
Domingo 28 de febrero de 2010| por Javier Soto
Durante la semana, el misterio que se ha levantado en torno al nombramiento del primer subsecretario de Defensa ha sido caldo de cultivo para las especulaciones. El nombre del actual comandante en jefe del Ejército, Óscar Izurieta, ha sonado fuerte y en la Concertación temen que Sebastián Piñera esté esperando el momento oportuno para dar el gran golpe. Justamente, Izurieta tiene contemplado dejar el mando el 9 de marzo, dos días antes de que el nuevo gobierno se instale en La Moneda por los próximos 4 años.
El martes pasado, durante la ceremonia de investidura del general Cristián Le Dantec como primer jefe del Estado Mayor Conjunto, el ministro de Defensa designado, Jaime Ravinet, aseguró haber entregado al Presidente electo una lista con cinco aspirantes a la nueva subsecretaría. Hasta ahora, sólo otros dos nombres se han filtrado a la prensa. Se trata del general (R) Juan Emilio Cheyre y del ingeniero comercial y miembro de la Comisión de Defensa de los grupos Tantauco, Guillermo Pattillo, carta civil que fue propuesta por Renovación Nacional.
Expectación también genera la implementación que hará la administración piñerista de la recientemente promulgada Ley 20.024. La nueva norma, tramitada desde 2005 en el Parlamento y finalmente aprobada el 22 de diciembre del año pasado con 84 votos a favor, 7 en contra y 1 abstención, reestructura las bases del Ministerio de Defensa en forma radical. Desde un principio, apuntó a diseñar un ministerio mejor organizado, con funciones claras y mecanismos de control y transparencia que entreguen a la defensa nacional una organización acorde con las necesidades y desafíos que demanda el nuevo ambiente de seguridad regional e internacional.
En resumidas cuentas, la iniciativa entrega al Jefe de Estado la facultad para disponer de las Fuerzas Armadas de aire, mar y tierra, organizarlas y distribuirlas de acuerdo con las necesidades de la seguridad nacional. Bajo este contexto, se creó la figura del Estado Mayor Conjunto, órgano de trabajo y asesoría permanente del ministro de Defensa en materias que tengan relación con la preparación y empleo conjunto de las Fuerzas Armadas y las instituciones civiles involucradas. Además, fueron puestas fuera de servicio las antiguas subsecretarías de Ejército, Marina y Aviación. En su reemplazo, prontamente comenzarán sus funciones la Subsecretaría de Fuerzas Armadas, otorgada al diputado RN Alfonso Vargas, y la de Defensa, actualmente en el ojo del huracán. La primera se encargará de los asuntos netamente administrativos y la segunda, de articular y planificar las políticas globales del sector e integrarlas en el conjunto del Estado.
El espíritu de la norma se sustenta en el trabajo coordinado. La participación de civiles y militares fue regulada con el fin de encontrar el equilibrio necesario. Desde el comienzo, el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet pretendió establecer el control civil y democrático de los asuntos relativos a la seguridad nacional, al más puro estilo de los países desarrollados.
Sin embargo, la mayor prueba está por venir. Por más de 20 años, los gobiernos de la Concertación han buscado la forma de acoplar progresivamente a las FFAA al contexto de la democracia y la posibilidad de que un ex comandante en Jefe del Ejército ocupe un cargo político de importancia en un gobierno de derecha alimenta la desconfianza.
Mientras Piñera guarda silencio agudizando la expectación, las voces que rechazan la posibilidad de que un ex jefe militar ocupe un puesto de este tipo se han hecho notar. Si bien después de su dimisión, Izurieta pasaría a tener la condición de civil, para muchos su designación afectaría directamente el espíritu de la nueva ley que rige la defensa nacional: la primacía del poder político por sobre el militar.
La hora de las contradicciones
Y lo sigue negando. Desde el Regimiento Buin, donde la mañana del jueves condecoró a la Presidenta Bachelet con la Gran Cruz Ejército Bicentenario -galardón creado recientemente y que reconoce la labor de la Mandataria en materia de Defensa y el apoyo brindado a la institución durante su administración- el general Izurieta desmintió todo vínculo o conversación con el círculo de hierro de Sebastián Piñera. De hecho, fue enfático en señalar a Radio Bío Bío que "ni el Presidente electo ni persona alguna de su entorno ha tomado contacto conmigo hasta la fecha".
Sin embargo, sus declaraciones no ayudaron a calmar las aguas. Independiente a que en La Moneda se alinearan con los dichos emitidos en el transcurso de la semana por el titular de Defensa, Francisco Vidal, con el fin de desestimar todo tipo de "especulaciones", varios parlamentarios de la Concertación no dudaron manifestarse al respecto.
Sin necesidad de confirmaciones, el diputado DC Renán Fuentealba señaló a LND que, con esta designación, el actual comandante en jefe del Ejército "está adscribiendo a un proyecto político de derecha", y con esto "implícitamente está involucrando al Ejército en lo mismo". Además, el vicepresidente de la tienda falangista se refirió a las características propias de la Subsecretaría de Defensa, afirmando "que es un organismo sustancialmente político, por lo que el cargo de subsecretario debe ser ejercido exclusivamente por un civil". Además, no tuvo tapujos en recalcar que "esta ha sido la doctrina que hemos tratado de imponer durante estos 20 años: que en general, el Ejército y las Fuerzas Armadas se dediquen a sus labores profesionales sin meterse en política", enfatizó.
