
Lunes 25 de abril de 2011
El sicólogo Gonzalo Rojas-May Ortiz, hijo del poeta Gonzalo Rojas que falleció esta madrugada a los 93 años de edad, manifestó que la familia se encuentra tranquila tras el deceso del poeta y declaró que "mi padre tuvo una tremenda vida".
En entrevista a Radio Cooperativa dijo que "la verdad es que han sido dos meses muy difíciles para nosotros. Afortunadamente mi padre estuvo en general bastante tranquilo, la mayor parte del tiempo estuvo en estado de sopor y diría que nunca se dio cuenta de lo que había ocurrido, lo que para nosotros fue tranquilizador. Así que en ese sentido estamos bastante bien".
Informó que le avisaron temprano del deterioro de la salud de su padre y al momento de la muerte, que fue a las 6:15 de esta mañana, estaba presente él, las enfermeras y el doctor de cabecera Cristóbal Carrasco.
Rojas-May explicó que a pesar de la avanzada edad del escritor, "se mantuvo siempre activo. En septiembre del año pasado tuvo una neumonía que lo dejó bastante a mal traer, pero después de eso se recuperó impresionantemente bien, tenía proyectos, tenía bastantes cosas por delante. El último tiempo estuvo bastante bien hasta el 22 de febrero, que tuvo el accidente cerebrovascular".
"NO ERA UN ESCRITOR PUERTAS ADENTRO"
El sicólogo destacó la calidad humana del poeta. "Era un padre con defectos y virtudes. A ratos uno tenía peleas con él, era una persona muy humana como lo somos todos. Tenía una gran gracia, desde mi punto de vista, que siempre fue capaz de hacer una distinción entre Gonzalo Rojas escritor y Gonzalo Rojas padre. Él no se comportaba como un escritor puertas adentro", relató.
"Fue realmente un privilegio para quienes tuvimos la suerte de tenerlo. Ver el mundo, aprender a ver y leer el mundo con él, eso siempre fue para nosotros una cosa estupenda", agregó.
También subrayó el gran espíritu democrático de Gonzalo Rojas. "Mi padre fue un hombre profundamente democrático con todos los riesgos que eso significa, porque era democrático contra todos los sistemas represivos del mundo", sostuvo.
Añadió que "él nunca se puso una camiseta formal con un régimen y eso le significó en distintos momentos de su vida dificultades no menores, pero la verdad es que siempre dijo que él no estaba dispuesto a transar ni con el este ni con el oeste".
También dio a conocer su amor por Chillán: "Él volvió formalmente a vivir a Chile en 1995 y nunca le gustó demasiado Santiago. El vivió fuera de Chile 25 años, desde 1970 a 1995, y realmente lo agobiaba un poco la fama, los llamados, y para él era un refugio estar en Chillán".