
Inicio » Cultura y Entretención » Entrevista
Viernes 13 de enero de 2012| por Carlos Salazar
El mercado de los discos de vinilo vive un auge que da para un bestiario, cree Marcelo Villegas, representante de la importadora Futuro Primitivo dedicada a la venta y rastreo de LP’s en la web además de accesorios para la mantención. La pyme digital que lleva adelante hace tres años nació como la inquietud de un fanático del sonido análogo en busca de su objeto de deseo. “Como un adicto a las drogas, comenzé a vender discos para financiar mi vicio, y de ahí me dí cuenta que no había una oferta concreta para regiones o compras online que fuera seria”, recuerda.
Actualmente trabaja con un stock de más de dos mil discos de edición reciente y algunas rarezas usadas de colección que rotan permanentemente. Las compras se realizan con webpay y transferencias electrónicas para que el producto llegue a su destino en un plazo no mayor a tres días envuelto con el cuidado de un niño recién nacido, pero empaquetado a la usanza de las cajas de pizza.
Villegas se anota con una descripción tentativa del cliente del disco de vinilo que acude a su tienda virtual. Dice que está el coleccionista compulsivo que busca primeras ediciones y paga lo que sea por un LP único que venga con un error de impresión, por ejemplo. “Es gente que necesita encargos difíciles de conseguir, aunque tampoco vendo cosas tan rebuscadas”, aclara. Pero hay en su mayoría un público fiel y que “reconvierte” sus catálogos de CD a vinilo porque ya los ha escuchado antes. Sigue la lista con otros clientes que llegan en busca de colecciones completas que requerirían de semanas completas para poder escucharlas todas. Está también el que compra habitualmente, pero paga racionalmente de acuerdo a un presupuesto, perfil en el que se inscribe el oyente más moderado y tradicional que es el que vuelve mes a mes.
En la vereda opuesta, el dealer reconoce a los que compran discos de vinilo por moda. “Esta persona es la que lleva lo primero que salga de artistas populares, pero después no aparece más. Me he encontrado con muchos de estos que compran discos de vinilo aunque no tengan tocadiscos, eso es extraño. Supongo que será así hasta que aparezca otra moda que reemplace “la onda” de tener vinilos, qué se yo. Quizás aparezca un aparato para escuchar música bajo el agua y mucha gente empiece a seguir esa moda”, cree.
La gracia del LP es precisamente lo que lo aleja de las masas, porque el vinilo no es fácil de escuchar, se recomienda limpiarlo antes y después de ponerlo en el tocadiscos, son caros y el catálogo no va a tener siempre lo que la persona necesita. Todas características que atraen al amante de la música”, piensa el distribuidor. “Sucede mucho que la gente no tantea con la música en vinilo, siempre va a la segura con sus compras porque para experimentar o conocer cosas nuevas usa internet o los CD”, explica. Agrega que el acceso a la tecnología también ha relativizado el interés por la música en las generaciones más jóvenes.
“Bajar música es tan fácil y tiene opciones tan infinitas que hace que uno valore menos un iPod o un disco duro con 50 mil canciones que probablemente nunca vas a escuchar. En cambio el ritual de poner un disco de vinilo te lleva a escucharlo detenidamente, compenetrarte con la música, la información, las letras y fotos de la carátula y ante eso, un MP3 termina siendo poco sexy”.
►La tienda virtual Futuro Primitivo cuenta además con una sección de consejos útiles para el cuidado de los discos.