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  El Planeta tendrá que esperar

  No hubo caso. Semanas de negociaciones no fueron suficientes para llegar a un acuerdo vinculante y ambicioso que pueda frenar el calentamiento global. Los consensos son básicos, como limitar la elevación de la temperatura o el financiamiento para los países más pobres. Habrá reducción de emisiones tóxicas, pero cada uno "en la medida de lo posible". Esto seguirá en México el 2010.

Domingo 20 de diciembre de 2009| por Libio Prez

La Cumbre sobre el Cambio Climático de Copenhague parecía tener su suerte echada. Luego de meses de trabajo, de casi dos semanas de negociaciones directas y de una reunión entre los principales líderes mundiales, los negociadores para un acuerdo que ponga límites a la emisión de gases contaminantes, que incluya una institucionalidad capaz de verificar el cumplimiento de las metas y que defina los mecanismos y montos de financiamiento para alcanzar los objetivos que, en suma, den un respiro al planeta, tuvieron poco que mostrar.

Pero algo es algo, decían algunos de los delegados de los 193 países que participaron en las negociaciones de Copenhague -capital de Dinamarca-, para evitar hablar de "fracaso". Las cosas venían mal, pero el viernes los ánimos se desplomaron cuando quedó en evidencia que Estados Unidos y China -los dos países más contaminantes del planeta- no ofrecían nuevas propuestas, capaces de desbloquear las negociaciones entrampadas por la falta de consenso en la reducción de emisiones de carbono, la asistencia financiera a las naciones pobres, el límite de temperaturas y controles internacionales de la reducción de emisiones.

Las reuniones de los 120 líderes mundiales hasta la amanecida del viernes, en las que tuvo un papel protagónico el Presidente de EEUU, Barack Obama, arrojaron un precario balance: en los borradores hay acuerdo consensuado sobre el financiamiento para reducir las emisiones tóxicas y el límite de aumento de temperatura global. No es poco, pero muy insuficiente para las metas que se propuso la Cumbre de Copenhague, que buscaba un acuerdo global capaz de reemplazar al Protocolo de Kioto, que vence el 2012.

El documento-borrador que conocieron los líderes mundiales compromete a los países ricos a donar 100 mil millones de dólares al año hasta el 2020 a las naciones pobres -en su mayoría del hemisferio sur- para ayudarlas a adaptar sus economías y a hacer frente a los cambios del clima que amenaza con hambrunas, inundaciones y enfermedades. Quedan en la nebulosa los mecanismos de recaudación, cuánto aportan los estados y cuánto el sector privado. El acuerdo también fija un límite de 2 grados centígrados en el alza de la temperatura mundial en comparación a niveles preindustriales.

La reunión plenaria de los gobernantes demoró más de dos horas en comenzar, ya que Obama convocó junto al Premier danés Lars Loekke Rasmussen a una conversación previa a un número restringido de líderes, en un esfuerzo por avanzar en un acuerdo.

En la conversación, Rasmussen presentó un texto con los trece puntos que estaban pendientes en las negociaciones y expuso resumidamente los acuerdos alcanzados. Varios de los gobernantes plantearon entonces la posibilidad de continuar las negociaciones durante el 2010, para llegar a México -sede de la próxima cumbre- con un acuerdo más "ambicioso".

"Las buenas noticias son que los diálogos continúan, las malas es que no han llegado a una conclusión", resumió el Presidente francés Nicolas Sarkozy, al retirarse del lugar.

Obama en su discurso tampoco se mostró muy optimista. El Presidente de Estados Unidos advirtió que ninguno de los países que negocian podría obtener todo lo que deseaba, por lo que el acuerdo sería "imperfecto". Luego de poner de manifiesto su pragmatismo, el gobernante lanzó: "Estamos listos para que (el pacto) se haga hoy. Pero tiene que haber movimiento de todas las partes", dijo, sin mencionar a China, que se opone a mecanismos de verificación.

El ministro de Medio Ambiente de Suecia, Andreas Carlgren, país que preside la Unión Europea, apuntó a las dos grandes potencias por la imposibilidad de llegar a un acuerdo. "La UE quería llegar al gran grupo de países en desarrollo. Eso fue imposibilitado debido a las grandes potencias", apuntó.

El Primer Ministro chino, Wen Jiabao, dijo ante el plenario que "toda acción en el enfrentamiento del cambio climático debe realizarse en el marco del desarrollo sostenible y sin comprometer los esfuerzos de las naciones para librarse de la pobreza y el atraso", en una clara señal de que reducir los gases contaminantes no será a costa de sus planes de crecimiento económico. Y para endosar la responsabilidad por el calentamiento global a los países industrializados, que según dijo son los que emiten el 80 por ciento de los gases contaminantes, el dirigente comunista precisó que China asume "el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas (porque) constituye el núcleo de la cooperación internacional".

Las zonas más afectadas por los cambios dramáticos que sufrirá el planeta se ubican en el hemisferio sur del globo. Las poblaciones más vulnerables son las de África, al sur del Sahara, Asia del sur y América Latina.

"Si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado", espetó con dureza el Presidente venezolano Hugo Chávez, en su discurso en Copenhague, cargado de citas a Marx, Cristo y Mahoma para condenar el "consumo sin freno" en los países desarrollados. "Si todos los habitantes de la tierra consumieran como lo hace la población de Estados Unidos, sería necesario tener tres planetas", dijo.

Evo Morales, en tanto, que habló a nombre de Bolivia y de la ALBA, denunció un "texto fantasma" que estaba siendo negociado por los países industrializados a espaldas de los más pobres, y no dudó en acusar que "el culpable del cambio climático es el sistema capitalista". El Presidente boliviano -haciéndose eco de los miles de manifestantes que salieron a las calles de la capital danesa- propuso la creación de un "tribunal climático" que sancione los incumplimientos de los acuerdos para disminuir las emisiones contaminantes.

"Confieso que estoy un poco frustrado", lanzó el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en su discurso ante el plenario de Copenhague, en una de las intervenciones más críticas a los debates de la cumbre. "Brasil no vino a negociar, nuestras metas no necesitan de dinero externo, planeamos hacer (las cosas) con nuestros recursos", dijo Lula, al tiempo que ofreció aportar dinero a los países más pobres si ello ayuda a buscar una acuerdo vinculante ante la resistencia a aportar más recursos por parte de los más ricos.

"Ésta no es una partida de póker en la que cada uno actúa en función de las apuestas de los demás", enfatizó el gobernante con cierto enojo, para agregar que "esta conferencia no es un juego en el que cada uno puede esconder sus cartas en la manga (…) si esperamos a que nuestros socios hagan sus apuestas, podemos descubrir que es demasiado tarde y todos seremos perdedores". //LND

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