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  El Pentágono frente al cambio climático

  El Pentágono ha ordenado una evaluación de riesgos en una treintena de bases navales que podrían resultar afectadas por la subida de los mares. También ha instruido que se estudie el impacto sobre las tropas de severas ondas de calor e incendios.

Domingo 7 de febrero de 2010| por Ral Sohr/ La Nacin Domingo

Por primera vez el Ministerio de Defensa estadounidense, el Pentágono, señaló al cambio climático entre las amenazas venideras. Lo hizo esta semana en la Revista de Defensa Cuatrienal (RDC) destinada al Senado, junto al presupuesto para 2011.

El documento señala que el cambio climático afectará el ambiente operacional de los militares así como sus roles y misiones.

Los cambios ya han sido detallados en otros informes e incluyen sequías en algunas regiones, en tanto copiosas lluvias en otras, derretimiento de glaciares, de los hielos árticos y antárticos, con el consiguiente aumento de nivel de los mares.

De las ramas de la defensa la más preocupada es la Armada, que ya observa los cambios con la regresión del Ártico y las pugnas por aprovechar los recursos y nuevas vías que quedan al descubierto.

Como bien saben los marinos, los sistemas de detección submarina dependen, entre otros factores, de la salinidad de las aguas.

El cambio químico de los océanos, debido al calentamiento global, está alterando el funcionamiento de los equipos de sonar según los han consignado mandos navales.

Como la caridad comienza por casa, el Pentágono ha ordenado una evaluación de riesgos en una treintena de bases navales que podrían resultar afectadas por la subida de los mares.

También ha instruido que se estudie el impacto sobre las tropas de severas ondas de calor e incendios.

La infantería de marina ha recibido instrucciones de perforar norias para abastecerse de agua en los frentes en Irak y Afganistán. Así podrán reducir las camionadas de botellas de agua mineral que reciben a diario con el consiguiente riesgo para los transportistas.

De pasada, ahorrarán muchas toneladas de plástico. Un ejemplo digno de ser imitado por todos. Las demás ramas tienen órdenes de reducir donde sea posible el uso de hidrocarburos y utilizar energías renovables.

Ello no sólo por las emisiones de CO2. El abastecimiento de carburantes es uno de los puntos más vulnerables para todos los ejércitos. Sobre el rol del petróleo en la guerra, recomiendo echar una mirada al cuarto capítulo de "Chao, petróleo".

Tanto en Irak como Afganistán las tropas norteamericanas han tenido severos problemas para mantener el flujo de crudo para mover su maquinaria de guerra. El precio en víctimas ha recaído en los transportistas, en su gran mayoría civiles contratados por empresas abastecedoras.

Ahora, en lo que toca a las emisiones, Dorothy Robyn, subsecretaria adjunta de Defensa para el medio ambiente, dijo que el Pentágono aspira a reducir en 34% sus emisiones de gases de efecto invernadero, en relación a 2008, para el 2020. Ello conforme con los cortes del resto del gobierno federal.

Otro nivel de preocupación, que es subrayado por los servicios de inteligencia, es el impacto político y económico de los cambios climáticos. De hecho la CIA anunció la apertura de un Centro de Cambio Climático y Seguridad Nacional.

Las agencias señalan que la degradación ambiental contribuirá a acentuar la pobreza en el mundo y, ello, como es obvio, afectará a muchos gobiernos.

Al respecto, el almirante Dennis Blair, director de Inteligencia Nacional, señaló que el cambio climático "era una amenaza del más alto nivel para el país". Entre los peligros avizorados están las migraciones masivas, la diseminación de enfermedades y el aumento de los estados fallidos.

En las palabras de la RDC: "Si bien el clima, por sí mismo, no causa conflicto, si puede actuar como catalizador de la inestabilidad y los conflictos exigiendo respuestas a las instituciones civiles y militares.

Además, eventos climáticos extremos pueden redundar en crecientes demandas a la defensa para que brinde respaldo a las autoridades civiles en respuesta a desastres o asistencia humanitaria, tanto en Estados Unidos como en otros puntos del mundo".

Las Fuerzas Armadas en Estados Unidos, como en Chile, han adoptado estrategias de responsabilidad social.

Ello las lleva a buscar las mejores relaciones con las comunidades aledañas a sus bases y también a minimizar su impacto sobre el medio ambiente. Es una loable intención que no siempre es cumplida a cabalidad.

Entre militares como entre civiles, la conciencia ecológica todavía tiene un largo camino que recorrer. No en vano Robert Gates, ministro de Defensa de Estados Unidos, advirtió que en el mundo las cosas no suelen ajustarse a nuestras ideas: "Nosotros hemos aprendido, a través de una dolorosa experiencia, que las guerras que libramos rara vez son aquellas que hemos planificado".

Esta es una vieja constatación y de allí viene el decir que "la primera víctima en el campo de batalla son los planes de guerra". Con todo, el calentamiento global figurará cada vez más arriba en la agenda de los gobiernos y los estados mayores castrenses.

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