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Domingo 27 de junio de 2010| por Cecilia Yez
Catalina Jara estudió arquitectura en la Universidad de Santiago y hace tres años, para hacer su tesis del magíster que cursaba, quiso revisar imágenes antiguas que dieran cuenta de las distintas construcciones que hoy forman parte del campus universitario.
Sabía que no sería fácil y pese a que había escuchado que todo se había quemado en septiembre de 1973 cuando los militares ocuparon las instalaciones de la entonces Universidad Técnica del Estado (UTE), de todas formas se acercó hasta la directora de la biblioteca, quien le confirmó que no había registro.
Pasaron un par de meses y la misma directora la llamó para contarle que en uno de los subterráneos habían encontrado unas cajas añosas y que podía revisarlas para ver si le servían. Ante los ojos de esta joven se abrió un verdadero patrimonio, más de 12 mil fotos en diferentes soportes: papel, vidrio, negativos y lo más increíble de todo, habían fotos de 1900.
"Junto a Álvaro Gueny, licenciado en Arte, nos contactamos con Ilonka Schilak, que entonces era la directora del Centro Nacional de Patrimonio Fotográfico Cenfoto. Ella nos dice que se debe hacer un diagnóstico y que mientras tanto no movamos nada", cuenta Catalina, quien pese a la enorme curiosidad que sentían, hicieron caso de la recomendación, mientras conseguía recursos con la universidad.
Fotos antiguas
Cuando llegó Cenfoto y tras una semana de indagaciones, el organismo certificó que se trataban de fotografías sacadas desde el año 1900 hasta 1985, que incluían imágenes de la vida universitaria y algunas a nivel nacional.
Este material de incalculable valor ya ha sido objeto de algunas muestras al interior de la casa de estudio, siempre a cargo del recién creado Archivo de Documentación Gráfica y Audiovisual.
De hecho, Catalina cuenta que en una de las exposiciones que estaban montando un día, vieron pasar a un auxiliar con un carro lleno de latas de películas y rollos de videos que debía sacar desde el lugar que estaban remodelando. Conseguidas las autorizaciones, se quedaron con ese material que resultó ser, según un primer levantamiento, 628 rollos que incluye películas de 16 y 35 mm, algo de cine soviético, de las ex repúblicas Democrática Alemana y Checoslovaquia.
Desde que se conoció este proyecto y el trabajo que viene realizando el archivo de la USACh, varios funcionarios y ex alumnos han comenzado a cooperar con la labor de recuperación, aportando más imágenes, videos, libros y viejísimos cuadernos.
"Finalmente estos archivos no estaban perdidos, es sólo que la manera de conservarlos fue distinta. Acá se escondieron en casas de funcionarios, en subterráneos. Pero ahora están apareciendo entre lo que hemos encontrado y lo que la gente ha devuelto. Es maravilloso lo que ha pasado a nivel de comunidad de la USACh, porque han traído esa parte de la historia que tenían en sus casas, en sus oficinas y esto va a creciendo y lo único que hemos hecho es contar que lo estamos recuperando", dice la arquitecta mientras espera otros llamados para devolver parte de la memoria del país. LCD