Kalashnikov enfrenta la quiebra
Produce los rifles automáticos más populares del mundo, pero la compañía que fabrica el Kalashnikov, o AK-47, se encuentra en serios problemas. Un oscuro hombre presentó una solicitud de quiebra.
Aún de viejo, Mikhail Kalashnikov sigue preocupándose por el invento que definió su vida. En una conferencia a propósito del 60º aniversario del arma que él inventó en 1947 (el Aytomatni Kalashnikova, Automático de Kalashnikov o AK-47), el anciano diseñador de armas, que sigue siendo el diseñador jefe de la compañía estatal que fabrica las armas, se había lamentado que “ahora hay falsificaciones en todo el mundo que no tienen en absoluto la misma calidad que el ejemplar ruso”.
El legendario Kalashnikov es una historia rusa de éxito exportador. Las armas son empleadas por 60 ejércitos en el mundo, representan 80% de todos los rifles de asalto y son conocidas además como el arma preferida de los grupos terroristas y también de los movimientos rebeldes. Pero la fábrica de armas Izhmash, en la ciudad de Izhevsk, en la Rusia central, donde se fabrica el Kalashnikov, ha estado preocupada desde hace tiempo debido a las falsificaciones. Según la compañía matriz de Izhmash, Rosoboronexport (que tiene el monopolio del suministro de armas para el mercado internacional) existen en la actualidad unos ocho países donde docenas de empresas están haciendo sus propias versiones del Kalashnikov. Y lo están haciendo sin pagar ninguna licencia a los rusos.
Ahora parece que las dificultades financieras que enfrenta el fabricante de armas han llegado a un punto de crisis: su existencia misma se encuentra amenazada. Un hombre de negocios de Izhevsk presentó hace poco una demanda con el propósito de declarar la quiebra de Izhmash, debido a deudas por alrededor de 8 millones de rublos (cerca de 265 mil dólares). El caso ha causado bastante sensación en Rusia, porque por largo tiempo la industria rusa de armamentos ha sido una de las pocas áreas consideradas competitivas en el ámbito internacional. E Izhmash, que fue fundada en 1807 por la entonces corona rusa, constituye uno de los mayores fabricantes de armas del país.
Baja exportadora
Las exportaciones de armas cayeron en forma dramática durante el último año, bajando de alrededor de 10,8 mil millones de dólares en 2007 a apenas 3,5 mil millones el año pasado. De acuerdo con Ruslan Pukhov, director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías de Moscú, todos los fabricantes rusos de armas se encuentran ahora en peligro de quiebra. De hecho, los trabajos se detuvieron en una de las fábricas de Izhmash a causa de la falta de pedidos estatales para sus productos. “Las compañías no han tenido pedidos grandes desde hace mucho tiempo”, escribió el diario Gazeta citando a diversos expertos en esta industria. “Izhmash no es una excepción”. Muchas de las fábricas han pedido ayuda estatal durante la crisis financiera, pero sus requerimientos no han fructificado.
Tal como es, los problemas que enfrenta el fabricante de Kalashnikov son de su propia responsabilidad. Durante la ya extinta era soviética, se otorgaron con generosidad licencias de Kalashnikov, y esto tuvo que ver menos con un deseo de ganar dinero con las licencias que con las motivaciones políticas de entonces.
Tenía que ver con el uso del rifle automático como un medio para “liberar al pueblo”. Sin embargo, tras el fin del Pacto de Varsovia, se suponía que todas las licencias para fabricar el arma de invención rusa llegaban a su fin, según Rosoboronexport. Pero esos socios iniciales de negocios siguieron simplemente fabricando las armas automáticas y, al mismo tiempo, su producción mermó las exportaciones rusas.
Petición a la ONU
Rusia pidió ayuda a Naciones Unidas para combatir las falsificaciones. No obstante, Naciones Unidas no estuvo tan dispuesta a ayudar: después de todo, sus fuerzas de paz operan en regiones como el Congo, uno de los principales mercados para este tipo de armas.
