. Una acción que emociona a Blaustein diez años después de editado su trabajo documental.
¿Qué preguntas que para tí no tenían respuesta pudiste descubrir a medida que realizabas este documental?
Descubrí una enorme sabiduría de parte de las abuelas, algo que admiro profundamente y que les envidio. Te hablo de una enorme sabiduría y capacidad para saber qué hacer en cada etapa de la denuncia. Saber cómo exigir, con qué objetivo destinatar ese esfuerzo y cómo aprovechar cada hendija, espacio y ranura para encontrar a los suyos. Es algo que me parece fenomenal. Es gente que capaz de juntar voluntades, liderar una causa y aplicar toda la energía, movilizar a la politica en pos de un objetivo final que era encontrar a sus nietos.
Cuando la gente se entera de que su familia es en realidad el verdugo de sus verdaderos padres actuan de diversas formas. ¿Qué casos te han impactado a ti?
Muchas veces, al menos en varios de los casos más recientes, estos chicos son quienes han indagado en sus raíces. En búsquedas en las que no había pista alguna, algo que de verdad conmueve. En estos casos de ruptura me ha impresionado mucho la paulatina madurez que van adquiriendo los chicos que fueron apropiados. Estos nietos llevan a juicio a quienes mataron a sus padres en un acto que no puede ser una decisión de la noche a la mañana. Sin embargo es un acto que va en busca de reconstruir una vida propia y familiar. Cuando tu los conoces te das cuenta de que son muchachos de una enorme calidez, de una gran madurez política, algo que yo creo que heredan de sus abuelas.
¿Crees que exista alguna receta para conjugar, historia, memoria y reconciliación?
Creo que el primer paso es exigir los juicios, recién después se puede hablar de cualquier otro tipo de políticas. El primer paso es hacer memoria y hacer justicia, aclarar y sentir que no hay impunidad para los asesinos, luego siguen instancias como un Museo de la Memoria, desempolvar huellas de lugares de detención y la recuperación de la memoria de los militantes políticos. Eso es hacer derechos humanos. Cuando ya logras eso, puedes hacerte cargo de las policías bravas y llegar a mejorar los estándares de vida de todos los sectores de la sociedad. Creo que políticas parecidas se están realizando en países como Brasil, Uruguay y Chile, eso es algo formidable.
►La cinta "Botin de Guerra" se exhibe en el Auditorio del Museo de la Memoria el próximo jueves 9 de agosto a las 11:00 horas e incluye un encuentro con el director David Blaustein.