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Domingo 11 de septiembre de 2011| por EFE
Justo en el día en que en Chile se recuerda la muerte del ex presidente Salvador Allende y el Golpe Militar, en Estados Unidos se conmemora a las víctimas del ataque contra las Torres Gemelas en Nueva York y en Japón se homenajea a los miles de fallecidos en el tsunami que arrasó su país hace 6 meses, en Etiopía se visten de blanco para recibir el comienzo de un nuevo año con fiestas y fuegos artificiales.
Los etíopes ultiman las preparaciones para la celebración de fin de año y, en vez de separar doce uvas por persona como reza la tradición occidental, preparan cantidades industriales de "injera", el pan ácido tradicional, que recuerda a unas esponjosas tortitas.
Etiopía y también Eritrea, que se independizó de Etiopía en 1993, se rige por un calendario que contabiliza entre siete y ocho años menos que el gregoriano que utiliza la mayoría del planeta. Este calendario fue elaborado por la iglesia copta del país a partir del calendario juliano, aunque con fuerte influencia judía.
De esta manera, el conteo mensual de Etiopía se compone de 13 meses, los 12 primeros de 30 días, mientras que el último, llamado "Puagime" cuenta con 5 ó 6 días, dependiendo de si es año bisiesto o no, hecho que acontece como en el calendario gregoriano, cada cuatro años.
Las únicas festividades que coinciden con las de fuera del país son las relacionadas con el islam, credo que practica alrededor de la mitad de la población etíope.
Este calendario hace que el país africano gire a un ritmo distinto que el resto del planeta, y mientras la mayor parte del mundo celebraba la entrada al año 2011 más de ocho meses atrás, el país africano, por aquel entonces a principios de 2003, permanecía ajeno a las celebraciones.
Y cuando mañana lunes, millones de personas vuelvan a su puesto de trabajo, Etiopía estará de fiesta: comienzan el Año Nuevo de 2004.