
Viernes 19 de febrero de 2010| por Leslie Ayala Castro
Profundo recogimiento se vivió ayer en los pasillos del Servicio Médico Legal (SML), donde el ministro en visita Héctor Solís dio a conocer las identidades de 13 víctimas detenidas tras el golpe militar y cuyos restos fueron hallados en una fosa clandestina en la localidad de Lonquén en 1978.
Durante la jornada, el juez recibió a los familiares de cada ejecutado político y les explicó el proceso de identificación que comenzó en 2006, cuando se exhumaron los restos desde el Cementerio Parroquial de la comuna de Isla de Maipo, con el propósito de certificar en un laboratorio extranjero la identidad de cada pieza ósea.
Durante casi cuatro años el laboratorio Health Science Center, de la Universidad de Texas, realizó exámenes en base a comparación de ADN nuclear, mitocondrial y cromosoma Y. Los resultados -en todos los casos informados ayer por el magistrado- fue un 99,9% de correspondencia, por lo que se logró la individualización completa de cada víctima.
Certeza de un encuentro
Tras la comunicación de las pericias, se procedió a hacer entrega de los restos. Ese fue, sin duda, el momento más conmovedor para todas las familias que por fin tuvieron certeza de que habían encontrado a uno de los suyos.
Las trece víctimas identificadas ayer fueron Enrique Astudillo Álvarez, Omar Astudillo Rojas, Ramón Astudillo Rojas, Miguel Ángel Brant Bustamante, Nelson Hernández Flores, Carlos Hernández Flores, José Herrera Villegas, Iván Ordóñez Lama, Sergio Maureira Lillo, Sergio Maureira Muñoz, José Maureira Muñoz, Segundo Maureira Muñoz y Rodolfo Maureira Muñoz.
Todas las víctimas fueron encontradas en los Hornos de Lonquén, la mina de cal en la que la dictadura pretendió esconder los horrorosos crímenes cometidos.
Los hombres Maureira
El 10 de diciembre pasado la Presidenta Michelle Bachelet conmemoró en ese lugar los 61 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la ONU. En esa oportunidad, la Mandataria se enlazó en un profundo abrazo con Elena Muñoz Contreras de Maureira, quien el 7 de octubre de 1973 presenció la violenta detención de su esposo y cuatro de sus hijos.
De ellos, la mujer nunca supo más hasta cinco años después, cuando un sacerdote recibió bajo secreto de confesión antecedentes sobre los hornos donde se hallaron las osamentas humanas. Las mismas que hoy se reencuentran con sus parientes, 36 años después.