
Viernes 10 de febrero de 2012| por Luis Godoy Ortiz / Triunfo - foto: Photosport
Se suponía que debía ser un encuentro normal, que Universidad de Chile tenía la oportunidad de “vengarse” de Deportes Iquique tras los empates cosechados en 2011 y, de paso, lograr rodaje para el duelo del martes ante Atlético Nacional por Copa Libertadores.
Pero todo se fue al tacho de la basura por los estúpidos de siempre. Es que cuando se habían disputado apenas 54 minutos de partido, parte de la hinchada azul no encontró nada mejor que llenar la cancha de fuegos artificiales.
El riesgo era grande, de hecho a los 47’ el juez Patricio Polic ya había amenazado con la suspensión del partido después que un par de bengalas por poco golpearan al meta de los “Dragones” Cristián Limenza.
Sin embargo, fue el propio meta visitante quien le pidió al colegiado seguir jugando, imaginando quizás que se trataría de un hecho aislado.
Pero no. Siete minutos más tarde el campo se llenó de fuegos, los que estuvieron a punto de golpear a Arturo Sanhueza.
Las condiciones de seguridad no estaban y Polic decidió, correcta y prudentemente, suspender el partido.
“Ya lo habíamos advertido, Limenza pidió continuar, pero después de la segunda caída de bengalas la seguridad sin duda no existía para seguir jugando”, comentó el juez del encuentro.
Una estupidez que generó la molestia de los propios jugadores azules, quienes perdieron la oportunidad de obtener rodaje y, además, bien podrían tener que resignarse a perder dos puntos.
Claro, porque en lo netamente deportivo, azules e iquiqeños igualaban a 1 merced a los tantos de Ruidíaz a los 15’ y Brito a los 30’, resultado que podría mantenerse.
Esto porque tras el informe que entregará Polic será la ANFP la que decidirá si se completa el partido, con o sin público, o si se decreta el término con el marcador a 1.