Todavía no está claro en cuánto peligro económico se encuentra en realidad Izhmash. Después de la petición de quiebra, la compañía declaró que sus hojas de pedidos estaban llenas. Más aún, dijo que la compañía que encontraba exigiendo el dinero y solicitando la quiebra, Gremikha, no tenía “relación alguna” con la fábrica. La relativamente desconocida empresa Gremikha dijo haber solicitado la quiebra debido a una “cadena de deudas”. Pero esto ha generado dudas en torno a todo el procedimiento.
Además, ocurre también que el propietario de Gremikha es una figura política local de dudosa reputación. De acuerdo con la comisión electoral rusa, la empresa pertenece a Andrei Markin, el jefe regional del Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR). El PLDR es en la actualidad dirigido por Vladimir Zhirinovsky y es en general considerado de naturaleza
ultranacionalista. Markin ha sido jefe regional del PLDR desde 2007. En la época en que asumió el cargo, adversarios suyos dentro de su partido dijeron que era activo en círculos criminales bajo el nombre de “Markel”. El empresario-político niega esto.
Sin embargo, al PLDR le parece gustar entregar puestos administrativos y otros contratos a gente de negocios con reputaciones sombrías y antecedentes criminales. En 2007, Andrei Lugovov fue el candidato del PLDR a la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso. Lugovov es ahora buscado por la policía británica y Scotland Yard en relación con el asesinato de Alexander Litvinenko. Litvinenko era un ex agente del servicio secreto ruso que se convirtió en disidente y vivía en Rusia cuando, en 2006, fue letalmente envenenado con una sustancia radioactiva, polonio-210.
Al ser contactada por Spiegel Online, la oficina de Markin se limitó a decir que en el caso contra Izhmash se movían “por lineamientos legales”. Según el diario Svoje Delo, Markin ha dicho que no quería que la situación llegara al extremo de una quiebra y que sólo esperaba que el fabricante de Kalashnikov pudiera arreglar sus deudas lo antes posible.
Aún de viejo, Mikhail Kalashnikov sigue preocupándose por el invento que definió su vida. En una conferencia a propósito del 60º aniversario del arma que él inventó en 1947 (el Aytomatni Kalashnikova, Automático de Kalashnikov o AK-47), el anciano diseñador de armas, que sigue siendo el diseñador jefe de la compañía estatal que fabrica las armas, se había lamentado que “ahora hay falsificaciones en todo el mundo que no tienen en absoluto la misma calidad que el ejemplar ruso”.
El legendario Kalashnikov es una historia rusa de éxito exportador. Las armas son empleadas por 60 ejércitos en el mundo, representan 80% de todos los rifles de asalto y son conocidas además como el arma preferida de los grupos terroristas y también de los movimientos rebeldes. Pero la fábrica de armas Izhmash, en la ciudad de Izhevsk, en la Rusia central, donde se fabrica el Kalashnikov, ha estado preocupada desde hace tiempo debido a las falsificaciones. Según la compañía matriz de Izhmash, Rosoboronexport (que tiene el monopolio del suministro de armas para el mercado internacional) existen en la actualidad unos ocho países donde docenas de empresas están haciendo sus propias versiones del Kalashnikov. Y lo están haciendo sin pagar ninguna licencia a los rusos.
Ahora parece que las dificultades financieras que enfrenta el fabricante de armas han llegado a un punto de crisis: su existencia misma se encuentra amenazada. Un hombre de negocios de Izhevsk presentó hace poco una demanda con el propósito de declarar la quiebra de Izhmash, debido a deudas por alrededor de 8 millones de rublos (cerca de 265 mil dólares). El caso ha causado bastante sensación en Rusia, porque por largo tiempo la industria rusa de armamentos ha sido una de las pocas áreas consideradas competitivas en el ámbito internacional. E Izhmash, que fue fundada en 1807 por la entonces corona rusa, constituye uno de los mayores fabricantes de armas del país.
