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  La crucifixión de la primera hija de Vanessa Miller

  Una novela ecológica cruzada por el desgarro y, según su autora, por la indigencia. La actriz y dramaturga se transforma hoy en escritora y de su pluma nace "Crista", un libro que concentra abusos y catarsis donde una niña, hoy mujer, buscará su salvación.

Miércoles 10 de febrero de 2010| por Sergio Benavides T. / La Nacin

Parece que narra ella, pero no es ella. Es Crista. Nombre de una mujer de su inventario personal y de la primera aventura literaria "en serio" de Vanessa Millar. Vane, como aparece en los créditos de autoría de este libro.

"Crista" es un relato fresco, como explica una contratapa escrita por Fito Páez, y también raro, así como que Fito Páez escriba la contratapa de un libro.

A toda velocidad por la Costanera Norte, Gustavo Cordera y su voz de becerro suenan por los parlantes.

Miller al volante no es peligrosa, no parece. Pilotea. En casa de su madre, Liliana Ross, será la entrevista.

Ante la pobreza de locaciones y un pequeño estado de indisposición (maquillaje) fue la mejor opción.

"Muy de escritora será la entrevista pero nunca se me va a quitar lo coqueta", dice mientras sus crespos cobrizos encandilan a contraluz y antes de confesar que, por el hecho de ser actriz, siempre ha sido "esclava de la imagen".

Nos situamos al lado de un extraño hipopótamo de cartón piedra, de colores más extraños todavía, ubicados en una terraza mediana cuyo motivo común son las plantas. "No se parece nada a mi casa", subraya… "Aunque sí por las plantas".

-Más allá de la actriz, ¿cómo nace tu relación con escribir?

-Artísticamente, es la primera relación que tengo, pero en esta misma casa, cuando tenía seis años, hice un poema a una hoja, bien solemne, mi padre lo guardó... Además tenía diario de vida, cuadernos de sueños. Incluso hice un diario de la miseria humana, que fue durante la época que estuve casada (10 años)… los relatos inconfesables.

-¿Publicable?

-¡IMPUBLICABLE!, pero puta que me reí. Hacía meses que no me reía tanto. Todas esas cosas que uno no debe decir. Había que darlo vuelta y leerlo al revés. Cuando uno está en relaciones perfectas y aparece lo imperfecto, uno se niega a ver, entonces escribí lo que no quería ver. Lo guardaba, escribía medio escondida, para decirme que había otra lectura que no quería ver, pero que estaba. Hay un relato de una operación a una rodilla descrito muy fríamente, pero terrible, por eso daba risa.

-Hay un barniz de absurdo en eso, es como lo que hace Jaime Bayly.

-Pero no era intencional, en Jaime yo veo la ironía. Lo que a mí me generaba risa era la solemnidad con la que yo escribía.

Miller agrada y su cabeza de torbellinos es lúcida y atractiva. Leyó clásicos de adolescencia y de los otros, recuerda al recientemente fallecido Salinger ("El guardián entre el centeno"), Rimbaud, Baudelaire, etc. Mientras comparte un mate, recuerda también algunas obras de las que escribió para teatro.

La experiencia como dramaturga la aventajó en esta nueva etapa de escritora, donde no necesariamente reconoce influencias, aunque si historias y autores que le cambiaron la vida.

"Doris Lessing me gustaba mucho antes de que se ganara el Nobel (2007) y lo mismo me pasó con Saramago. Me encanta, de ella, que su obra no se parece nunca a sí misma. Uno de sus libros lo estoy leyendo hace 15 años. Otros los he devorado".

-Precisamente de semejanzas. Tu libro tiene el tema de la carencia, el desgarro. ¿Lo extrapolaste de algún rasgo de tu vida?

-La indigencia diría, parafraseando a Heidegger… mmm, la preguntita. Ese concepto lo encuentro válido, la ingeniera social para tapar el estado original de la gran indigencia del hombre frente al hombre me gusta. Y me gusta que este personaje estuviera así. Pero no necesariamente sale de mí, aunque parezca. Me gano la vida como actriz, fingiendo que soy otras personas ¿sabes?

-¿El nombre "Crista" es para provocar?

-No creo, me parece que tiene que ver con el sacrificio, con su historia, y con todas las historias colaterales, porque todos los personajes hacen una diatriba o tienen un pequeño delirio con el sacrificado. Me parece justo.

-¿Por qué el contexto de la UP y la dictadura?

-Creo que son desórdenes sociales. No es un libro político de esa manera, tiene otros tintes políticos. Pero si es una situación de desorden, dónde alguien no puede tener control de sus hijos, por ejemplo.

Si bien "Crista" se terminó de escribir en Argentina y un taller grupal donde trabajó con otros dos escritores, la definición del personaje acabó antes, en un ensayo de postítulo (de dimensión terapéutica de la pedagogía teatral). Al trabajo le llamó "Resiliencia en Chile o el legado del trauma".

"Lo que traté de hacer fue analizar a Chile como un niño abusado", comenta y agrega: "Una nación joven con una república joven que había sufrido un golpe feroz de abuso de sus derechos humanos y que tenía toda la sintomatología política social de un niño que es abusado y que construye su ingeniería personal a partir del abuso… este Chile tenía instalado un suerte de naturalización del abuso en sus estamentos". Nada fácil de probar.

En el libro, Crista tiene trancas, fue abusada y hoy lucha para no repetir el trauma en sus relaciones. Miller quiere que rompa el modelo y la hace sufrir el proceso…

-¿De dónde nace la empatía con esos traumas?

-Creo que estaba shockeada por la cantidad de casos de pedofilia que veía todo el tiempo. Y por otro lado me parece que éticamente y en la configuración de nosotros mismos tenemos personalidades súper abusivas. Naturalizamos el abuso. Si en un planeta, tenemos 30 grupos que tienen el 90% de la plata, y el resto de la gente se está muriendo de hambre, hay algo que está mal. Y el que acumula no se da cuenta que lo que acumula le hace falta a otro.

La tarde acaba con más planteamientos de abusos, tesis, nuevas obras y proyectos, mientras una grúa amenaza la tranquilidad del barrio y de las plantas. Miller se da cuenta que le habría gustado vivir en Uruguay y comenta que dejó la televisión en Argentina para "parar la olla".

Por eso hoy parece explotarse o diversificarse. Y si se trata de libros, por ahora se entrama en la historia de un sicópata, el oscuro protagonista de su próxima novela que, al contrario de Crista, no tendrá esperanzas de resucitar… aunque esa otra crónica.

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