
Lunes 1 de marzo de 2010| por Narayn Vila
Hace seis años se entregó y hoy se encuentra al borde del colapso. El conjunto habitacional Don Tristán, ubicado en Tristán Valdés Nº 216, en Maipú, quedó completamente inclinado y a punto de venirse abajo debido al movimiento telúrico. Afortunadamente nadie falleció y sólo se registraron moradores con lesiones leves.
Sus propietarios alegan que ningún representante de la inmobiliaria se ha hecho presente para dar alguna solución o responder cómo la edificación sufrió graves daños estructurales, cuando los edificios vecinos ni siquiera presentan rotura de vidrios.
Son 36 departamentos divididos en cuatro pisos que quedaron completamente inutilizados luego del terremoto, sólo se espera su demolición mientras las personas que allí vivían aguardan que alguien de la inmobiliaria Francisco Aguirre o de la constructora Mujica y González se presenten.
Los moradores del edificio han sorteado la difícil situación alojándose en casas de familiares y amigos, sin poder rescatar sus pertenencias debido al riesgo inminente de derrumbe. Misma situación que viven los habitantes de la torre dos del edificio San Luis, ubicado a escasas cuadras del complejo Don Tristán, paradójicamente de la misma constructora.
La edificación quedó prácticamente partida por la mitad, siendo las 20 viviendas del ala dos las más afectadas. Estas viviendas quedaron inclinadas e inhabitables. No hubo víctimas fatales ni heridos graves.
Alcalde Undurraga
El alcalde de Maipú, Alberto Undurraga, visitó ambos departamentos y aseguró ayuda técnica para medir el daño de las estructuras y jurídica para exigir reparación por parte de la inmobiliaria y la constructora. El jefe comunal fue increpado por algunos vecinos que exigieron investigar los permisos y autorización de construcción de ambos departamentos, al igual que la de la empresa constructora Mujica y González, que tiene varias edificaciones en el sector oriente, sin que ninguno de ellos presente daños.
Macul
Por otra parte, en el edificio de 19 pisos Don Manuel, de Macul, la construcción quedó prácticamente destruida. Si bien visualmente no se ven daños exteriores, basta asomarse por el hall central para percatarse que la construcción no resistió los embates de la naturaleza.