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Domingo 28 de noviembre de 2010| por Felipe Castro / La Nacin Domingo
La primera pincelada del último cuadro que pintó Juan Bernabé Salva (56) la dio casi en el mismo momento en que se emplazaban los cimientos de un edificio de departamentos frente a su taller de la calle Galleguillos Lorca, en Antofagasta.
En el segundo piso de una antigua casa nortina, de esas altas, hechas en pino oregón, iba volcando en pinceladas la obra que guardaba en sus entrañas. A ratos, miraba a los obreros de enfrente -también llamados "maestros"- tirar pala y acarrear carretillas con mezcla; apilar ladrillos y levantar muros de concreto.
"Mira a los trabajadores que están al frente. Están llegando al segundo piso y ven que yo sigo con el mismo cuadro", le comentaba el pintor a su hijo André, días antes de concluir su obra que dio por finalizada cuando la otra "obra" -la funcional, pagada en UF- llegaba al tercer piso.
Los tiempos de la pintura son otros. Corren en paralelo a la aventura moderna y esto se vuelve sentencia en la pintura de Juan Salva, pintor y muralista antofagastino que no ha cambiado el Norte Grande por la urbe, ni el arte figurativo por la contemporánea abstracción o las racionales instalaciones.
Su universo está habitado por las esquinas de su ciudad natal, los sacrificados obreros del salitre y los diablos que bailan al compás de bandas de bronce bajo el implacable sol del desierto, construidos en gruesos trazos que reniegan del aséptico realismo fotográfico.
LIENZO EN BLANCO
Durante la segunda mitad de noviembre se lleva a cabo una exposición individual del artista en la Casa de la Cultura de Antofagasta. Con los ojos bien puestos en este acontecimiento André, el hijo documentalista del pintor, comenzó a recopilar y darles un orden a las horas de entrevistas e imágenes en movimiento de su padre que empezó a registrar hace algunos años.
Lo que comenzó como ejercicio para sus estudios de Comunicación Audiovisual, se fue transformando en una práctica habitual, que con el tiempo espera convertir en un documental.
"Siempre tuve ganas de dejar un registro fotográfico de mi padre y posteriormente audiovisual. Sin pensar en mayores proyecciones. Y siendo el hijo tengo la intuición y el conocimiento que me permite dar con los aspectos emotivos de la obra y la historia personal de mi papá", dice dejando ver, quizás, líneas análogas entre los desafíos impuestos por el lienzo en blanco y la creación audiovisual.
De una primera versión sin depurar, que está disponible en Youtube bajo el nombre "Viaje por una ilusión" (http://www.youtube.com/watch?v=vx17WSp2lds), se puede desprender que los referentes de Salva radican no sólo en la geografía física y humana del norte, sino que en su entorno familiar más cercano, lo que le da coherencia a que sea su propio hijo el gestor del proyecto documental.
"Al ser mi hijo quien me entrevista, la emotividad surge muy fácilmente", dice Juan Salva a LND sentado en su taller, dejando asomar las razones por las que en las imágenes recolectadas por André aparecen como referentes su padre Martín, que tenía un taller de forja y su hermano Ricardo, con quien realizaba pequeñas competencias caseras de dibujo.
TIEMPOS Y LUGARES
Hubo una época en la historia reciente del país en que las mentes críticas eran invitadas no muy cordialmente a salir de las fronteras patrias en busca de nuevos horizontes. Los que no eran "invitados", muchas veces, dejaban el país a sabiendas de que tarde o temprano el pesado puño de hierro se dejaría caer sobre sus cuerpos y sus obras. Salva se quedó. Y su razón para permanecer no fue política, si no familiar, ya que por una promesa con su padre obrero, decidió quedarse en "Antofa" acompañando a su madre. Alba, hoy de firmes 96 años. Y es esta permanencia en el terruño lo que con el tiempo se fue transformando en una opción estética.
"El trabajo intelectual y artístico tiene que empezar por casa. Actualmente los artistas no parten por casa. Tengo alumnos que juntan un par de millones y se los gastan en exponer en un pasillo en Nueva York, sin saber inglés, sin conocer a nadie. Claro, una vez terminada la exhibición pueden decir que expusieron en Nueva York".
-El éxito como motivación
-Así es. El arte se ha definido últimamente por la cultura del exitismo rápido. Una desmesurada búsqueda de ser famoso, que parece adquirida del mundo de la tele. Esto implica una pérdida de identidad, así como la pérdida de un tiempo de maduración artística que es sumamente necesario, por lo menos en la pintura.
