
Miércoles 1 de febrero de 2012| por Nación.cl
El recién proclamado candidato presidencial de Chile Primero, Tomás Jocelyn-Holt, renunció este miércoles a su militancia a la Democracia Cristiana, con el fin de reunir las firmas que lo acrediten y que deben ser recogidas como independiente.
Jocelyn-Holt cumplió con el trámite ante el Servicio Electoral, acompañado por una decena de militantes del partido fundado por Fernando Flores.
En sus declaraciones, una vez formalizada su salida de la Falange, apostó a convocar a la generación sub 35. Dijo que para ello hay que “cruzar la frontera y crear algo nuevo”, cuestionando a los “conservadores y operadores políticos”, en alusión a la Alianza por Chile y la Concertación, respectivamente.
En una carta pública, el ex diputado planteó a la DC que “habría preferido esperar a la próxima Junta Nacional pero ustedes la han postergado hasta abril y el esfuerzo que demanda es tal que la demora en recolectarlas afecta las posibilidades de hacerlo bien”.
Descartó guardar “rencor” con el partido, señalando que deja la militancia, pero no su historia. Sin embargo, planteó críticas a la Concertación, manifestando que “su manejo produce un vacío en un momento crucial, considerando el impacto por la casi duplicación del padrón electoral”.
A su juicio, “el empecinamiento por mirar a Chile desde alianzas políticas centradas en el pasado le impide poder armar una mayoría que concite respaldo y la credibilidad de una apuesta por una nueva legitimidad”.
Jocelyn-Holt manifiesta que “la nominación de Chile Primero no es incompatible con ser DC, a menos que también lo sea el que otros camaradas proclamen figuras fuera del partido”, subrayando que “a diferencia de otros, no me autoproclamé y que un militante DC concite apoyo fuera de su grey debería ser valorado”.
Añadió que “nadie creerá que la decencia y calidad perdida de la política chilena se recompondrá con promesas de refundación desde lo mismo”, enfatizando que “para que nazca un mundo nuevo tiene que morir el añejo”.
Según el recién proclamado candidato, “no me alimenta ningún mesianismo, pero tampoco temo esas profecías que algunos tiran en estos casos para vaticinar mi fracaso apelando a lo que ha ocurrido antes. La inercia no despertará la pasión que Chile necesita y la simbología del pasado no calmará sus ansiedades por el porvenir”.