
Miércoles 4 de mayo de 2011| por Roberto Valencia
Chile tiene uno de los 3 peores sistemas de derechos de autor en el mundo para los consumidores, de acuerdo al tercer estudio mundial sobre vigilancia de la propiedad intelectual elaborado por Consumers International.
La baja calificación otorgada al país se añade a la realizada por la Oficina de Representantes Comerciales de Estados Unidos que mantuvo a Chile en la lista roja de propiedad intelectual por considerar que no existe una protección adecuada, lo que sorprendió a la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería (Direcon).
PEORES
Por Copyright se conoce a las normas y principios que regulan los derechos que tienen los autores sobre sus obras, sean artísticas, literarias, científicas o didácticas.
Según el informe de Consumers International, "Tailandia, Chile y Reino Unidos están -en ese orden- entre los peores regímenes de copyright en el mundo, además de Brasil y Bielorrusia".
El informe proporciona información de 24 países de todas las regiones del mundo para saber si sus sistemas de propiedad intelectual toman en cuenta los intereses de los consumidores para que éstos puedan acceder a productos educativos y culturales, como libros y música.
Chile obtuvo los menores puntajes en las áreas de uso educativo, la utilización de bibliotecas y la libertad de compartir y transferir. De acuerdo a la entidad internacional nuestro país -al igual que otros incluidos en el estudio- "no está considerando a los consumidores, al no tener previsiones para sancionar la obstrucción del ejercicio de los derechos de los usuarios".
BARRERAS
Claudio Ruiz, presidente de la ONG Derechos Digitales, explicó que, si bien se ha perfeccionado la normativa en los últimos años, "el sistema chileno adolece de una serie de problemas, fundamentalmente en la protección y difusión del dominio público y de normas relativas a derechos del consumidor en línea".
A su juicio, las principales barreras de acceso al copyright para los consumidores es el impedimento de usar obras protegidas por el sistema internacional. "El establecimiento de una excepción de estas características autorizaría a que pudiéramos pasar un CD a un formato digital sin quebrantar la ley".
Ruiz señaló que otro inconveniente es la falta de políticas públicas que protejan "el patrimonio cultural común, donde ni siquiera tenemos un listado de dichas obras", además de las llamadas "obras huérfanas: Estando protegidas por derechos de autor, no sabemos con certeza quiénes son sus titulares de derechos".
De acuerdo a Ruiz, se requieren de cambios normativos que aclaren las necesidades de creadores y de los usuarios.
"Lo problemático es que todas las modificaciones que hacemos a nuestras leyes de derecho de autor son promovidas por la agenda de comercio de países del primer mundo, particularmente Estados Unidos y, por tanto, todas ellas casi siempre sugieren aumentar los estándares de protección y no promover los estándares de acceso a la cultura y el conocimiento", concluyó.