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Lunes 23 de julio de 2012 | por Triunfo - Foto: ADO Chile
La historia deportiva de Denisse van Lamoen está llena de vaivenes. Pero junto a su arco siempre ha luchado para reponerse a las adversidades y ahora asoma como una de las cartas seguras para sumar una presea para Chile en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, instancia en la que además será la portadora del pabellón patrio en la inauguración de la cita planetaria al ser escogida por votación popular.
Desde los 17 años la arquera compite profesionalmente y su ascenso en la disciplina fue veloz. De hecho, en los Juegos Panamericanos de Winnipeg de 1999 obtuvo el segundo puesto continental, sin embargo el gran potencial que demostraba en sus tiros parecieron desmoronarse en los Juegos Sudamericanos de Brasil 2002, competencia en la que fue despojada de las 6 medallas de oro que obtuvo al dar positivo por consumo de anfetaminas en un control antidopaje.
En ese duro momento pensó en el retiro, pues la frustración y las ganas decayeron en la deportista que tras superar los 6 meses de suspensión volvió a la actividad, aunque casi en el anonimato. “Ese castigo me sirvió para hacerme mucho más fuerte, incluso como persona y ahora es sólo una anécdota de mi pasado”, declaró.
Su retorno fue lento, pero en definitiva le sirvió para tomar un segundo aire y luego de 9 años de aquella magra experiencia lograr la mayor precisión de su carrera: Medalla de oro en Mundial de Turín al imponerse a la georgiana Kristine Esebua y a la china Fang Yuting, convirtiéndose en campeona planetaria.
Este importante logro le valió ser elegida por la prensa deportiva nacional como la “Mejor Deportista” chilena del año 2011, además de obtener un boleto para participar por segunda vez en su carrera en unos Juegos Olímpicos, luego de competir en Sídney 2000 donde finalizó en el 52° lugar.
“Estoy en mi mejor momento. Tengo altas expectativas en cuanto a mi participación y creo que tengo opciones claras para ser medallista en Londres”, asegura Van Lamoen que anticipa haber adquirido experiencia, mejoría en su técnica y mayor precisión para clavar sus flechas en la ansiada presea dorada en la capital inglesa.