Baja exportadora
Las exportaciones de armas cayeron en forma dramática durante el último año, bajando de alrededor de 10,8 mil millones de dólares en 2007 a apenas 3,5 mil millones el año pasado. De acuerdo con Ruslan Pukhov, director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías de Moscú, todos los fabricantes rusos de armas se encuentran ahora en peligro de quiebra. De hecho, los trabajos se detuvieron en una de las fábricas de Izhmash a causa de la falta de pedidos estatales para sus productos. “Las compañías no han tenido pedidos grandes desde hace mucho tiempo”, escribió el diario Gazeta citando a diversos expertos en esta industria. “Izhmash no es una excepción”. Muchas de las fábricas han pedido ayuda estatal durante la crisis financiera, pero sus requerimientos no han fructificado.
Tal como es, los problemas que enfrenta el fabricante de Kalashnikov son de su propia responsabilidad. Durante la ya extinta era soviética, se otorgaron con generosidad licencias de Kalashnikov, y esto tuvo que ver menos con un deseo de ganar dinero con las licencias que con las motivaciones políticas de entonces.
Tenía que ver con el uso del rifle automático como un medio para “liberar al pueblo”. Sin embargo, tras el fin del Pacto de Varsovia, se suponía que todas las licencias para fabricar el arma de invención rusa llegaban a su fin, según Rosoboronexport. Pero esos socios iniciales de negocios siguieron simplemente fabricando las armas automáticas y, al mismo tiempo, su producción mermó las exportaciones rusas.
Petición a la ONU
Rusia pidió ayuda a Naciones Unidas para combatir las falsificaciones. No obstante, Naciones Unidas no estuvo tan dispuesta a ayudar: después de todo, sus fuerzas de paz operan en regiones como el Congo, uno de los principales mercados para este tipo de armas.
Todavía no está claro en cuánto peligro económico se encuentra en realidad Izhmash. Después de la petición de quiebra, la compañía declaró que sus hojas de pedidos estaban llenas. Más aún, dijo que la compañía que encontraba exigiendo el dinero y solicitando la quiebra, Gremikha, no tenía “relación alguna” con la fábrica. La relativamente desconocida empresa Gremikha dijo haber solicitado la quiebra debido a una “cadena de deudas”. Pero esto ha generado dudas en torno a todo el procedimiento.
Además, ocurre también que el propietario de Gremikha es una figura política local de dudosa reputación. De acuerdo con la comisión electoral rusa, la empresa pertenece a Andrei Markin, el jefe regional del Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR). El PLDR es en la actualidad dirigido por Vladimir Zhirinovsky y es en general considerado de naturaleza
ultranacionalista. Markin ha sido jefe regional del PLDR desde 2007. En la época en que asumió el cargo, adversarios suyos dentro de su partido dijeron que era activo en círculos criminales bajo el nombre de “Markel”. El empresario-político niega esto.
Sin embargo, al PLDR le parece gustar entregar puestos administrativos y otros contratos a gente de negocios con reputaciones sombrías y antecedentes criminales. En 2007, Andrei Lugovov fue el candidato del PLDR a la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso. Lugovov es ahora buscado por la policía británica y Scotland Yard en relación con el asesinato de Alexander Litvinenko. Litvinenko era un ex agente del servicio secreto ruso que se convirtió en disidente y vivía en Rusia cuando, en 2006, fue letalmente envenenado con una sustancia radioactiva, polonio-210.
Al ser contactada por Spiegel Online, la oficina de Markin se limitó a decir que en el caso contra Izhmash se movían “por lineamientos legales”. Según el diario Svoje Delo, Markin ha dicho que no quería que la situación llegara al extremo de una quiebra y que sólo esperaba que el fabricante de Kalashnikov pudiera arreglar sus deudas lo antes posible.
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