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  El prisionero de Zenda

  El país encontró su rumbo con la Concertación, que lo ha llevado al progreso en paz, con justicia social, libertad, participación y solidaridad. Cualquier desvío será tenaz y pacíficamente resistido.

Martes 9 de febrero de 2010| por Samuel Ginsberg Rojas/ La Nacin

DURANTE LA CAMPAÑA, Sebastián Piñera y sus partidarios manifestaron su inmensa admiración por la Presidenta Michelle Bachelet y su compromiso de extender su programa de protección social. Ya elegido, el futuro Mandatario ha manifestado su admiración por el ex Presidente Patricio Aylwin y su buen manejo político para crear acuerdos de avance en momentos en extremo dificultoso.

Ello no es de extrañar si consideramos que su programa de campaña se confundía con el de la Concertación. De allí que un pequeño pero a la postre decisivo grupo de la Concertación sintió que daba lo mismo votar por uno u otro y apostó por la alternancia. A decir verdad, en los 20 años postdictadura, la lucha por reconquistar la libertad, lograr mayores cuotas de justicia social, participación, solidaridad, desarrollo integral de cada ciudadano y la mantención y ampliación de las riquezas que son de todos, ha hecho que esos principios se hayan incorporado profundamente en el alma nacional y, por tanto, parece remoto e imposible que se retroceda en cualquiera de esas áreas.

La Concertación nos instaló también en la pista de los países ricos del orbe. Desde hace unos días, estamos considerados como país desarrollado. Sin embargo son pocos los que por ese hecho se consideren más ricos. La razón es que la mayor riqueza que ha adquirido el país la aprovechan sólo algunos y no se ha logrado una apropiada distribución. Mientras ello persista, las ansias de una distribución más justa y solidaria y de una mayor participación real en el progreso también persistirán. Esta situación nos hace más responsables ante los países más pobres. Para ser consecuentes, deberemos manifestarles el mismo espíritu de solidaridad y respeto que hemos mantenido internamente. Por lo demás, la economía solidaria que propicia Chile en caso alguno podrá llevarnos a incorporarnos al grupo que conforma "el imperialismo internacional del dinero, gestado por un liberalismo económico sin freno que conduce a la dictadura" como lo expresó el Papa Paulo VI en su encíclica "Populorum Progressio".

La situación de pobreza escandalosa de Haití, crudamente expuesta ante nuestras propias barbas a raíz de su dolorosa tragedia, es una consecuencia de tal nefasto sistema. Pero el pueblo, que es puro en sus razonamientos, en el sentido que no cree en dobleces, mentiras e hipocresías, está tranquilo en este campo, Para él, los principios de solidaridad, libertad, participación, justicia social, pérdida de la propiedad de bienes nacionales y desarrollo acelerado en paz y dignidad con absoluto respeto a los derechos humanos, no está en juego.

En este aspecto, Sebastián Piñera es prisionero de sus propias palabras, pero más que él, los partidos que conforman la Coalición. Si bien ellos contemplan en sus estatutos el desarrollo de una "economía social de mercado", para que tengan éxito en su empeño ésta deberá ser más social y solidaria que de mercado. El país encontró su rumbo con la Concertación, que lo ha llevado al progreso en paz, con justicia social, libertad, participación y solidaridad. Cualquier desvío será tenaz y pacíficamente resistido. No olvidemos que la India conquistó su libertad resistiendo pacíficamente al Imperio Británico. Los partidos políticos y el pueblo están dispuestos a colaborar con el nuevo gobierno, pero siempre que siga con el derrotero ya trazado.

En esta forma, al llegar 2014, siguiendo la ley de la alternancia esgrimida como buena por ellos mismos, podrán entregar a la Concertación un país más desarrollado y solidario, con índices de pobreza y desempleo y subempleo mínimos, que le permitirán optar ser de nuevo gobierno el año 2018. De no ser así, su período de ostracismo político será sin duda superior al período post dictatorial.

En el lenguaje marinero, un capitán de barco mercante al entregar el gobierno de la nave al oficial piloto, una vez fijado el rumbo, le dice al respecto para que lo mantenga: "Así como va". En un buque de guerra, el comandante el entregar el buque al oficial de guardia, una vez fijada la derrota, le ordena: "Así la proa". Cuando en la ceremonia de marzo próximo, la Presidenta Michelle Bachelet deba entregar el gobierno a Sebastián Piñera, estoy seguro que después de señalarle el rumbo que ha llevado el país, le recomendará para su éxito que mantenga "Así la proa" o "Así como va", a lo que este último espero le conteste mientras se coloca la banda presidencial: no se preocupe señora Michelle, ¡di mi palabra!

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