
Jueves 28 de abril de 2011| por Claudio Leiva Corts
En 2008, Magdalena Alejandra Torres Contreras (36) pasó la mayor parte del año con un notorio embarazo. Un día apareció sin "guatita" y sus vecinos pensaron que había nacido la criatura. Sin embargo, no hubo señales de la guagua y la mujer siguió con su vida normal como si nada.
Los residentes del cité de calle San Andrés 4166, población Buzeta, en Cerrillos, sospecharon algo raro y la denunciaron. La Fiscalía Occidente investigó un posible aborto, pero no se comprobó delito. Ella dijo que había estado enferma y que por eso tenía el estómago abultado.
En 2010 ocurrió lo mismo. Magdalena Torres estuvo varios meses en cinta, pero de un día para otro la vieron sin signos de embarazo y menos con un recién nacido en brazos. Los vecinos estaban más convencidos que nunca de que había abortado y algunos querían denunciarla de nuevo.
Sin embargo, la mujer escondía una realidad mucho más espantosa. En 2008, Magdalena Torres efectivamente estuvo embarazada, pero no quería tener la criatura, porque -según su propia confesión- había tenido sexo con tantos hombres, que no sabía quién era el padre.
Entonces, cuando sintió contracciones, Magdalena Torres fue al baño, se sentó en el inodoro y pujó. De acuerdo a su versión, escuchó dos golpes en el agua y luego tiró la cadena varias veces hasta ahogar a la criatura. Ella dice que fue una sola, pero la policía cree que fueron dos.
Tras terminar su macabra faena, la mujer metió el cuerpo de la pequeña víctima -o de las dos, según la policía- en una mochila y la ocultó en un tambor metálico similar a los que se usan para guardar aceite. Lo cubrió con plástico y lo dejó frente a la pieza que arrendaba en el cité.
Cuando quedó embarazada en 2010, tampoco supo quién podía ser el padre y nuevamente planificó eliminar al hijo. Esta vez, alumbró sobre un lavatorio, envolvió al recién nacido en una frazada y lo apretó contra su pecho hasta que dejó de llorar. Luego, lo escondió en el tambor.
POSIBLES GEMELOS ENTRE LAS VÍCTIMAS
El recipiente llamó la atención de la dueña del cité, porque estaba tapado con plástico y envuelto con cinta adhesiva. Pensó que había algo extraño y, sin conocer su contenido, lo guardó bajó llave en la pieza del fondo. Magdalena Torres no tuvo más acceso al tambor y eso la alarmó.
El martes pasado, Magdalena Torres le pidió a un sobrino que la ayudara a deshacerse de los cuerpos. Impactado por lo que le contaba su tía, la convenció de entregarse a carabineros de la Subcomisaría de Cerrillos. La Fiscalía Occidente la formalizará el próximo sábado por infanticidio.
Según su confesión, ella mató a dos criaturas, pero la Brigada de Homicidios (BH) de la PDI encontró en el tambor restos de tres infantes. Uno más reciente, aún en descomposición, y partes de cráneos y otras osamentas que corresponden a dos víctimas más antiguas.
Estos últimos restos son concordantes con la fecha que da la mujer para el infanticidio de 2008. "Es probable que hayan sido mellizos o gemelos", dijo el fiscal José Solís, tras la audiencia en que solicitó la ampliación de la detención de la mujer, hasta tener los exámenes de ADN y autopsias.
Magdalena Torres, madre de otros cuatro hijos adolescentes (sólo dos vivían con ella), estaba cometiendo el "crimen perfecto" hasta el martes pasado cuando entró en pánico. Nunca se había controlado los últimos embarazos y por eso no había registro de ella en los consultorios del sector. Sin embargo, hay un crimen del cual parece haber salido con un castigo mínimo.
COMETIÓ PARRICIDIO EN CHILLÁN
Al confesar los infanticidios a la policía, también contó que en 1994 asesinó a su marido en Chillán. Según dijo, lo estranguló con una cuerda y sólo estuvo en prisión durante tres meses. Aún se desconocen los motivos para cometer este parricidio y las razones de tan breve reclusión.
El subcomisario de la BH Mauricio Lara confirmó que ese año la mujer fue detenida por la Policía de Investigaciones de esa ciudad. Posteriormente, quedó a disposición del Tercer Juzgado del Crimen de Chillán. Este parricidio sería un agravante en el juicio contra Magdalena Torres, pero es probable que el expediente ya no exista.
Sobre este punto, el fiscal José Solís explicó que el infanticidio no tiene penas muy largas. "Son similares al aborto, porque antiguamente la legislación consideraba que la madre podía matar al recién nacido, en un plazo de siete días, para proteger su honra si el niño era bastardo. Esa idea permanece en la ley, pero en este caso, por tratarse de infanticidio reiterado, Magdalena Torres arriesga desde 5 años y un día de cárcel", concluyó Solís.