
Domingo 13 de diciembre de 2009| por Jos Morgado/La Nacin Domingo
Está en todos lados. Tropezamos con ella al salir en la mañana y sabemos que nos estará vigilando cuando regresemos a la casa. No dura mucho esta obligada compañía.
La propaganda electoral, que se toma las calles con gigantografías, palomas y carteles, se esfuma sin dar pistas sobre el destino de esas miles de caras que ya parecían tan familiares.
Hasta ahora, estas imágenes no biodegradables se esparcían en los vertederos. Un cartel junto a otro, sin complejos ideológicos ni respeto por el número de votos. Sólo valía el orden de llegada. Hoy tienen una nueva oportunidad: el reciclaje.
Felipe Gutiérrez y Ambrosio Olives, estudiantes de Agronomía e Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Católica (PUC), se cuestionaron la existencia de estos cementerios publicitarios e idearon un nuevo uso para los carteles, esta vez en beneficio de pequeños agricultores.
Las palomas, gracias a esta iniciativa, podrían convertirse en carpas para cuidar los productos agrícolas o material impermeable para tranques y canales.
También podrían evitar el crecimiento de la maleza alrededor de los cultivos. Según Gutiérrez, "hoy se pueden tener campañas políticas sustentables ambientalmente. La tecnología y las ganas de emprender hacen que sea posible".
Pese a estos beneficios, la fijación de una conciencia de reciclaje de propaganda política aún está en pañales.
Así lo confirman intentos anteriores. Juan Aravena, presidente de la Cooperativa de Recicladores y Educadores Ambientales, cree que hay un consenso en cuanto a la conveniencia del reciclaje de estos materiales, pero no se ha avanzado en medidas concretas.
"He conversado con muchos candidatos a diputados y todos dicen que sí, que es buena idea. Pero cuando hay que trabajar, uno no los ve nunca", lamenta.
Aravena, quien además es coordinador del Movimiento Nacional de Recicladores de Chile, participó del llamado a reciclaje que se hizo en las elecciones municipales de 2008. No tuvo el eco esperado: sólo accedieron las comunas de Peñalolén y La Reina.
En la primera se recolectaron dos mil kilos de basura propagandística. El PVC, material en que están impresos los rostros de los candidatos, se ocupó para ayudar a familias de escasos recursos de Combarbalá (Región de Coquimbo) en la confección de techos para sus casas. También se recolectó media tonelada de madera de las palomas en Peñalolén.
Felipe Gutiérrez no descarta promover un proyecto de ley que obligue a los candidatos a reciclar su propaganda electoral.
A su juicio, si los candidatos se comprometieran a pagar una cuota de 200 mil pesos al término de las campañas, se podría sustentar la recolección de una gran parte de las palomas y carteles que actualmente son botados por los municipios. La paloma más pequeña del "mercado", que pesa poco más de un kilo, cuesta 3.500 pesos.
EXPERIENCIA CON RAVINET
El trabajo del Movimiento Nacional de Recicladores de Chile se ve reforzado por la innovadora idea de los estudiantes de la UC.
El sistema funcionaría con la creación de máquinas especiales para trabajar el PVC y el costo del reciclaje sería cancelado por los agricultores, quienes accederían a los productos a precios considerablemente más bajos que en el mercado.
El primer experimento de la utilización de la propaganda con estos fines fue en las elecciones municipales del año pasado. Jaime Ravinet (DC), candidato a alcalde por Santiago, cedió toda su propaganda a estos alumnos de la UC.
Con los cinco mil metros cuadrados de PVC recolectados, lograron ayudar a un pequeño grupo de agricultores de la comuna de Rauco, Región del Maule.
Este año, los estudiantes pretenden alcanzar un mayor compromiso con los políticos. Conversaron con varios candidatos de la Región Metropolitana. En la lista de los aspirantes al Congreso que ya se comprometieron con la iniciativa están Marcela Sabat (RN), Macarena Carvallo (PRSD) y Jorge Burgos (DC).
"Es primera vez que me piden mi propaganda para reciclaje. Dije de inmediato que sí, me parece una excelente idea", explicó el actual diputado Burgos. El parlamentario piensa que esta iniciativa obligará a que los candidatos se hagan responsables por su material.
Gutiérrez destaca el carácter innovador de su propuesta.
"Esta utilización de la propaganda es algo absolutamente nuevo en Chile y también en el mundo, porque en otros países no ensucian tanto el ambiente para realizar las campañas. Esta abundancia de carteles no existe", sostiene.
El llamado a los candidatos está hecho. Sólo queda esperar para ver si este año las caras de los candidatos terminarán como de costumbre en los vertederos o ayudan anónimamente, sin votos ni fotos Polaroid, a que los agricultores de escasos recursos accedan a nuevas tecnologías de cultivo.