-"Quiero fama aquí y ahora"
-Siempre he planteado que lo que falta es la necesidad de construir aquí y hacerlo bien. Y yo estoy en camino de construirme como pintor. No es que lo tenga logrado. No es que lo tenga conquistado, así como tampoco he "conquistado" la vida. Y ese es el problema de muchos, que ven afectado su trabajo por la prisa, se deprimen o se sienten fracasados cuando a los 35 años no están exponiendo en una muestra individual y esto es nefasto ya que muchos artistas jóvenes buscan el éxito antes que una buena obra que lo sostenga.
Viaje al interior
Hace un par de años el pintor montó sus obras en Valdivia en una exhibición que tituló, en un arranque de sarcasmo, "el otro país". Poblada por las presencias y el imaginario de la zona que se ha negado a abandonar, se hace evidente el interés de Salva por plantear la pregunta sobre la construcción de lo "chileno" desde la pintura. Y genera también cuestiones relativas a la participación en el mercado del arte desde los extramuros de la capital.
-¿Es difícil hacer arte desde regiones?
-Creo que sí. Estaba mirando el diario el otro día y veo que se juntan en una sala de arte en Vitacura, en Santiago, los mismos diez pintores Cienfuegos, etc. Y van a hacer un remate que, bueno, es por una cosa de beneficencia, lo que está bien. Sin embargo, siempre es posible ver en esto un acceso a la promoción y el marketing de la propia obra. En región es difícil que esto suceda. Y ojo, que yo no me puedo quejar porque he vendido cuadros y puedo vivir de ello. Pero en todo Chile, mientras tanto, muchos pintores tienen que vender un cuadro en 100 mil pesos y con eso no se puede vivir.
-¿Cómo se enmarca tu pintura dentro del escenario moderno?
-Esto se relaciona con la pérdida de identidad que afecta a Chile. Estamos bombardeados de información, de imágenes. Tenemos el mundo a nuestra disposición si miramos hacia el mar. Como que todo nos llega. Y se pierde lo que tenemos cerca, los límites inmediatos, los países hermanos. Todo está muy volcado hacia Europa y Norteamérica. Los artistas han asumido todo lo extranjero, pero sin saber donde ellos mismos están. Por lo mismo, creo que el norte tiene más identidad y uno se aferra a otro cuento, a un relato menos globalizado.
-¿Se ha perdido el vínculo con lo próximo, con lo latinoamericano?
-Sí. Pero también hay que entender que el arte es ilimitado y universal. La pintura puede ser abstracta y mirarse desde diferentes realidades. Pero aún en este escenario, la pintura tiene que tener una identidad de gestación, tiene que surgir de algo. Y este algo, sin embargo, que yo pinto desde acá, debe ser válido en cualquier parte del mundo.
-¿Cómo afecta este contexto globalizado a la pintura, entonces?
-No puedes olvidarte de que el arte tiene un gran compromiso poético, independiente de que puedas hacer una denuncia, independiente de que puedas caer en un mundo mágico de interpretación, independiente que el desierto es desierto porque no existe nada. Independiente de todo eso tu tienes la capacidad de reunir estos elementos que son símbolos, pasarlos por tu cedazo y cristalizarlos en esta obra que además de ser denuncia, es también magia y poesía.
-¿Lo poético ha sido desplazado por lo racional?
-Depende de lo que uno vea. Las personas saben cuando una obra de arte se sostiene o no. Una obra es arte cuando logra la totalidad y puede así penetrar en el ser humano.
-¿Y qué pasa con la educación y el arte?
-Es gravísimo, es vergonzoso que instituciones de gobierno, municipios y privados no colaboren en reconstruir una Escuela de Arte que fue cercenada abruptamente en los años de la dictadura y la posterior validación de un modelo educacional de mercado, que ha dejado arrinconadas las artes en beneficio de otras áreas más rentables. Tú sabes que los seres humanos, los jóvenes y los niños no sólo van a vivir de las matemáticas y otras alternativas. La educación tiene la responsabilidad de formar personas integrales y en este sentido las Artes Plásticas y las Artes Visuales enseñan a la creación, a superar cosas que te pueden ocurrir en la vida. Es una herramienta de valoración de lo subjetivo que el ser humano no puede perder.
Revise el video del Pintor: http://www.youtube.com/watch?