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Jueves 2 de febrero de 2012| por Nación.cl
"Que la querella por injurias graves haya sido acogida a tramitación es un buen primer paso. El próximo será proceder a las citaciones de personas afectadas por la situación o testigos de estos shows", enfatizo Rolando Jiménez, presidente del Movilh y patrocinador de la acción presentada en los tribunales por el animador y fotógrado homosexual Jordi Castell, que busca condenar a Stefan Kramer por su rutina como Flordi Pastel.
Entre los citados están la madre de Jordi, Mildred Abusleme; la animadora y abogada de tv Carmen Gloria Arroyo; el gerente general de Metro Gas, Eduardo Morandé Montt, cuya empresa contrató uno de los shows privados de Kramer; Paulina Angélica Latrash periodista y su colega español José Manuel González Vásquez, entre otros.
“Nosotros hemos seguido por bastante tiempo, como organización de defensa, la molestia por el show de Kramer. No de la imitación en particular, sino de la vulgarización de la persona de Jordi Castell. Se le denigra por su condición homosexual con una rutima peyorativa y caricaturesca de un homosexual en público”, explicó Jiménez.
-¿Cuál es el argumento legal?
-Que se le ha denigrado en forma permanente pese a que él públicamente ha sido muy transparente en su condición, a diferencia de otras personas que están en los medios y que prefieren estar, como se dice, en el closet. Acá lo que molesta es que se le atribuyan actitudes lesivas a él y a la población homosexual. Hubo notificaciones de parte de Jordi en varias oportunidades a Kramer de esta situación denigrante para su persona y su entorno familiar.
-¿Han estado siguiendo los shows de Kramer para las pruebas?
-La hipersexualización de su rutina tiene diferencias según si sus shows se realizan en la tv o en presentaciones privadas en grandes empresa. En los shows no televisados aparece una caricatura de Jordi como que se quiere tirar a todo el mundo, hasta se utiliza una botella para hacer pensar que la necesita para satisfacer sus necesidades sexuales.
-¿Para muchos es atentar contra la libertad de creación, del humor, del arte?
-No hay pretensión de coartar la libertad, pero sí de evitar que se denigre a través de chistes baratos, primarios y ordinarios. La gente tiene que comprender que estas rutinas tan vulgares afectan a la familia de Jordi, porque lo dejan como un engendro sexual.
-¿Van a representar también con su acción a otros grupos afectados con este tipo de rutinas como indígenas, alcohólicos, políticos?
-Esta querella quiere poner en cuestión los estereotipos para reflexionar sobre las imágenes culturales no sólo de los homosexuales, sino también de las mujeres, los inmigrantes, los indígenas. Mantener estos estereotipos es un caldo de cultivo para la violencia. Esa es la lucha, porque tiene consecuencias concretas en la vida de los burlados. Y nadie es ciudadano de segunda categoría.
-¿No es victimizarse demasiado?
-En Argentina y España estos chistes son inaceptables, implican cárcel. Jamás hemos usado la victimización cultural o política. Una cosa es reírse con los homosexuales y otra reírse de ellos. Si van a una disco gay el público puede ver cómo, desde los transformistas al público nos reímos de nosotros mismos, pero eso no es violento.