Pero, para sorpresa de muchos, en el oficialismo las opiniones no son uniformes. El también miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, el PPD Jorge Tarud, se mostró bastante optimista frente al tema. "Sin duda, creo que Izurieta sería una buena nominación. Me parece que es una persona muy competente y bastante compenetrada con estos aspectos. Además, ha desarrollado una muy buena Comandancia en Jefe", destacó. A su vez, en el caso de que Juan Emilio Cheyre sea el elegido, Tarud declaró que tanto él como Izurieta "han cumplido las metas que le han puesto los gobiernos de la Concertación. En consecuencia, ellos han tenido un buen desempeño en su labor como comandantes en jefe apegados a la democracia y -por lo tanto- creo que tendrían una función muy profesional, no comprometida con ningún partido político".
En la otra vereda, la opinión del diputado UDI por Curicó Sergio Correa de la Cerda terminó por romper todos los esquemas. Si bien asegura no tener ninguna duda en que "los que más pueden saber sobre temas de Defensa son los que alguna vez ocuparon el cargo de comandante en jefe del Ejército", cree que el puesto en la nueva subsecretaría debe ser ocupado por un civil. "Ya tuvimos tristes experiencias cuando los cargos de ministros y subsecretarios fueron ocupados por funcionarios militares en ejercicio, por lo que creo que no es bueno mezclar las cosas", declaró después de argumentar que, en el momento de su posible designación, Izurieta será un civil de a pie como cualquier otro.
Decisión poco conveniente
Desde un punto de vista superficial, la principal piedra de tope que tiene la eventual designación política del general Óscar Izurieta pasa más bien por un asunto de calendario. Una especie de foul técnico provocado por las 48 horas que hay entre su anunciada dimisión y el arribo definitivo del gobierno entrante. Pero esto sólo sería la punta del iceberg. Para algunos, las implicancias que conlleva esta situación superan las barreras del tiempo y de la experiencia por años de servicio.
Para el cientista político y profesor de la Universidad de Chile Guillermo Holzmann, la designación de un ex comandante en jefe como cabeza de esta nueva magistratura "constituye una debilidad de nuestro proceso democrático". Esto, porque "el actual diseño de la política de defensa nacional supone la integración entre los distintos elementos que convergen en ella, los que requieren de una orientación política para asegurar -por ejemplo- una adecuada distribución y uso eficiente de los recursos". También el analista apunta que esta nueva estructura en Defensa "está permitiendo que Chile se integre a las ligas mayores a nivel internacional". Por ello, plantea que el nombramiento de la actual líder castrense "indicaría un mayor énfasis en el factor militar y no apuntaría al contexto más amplio que el país necesita en esta materia".
Por otro lado, y pese a la excelente opinión que tiene sobre la gestión realizada por el general en cuestión, el senador PS Jaime Gazmuri si bien confirma que no existe ninguna inhibición desde el punto de vista constitucional para que Izurieta asuma como subsecretario de Defensa, sostiene que en el marco del proceso de modernización de esta cartera "no es recomendable que pase de un día a otro de la Comandancia en Jefe a un gabinete político, dada la historia que hemos tenido durante los últimos 20 años y los avances que hemos logrado para desligar a las instituciones militares de la política partidista".
A la vez, Gazmuri reconoce no tener mayores reparos en que ex miembros de las Fuerzas Armadas ocupen puestos en el servicio público. Sin embargo, y consecuente al trabajo realizado por los gobiernos de la Concertación en este ámbito, asegura que "actualmente se está culminando un proceso largo y exitoso, después de una sobrepolitización de las Fuerzas Armadas durante la dictadura", por lo que la llegada de Izurieta al gobierno de Sebastián Piñera "sólo produciría una nube en un cielo que está bastante despejado", concluyó.
El factor Pattillo
Se ha hablado tanto del general Izurieta, que Juan Emilio Cheyre y Guillermo Pattillo han pasado casi inadvertidos. Sobre todo este último, el único de los tres postulantes que no posee experiencia en paradas militares. Este académico de la Universidad de Santiago, ingeniero comercial de profesión y miembro del equipo de los grupos Tantauco, tuvo participación directa en la elaboración del programa de Defensa de Sebastián Piñera. Sin haber usado nunca tenida de combate ni calamorros, Pattillo es la carta de RN para la Subsecretaría de Defensa.
Si bien LND logró pactar una entrevista telefónica con el aludido, finalmente decidió no contestar.
Según Guillermo Holzmann, Pattillo representaría una de las mejores opciones para asumir el cargo. "Es una persona que posee todas las capacidades y los estudios necesarios para desempeñarse en esta área y al tener la condición de civil, posee un perfil mucho más cercano a lo que se requiere para cumplir como subsecretario de Defensa", señaló.
Pero para Jorge Tarud, los títulos académicos y el desarrollo de investigaciones en torno a este tema no tendrían mucha relevancia. El diputado por la Región del Maule enfatizó que es más partidario de que el puesto de subsecretario lo desempeñe "una persona que realmente conozca las necesidades y proyecciones que a futuro se deben hacer en Defensa más allá de la teoría".
Tomás Dubal, miembro del Instituto Libertad de RN y compañero de Guillermo Pattillo en la Comisión de Defensa de los grupos Tantauco, es más conciliador y asegura que no le gusta resaltar los perfiles por sobre las capacidades. Si bien el historiador y analista electoral cree que su camarada "posee un gran conocimiento", el resto de las cartas que baraja Piñera "tienen capacidades de sobra" para desempeñarse sin problemas como subsecretario de Defensa. "Y eso es lo que finalmente importa", agregó. //LND