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  La Pequeña Gigante se fue citando a Neruda

  "Yo no como, yo no hablo, pero yo escucho la voz de Pablo Neruda como la resaca del mar sobre las piedras", decía la carta con la que la popular marioneta cerró el Santiago a Mil, sin detenidos en las calles. Según Carmen Romero, no habrá gigantes en los próximos dos años.

Lunes 1 de febrero de 2010| por La Nacin

Recién pasadas las 19:30, el tío Escafandra descendía en su contenedor azul, para iniciar su camino a Valparaíso. Y después -niños llorando, celebrando, otros preocupados de pillar cámaras- los 110 integrantes de la compañía Royal de Luxe soltaban las poleas y se inclinaban para recibir el aplauso del público instalado en la Plaza de la Ciudadanía, justo antes de alistar la partida de la niña de madera.

La Pequeña Gigante se instaló en la Plaza de la Ciudadanía en su silla de playa por otra siesta.

En Chile, se quedaba el mensaje: el montaje hizo volar miles de postales con un mensaje de la Pequeña Gigante. "Yo no como, yo no hablo, pero yo escucho la voz de Pablo Neruda como la resaca del mar sobre las piedras y me alimento de los olores de la tierra chilena. Estoy con ustedes".

Pura paz

El coronel Miguel Ángel Castro, jefe de la Prefectura de Santiago Centro, se describía "cansado, pero feliz". Las tres jornadas de teatro callejero culminaron sin detenidos, mientras que el plan de tránsito resistió sin registrar incidentes. Carabineros se ocuparon de aproximadamente 300 niños perdidos, todos ellos devueltos a sus padres. Y sólo 25 atenciones contabilizaron los servicios de Salud.

"Es un gran balance considerando que fueron más de dos millones de personas las que asistieron a ver el espectáculo en estas tres jornadas", apreció el Coronel Castro.

Sueños de madera

Números extraordinarios que partieron con una jornada igual de abultada en grados de temperatura. El sábado en la noche, cerca de las 20 horas, ambos colosos sellaron su reencuentro ante la mirada de 600 mil personas. Y ahí se instalaron a dormir hasta ayer, cuando la música liliputiense los despertó a las 11:30 horas y emprendieron tranco hasta Portugal con la Alameda. Entremedio, un auto rojo recogió a la muñeca. Lo cambió, unos metros más allá, por el bote e impermeable amarillo.

Cerca de las 13 horas, otra siesta. Y desde los parlantes emergía la advertencia de la organización: dejar descansar a los gigantes antes de la última marcha. A las 18 horas, los palitroques larguiruchos se levantaron para su desfile definitivo hacia la Plaza de la Ciudadanía.

La Pequeña Gigante partió en bote, al lado del buzo titánico por la Alameda Bernardo O'Higgins. Las sombrillas chinas de papel se coronaban como el mayor triunfo del comercio informal en esta pasada. Un viejo malpensado ponía palabras a la duda popular: "¿Y dónde la sienta el señor Escafandra?". Bomberos, apiadándose del peregrinaje, tiraron agua hacia el público, que la recibió con las manos arriba: 31,1 grados marcaba el termómetro a las 18:30. Y una bandera, colgando frente a la Biblioteca Nacional, agradecía el paso de los grandotes.

"Todos los adjetivos"

Mientras algunos canales de televisión continuaban estirando el chicle con entrevistas al director de la compañía Royal de Luxe, Jean Luc Courcoult, a la banda Los Barrenderos del Desierto y al contingente chileno de la compañía filial La Gran Reyneta, la directora de Santiago a Mil, celebraba el éxito de público logrado por la pareja de gigantes: millones de personas durante el fin de semana.

"Apoteósico, maravilloso, increíble, podría seguir poniéndole adjetivos a este cierre de festival nunca antes visto. Tres millones de personas, cero detenidos, alucinante", dijo la productora que siguió de cerca la acción de los muñecos durante todo el día.

Y a descansar de los enormes muñecos de madera. Según Carmen Romero, "cerramos un ciclo , así que por lo menos en los siguientes dos años no habrá gigantes. pero en el viernes con un concierto gigante. Sólo queda agradecer a los auspiciadores y al gobierno que ha apoyado el festival por 17 años, lo que nos permite seguir proyectando el festival por muchos más".

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