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Hermanos Musulmanes, los peores enemigos de Al Asad

Hermanos Musulmanes, los peores enemigos de Al Asad

La principal fuerza política de la oposición siria está prohibida en ese país y mueve los hilos de la resistencia interior desde el exterior. Y aunque tiene como claro objetivo establecer un “Estado con vocación islámica”, tiene 14 siglos de historia y es la única fuerza opositora que sabe plantarle cara al régimen.

Sábado 7 de abril de 2012| por Tomás Alcoverro / La Vanguardia - foto: AFP, EFE

Artículo sindicado desde nuestro medio asociado RDO_icono

La historia contemporánea de Siria, como la de Egipto, es la historia de la cofradía de los Hermanos Musulmanes para alcanzar el poder.

A finales de los años 30, la organización egipcia acunó en El Cairo a los primeros militantes sirios que luego, en Damasco, encarnaron las ansias, las luchas, las reivindicaciones de la mayoría de la población sunnita, sometida al régimen baasista y de los Al Asad.

ANTIGUA LUCHA

La cofradía está prohibida en Siria y mueve los hilos de la resistencia interior desde Londres. Sus miembros forman la principal fuerza política de la oposición clandestina. Defienden una democracia pluralista a pesar de su integrismo.

Cuando Siria se independizó, en 1946, la cofradía aceptó el sistema parlamentario liberal de la nueva República y tuvo ministros en sus sucesivos gobiernos, a veces muy efímeros, al vaivén de los pronunciamientos militares.

Imagen foto_00000002Perdió, sin embargo, su influencia política a raíz del golpe de Estado de 1963. El nuevo régimen, dominado por el Ejército, el partido Baas y los alauíes, se definió como laico, panarabista y socializante, e inició un programa de nacionalizaciones, al que se opusieron los Hermanos Musulmanes porque repercutía seriamente sobre la clase media mercantil urbana que constituía su base social.

La lucha política y armada de la cofradía se exacerbó entre 1979 y 1982, cuando un alzamiento armado en Hama fue aplastado por las unidades de élite del Ejército, que mataron entre 10.000 y 30.000 personas.

“GRUPO TERRORRISTA”

La cofradía era un grupo terrorista para las autoridades de Damasco. Había tratado de asesinar al rais, había declarado huelgas que paralizaban el país y llevado a cabo atentados contra las academias militares de Homs, Alepo y Palmira, que dejaron decenas de muertos y obligaron al régimen a declarar el estado de urgencia en la capital.

Una de las causas de este movimiento huelguístico fue la publicación en la prensa de Damasco de un artículo en el que se “incitaba a los musulmanes al ateísmo” y en el que su autor escribió: “El hombre nuevo árabe es un socialista, un revolucionario”.

La represión gubernamental, la limpieza de localidades y barrios de Homs y en Idlib, con vehículos blindados y helicópteros, fue cruenta y se parece mucho a la actual.

Un jefe del ejercito amenazó a la población con “ejecutar cada día mil ciudadanos hasta extirpar el veneno diseminado por los Hermanos Musulmanes”.

DÉCADAS DE CLANDESTINIDAD

Después de los acontecimientos de Hama de 1982, la cofradía fue decapitada, derrotada, perseguida. De aquí que su implantación en el Ejército sea nula.

El Parlamento publicó en 1980 una ley por la que se condenaba a la pena capital a todos los que formasen parte de los Hermanos Musulmanes.

La cofradía identificaba al rais Hafez al Asad con el comunismo soviético. En estas décadas de clandestinidad, los Hermanos Musulmanes, divididos entre los que abogaban preferentemente por la acción política y los que secundaban la lucha armada, nunca renunciaron a sus objetivos.

Según su estereotipada visión, los alauíes son un pueblo herético, con una religión formada con elementos del judaísmo, del budismo, de los zoroastras, de carácter violento y traicionero, una comunidad depravada, que predica el odio confesional.

Consideran que hay un complot alauí que se remonta a tiempos lejanos. Cuando, nada más llegar al poder en el 2000, Bashar el Asad prometió reformas políticas, la cofradía, primera organización de la oposición, se reforzó en el exilio.

ESTADO CON VOCACIÓN ISLÁMICA

Publicó en el 2006 su proyecto político para el futuro de Siria, que estaba basado en otro importante documento de 1980 titulado La revolución islámica. Allí se pronunciaba a favor de un Estado de derecho moderno, democrático, pero con una vocación islámica, rechazando un régimen teocrático que calificaba de totalitario.

Postulaba, asimismo, un diálogo político y vinculaba la democracia con el concepto islámico de la Shura o consulta popular.

Hacía, por último, hincapié en que la religión musulmana deber ser la religión oficial del Estado, mientras que en el actual ordenamiento jurídico-político es sólo la del Jefe del Estado.

La cofradía ha querido adaptarse a las jurisprudencias en vigor, a la diversidad de tendencias de los partidos de la oposición.

ÉPOCA POST BASHAR AL ASAD

En este sentido, el 26 de marzo publicó su programa para la época post-Bashar al Asad, en el que hace alarde de su proyecto de Estado civil.

Este Estado deberá estar fundado en los derechos humanos y ser “un Estado de cooperación, de hermandad, de amor, entre los hijos de la gran familia siria en el ámbito de la reconciliación”.

De todas maneras, el programa de la cofradía no esconde que las leyes deben someterse a una “islamización progresiva”, y no pueden contradecir los principios fundamentales de la Sharia (la ley islámica).

Choque entre islamismo y secularismo

Como siempre, ante estas afirmaciones pro democráticas, tan utilizadas por los islamistas que han conquistado el poder en las repúblicas árabes sacudidas por las revueltas del último año, cabe preguntarse si los Hermanos Musulmanes ven la democracia como un objetivo o sólo como un camino para conquistar el poder.

Como escribía Michel Seurat, uno de los mejores especialistas de la complicada Siria, y que fue secuestrado y asesinado en Beirut durante los terroríficos años 80, los Hermanos Musulmanes no son los heraldos de la modernización pero hay que tener en cuenta su amplia audiencia en Siria.

Son la única fuerza de oposición al régimen con un trasfondo de 14 siglos de historia y la única que sabe plantarle cara.

El enfrentamiento que el islamismo y el secularismo libran hoy en Siria será vital para el futuro de Medio Oriente.

Los otros grupos de la oposición son incapaces de organizarse y unirse ante Bashar al Asad. El integrismo musulmán es resultado, entre otras razones, del fracaso de la constitución de un Estado moderno en el Oriente árabe.

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