
Lunes 27 de febrero de 2012| por Patricia Schüller G.
Los alumnos del Liceo A-90 de San Miguel, que fue cerrado por el municipio, no se conforman con que el establecimiento haya dejado de funcionar y anuncian que exigirán al alcalde Julio Palestro (PS) de que cumpla el compromiso adquirido de reabrirlo el próximo año.
El plantel, ubicado en calle Darío Salas 5270, es uno de los 3 colegios públicos que quedan en la comuna y tiene más de 50 años de historia. A causa de las movilizaciones estudiantiles, permaneció 7 meses tomado el año pasado y la autoridad municipal señaló que era “inviable” que continuara funcionando.
Una de las soluciones que entregó el municipio fue que los alumnos fueran derivados a otros 2 recintos educacionales de la comuna: los liceos Andrés Bello y Betzabé Hormazábal. Incluso, poco antes de Navidad la municipalidad les envió a los apoderados una carta donde les sugería cambiar a sus hijos de colegio.
Cristóbal Espinoza, vocero de los estudiantes del Liceo A-90, dijo a Nación.cl que de los 171 alumnos del liceo, de 1° a 4° medio, solo 40 han sido matriculados en los referidos establecimientos. “El resto, entre los que me cuento yo mismo, deberemos matricularnos en otras comunas”, sostuvo.
El dirigente anunció que esta semana un grupo de alumnos del liceo le exigirá al alcalde que les explique las “verdaderas razones” que lo motivaron a cerrar las puertas del recinto educional.
“Queremos que Palestro cumpla el compromiso que adquirió de cerrarlo durante un año. Y mantener así la esperanza de que volveremos a estudiar en ese lugar”, añadió.
Julio Palestro señaló hace algunas semanas a Nación.cl que el cese de operaciones del liceo se debe a la merma que ha experimentado en su matrícula y a los graves daños que provocaron en el recinto los alumnos durantes los meses que el liceo permaneció tomado, en el marco de la movilización estudiantil.
Aprovechando las semanas que estuvieron en toma, los estudiantes, profesores y apoderados del plantel ensayaron un proyecto educativo que consistía en la autogestión del recinto. Entre algunas medidas que adoptaron, redujeron las horas pedagógicas.
Los profesores combinaban sus clases tradicionales con clases no tradicionales donde se trataban temas de contingencia.
Cristóbal Espinoza explicó que mientras estuvo tomado el liceo cerca de 132 estudiantes estuvieron en clases “con 7 profesores. Redujimos las horas escolares e invitábamos a gente importante a dar charlas. Por esa experiencia que tuvimos, implementando nuevas prácticas de enseñanza, ahora el municipio nos castiga cerrando el colegio”.