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La “máquina de moler carne”

En Chile, un millón 200 mil niños son hijos de padres separados. La mitad de ellos pertenece al grupo de “divorcios conflictivos” la puerta de entrada al Síndrome de Alienación Parental.

Lunes 29 de noviembre de 2010| por PATRICIO RETAMALES

En Chile durante el último gobierno de la Concertación se ha aprobado la ley que protege a las ballenas, creando un santuario para que estos hermosos cetáceos vivan y se reproduzcan, también tenemos normativas que protegen a diversas especies animales y vegetales, entre éstas, muchas especies domésticas.

Como contraparte, y a diario miles de niños son brutalmente maltratados en Chile, estamos hablando de un millón doscientos mil niños, hijos de padres separados, de los cuales más del 60% está en el grupo de “divorcios conflictivos”, caracterizados por una terrible progresión de sentencias, medidas cautelares, acusaciones falsas avaladas por abogados inescrupulosos y que constituyen un “asesinato legal” del padre, e híper judicialización en nuestros tribunales de familia, los cuales, en muchos casos, se hacen cómplices de madres alienadoras que le inducen el peligroso Síndrome de Alienación Parental (SAP) a sus propios hijos, es decir, el proceso de programación mental y maltrato psicológico extremo que una madre hace sobre su hijo(a) al “enseñarle” a odiar a aquel que naturalmente ama, su propio padre y a todo su entorno familiar.

Lamentablemente en este proceso no están solas. De su parte existen leyes que datan de 1855, que insisten en regular una realidad que ya no existe, establecidas en nuestro Código Civil, y más preocupante aún, un ejército de “cómplices” que ordena y sistematiza el maltrato extremo a nuestros niños, que gozan de respeto y estatus social, que se amparan en el precepto del “interés superior del niño” (frase que repiten como si se tratara de una fórmula para enjuagatorio bucal), y reciben el nombre de “juezas de tribunales de familia”, y que para realizar este “trabajo” cuentan con un “ejército de auxiliares”, consejeras técnicas, psicólogos y secretarias.

Deplorablemente, y para nuestro pesar y el de nuestros hijos, de los que somos brutalmente alejados y debemos ser testigos de cómo los maltratan, una parte importante de nuestras juezas de familia y sus “ejércitos auxiliares”, con crecientes excepciones, se han transformado en tuercas, golillas, botones y pernos de una “enorme máquina de moler carne humana”, donde se destrozan los brazos, los corazones y las mentes de miles de niños y padres en chile.

Cientos de funcionarios asociados a la “máquina de moler carne de familia” se justifican en el supuesto de “ser necesarios” para la “mediación”, pero esto es una burla, un engaño y una farsa, pues la “mediación” sólo tiene sentido entre iguales y aquí lo que menos existe es igualdad legal. Prueba de ello sólo es necesario recordar el artículo 225 de nuestro código civil.

¿Cómo funciona la máquina de moler carne financiada por todos los chilenos? Es una pregunta compleja con aspectos históricos, componentes psicológicos, sociológicos y culturales entre otros, y se resume en lo siguiente: a algunas juezas de nuestros tribunales de familia, poco les importan las nociones de equidad, sentido común.

Lo único que les importa es hacer un “proceso redondito” de la mano de un marco legal anquilosado, que todo quede “amarradito”. De manera que ante la primera denuncia falsa, sin investigación y sin pruebas, dictan medidas cautelares por “el interés superior del niño”, lo que generalmente significa que el niño(a) estará 6 meses, 1 año, o 2 años sin mantener el vínculo con su progenitor.

Mientras tanto, un niño crece sin su padre, bajo el alero de una madre y posiblemente una familia completa que le enseñan a odiarlo o pretenden introducir al “nuevo tío” como figura paterna, y ¿qué sucede con la Convención Internacional de los Derechos del Niño en cuanto a que los países firmantes harán el mayor de los esfuerzos para que los niños, hijos de padres separados no sean alejados injustamente de ninguno de sus progenitores? E

n este escenario aquello que debiera llevar del conflicto a la reconciliación se transforma en un “campo de batalla”, y aquello que debiera llevar del caos al “sensato orden” se transforma en el sufrimiento de miles de niños, padres y madres.

El proyecto de ley de AmordePapá.org surge de las demandas de miles de familias chilenas y ya se está tramitando en el Congreso. Ha comenzado a ser revisado por la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados, y ya tenemos un mensaje para todos los padres de Chile: “Dejaremos de ser proyecto para convertirnos en una ley nueva, que realmente refleje la realidad del amor por nuestros hijos…ya somos una fuerza imparable, revolución del amor paterno que no se detendrá”.

Nosotros en AmordePapa.org, unidos por nuestras lágrimas y nuestro dolor, nos hemos planteado diversos objetivos, y en estos tres años de lucha estamos descubriendo día a día que tenemos cada vez más aliados en esta hermosa batalla, incluso, y aunque parezca extraño, entre los mismos que lucran con este dolor, pareciera que algunas de las “tuercas” de esta enorme “máquina de moler carne” se rebelan y comienzan a reflexionar, y esto nos llena de esperanzas, nos hace pensar que estamos en medio de algo importante, después de todo, así es como comienzan las grandes revoluciones, y ésta, constituiría una “revolución de amor paterno”, la primera en la historia de Chile, y que amenaza con irradiar hacia todos los rincones de la América Latina.

*Presidente Nacional www.amordepapa.org

 

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