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Domingo 22 de enero de 2012| por Nación.cl - foto: Arteinfernal.cl
"Todo rockero, al igual que los musulmanes a La Meca, deben ir al menos una vez en su vida a un concierto de La Renga", fue el comentario de un tuitero, después de la sólida presentación de la banda argentina de rock en el Velódromo del Estadio Nacional, donde los fanáticos de siempre vivieron otra jornada inolvidable de compañerismo rockero latinoamericano.
Antes del concierto, la Avenida Pedro de Valdivia estaba decorada de lienzos alusivos a la banda, como si fuera un partido de fútbol. Cientos de argentinos llegaron al lugar, provenientes de las provincias de Mendoza, Entre Ríos, Santa Fé y la localidad de Junín, entre otras. Los trasansinos esperaron sin problemas la hora para ingresar al lugar, donde los chilenos, de poleras negras, ya estaban apostados en la cancha.
No faltó quien llevó una pelota de fútbol a la cancha del velódromo para pasar el tiempo, mientras otros se dedicaban a inmortalizar los lienzos presentes en las galerías con sus cámares y celulares. Afuera los "piños" argentinos terminaban de compartir los últimos "jotes" (vino tinto con bebida cola) para entrar entonados.
Las poleras de equipos de fútbol trasandinos no faltaron: River Plate, San Lorenzo y Belgrano, fueron algunas las que se mezclaron con otros que llegaron con la camiseta de la Universidad de Chile y Huachipato. Los lienzos de Copiapó, Valparaíso y banderas mapuches tampoco faltaron.
Y es que el ambiente de La Renga es este: Fiel a la cultura latinoamericana del rock; simples, sin aspavientos, con alegría y festividad a la espera de la música, en un ambiente de compañerismo entre chilenos y argentinos en torno a este mítico grupo.
"Olé, olé, olé, olé...olé, olé, olé olé olé, olá...oooh soy La Renga, es un sentimiento no puedo parar", eran los gritos en el Velódromo. A las 21:35 horas la banda subió al escenario para mostrar los temas de su último disco "Algún Rayo". Las primeras canciones fueron "Canibalismo Galáctico", seguido de "A tu Lado", "Detonador de Sueños", y "Almohada de Piedra".
Posteriormente vino el clásico "La Balada del Diablo y de La Muerte", todo un himno en nuestro país. Además, el llamado a luchar por le educación pública fue mencionado por el vocalista del grupo, Chizzo, quien le dio todo el poder a los estudiantes para continuar con sus demandas, en una bandera que La Renga siempre pone sobre la palestra, no solamente para Chile, sino que para la región.
La defensa de la lucha del pueblo mapuche también fue enalzada en el escenario con un representante de la etnia que entregó un mensaje de integración y de lucha por los derechos de los pueblo originarios, desatando la ovación del público, desde donde también habían banderas alusivas a la causa.
La defensa del movimiento estudiantil también fue dicha por el líder de la banda Jauría, Ciro Pertusi, ex Ataque 77: "Fuerza al movimiento, mediáticamente van a tratar de sacarlos, de quitarles legimitidad, pero nosotros sabemos lo que pasa en las calles".
Jauría teloneó a La Renga, mostrando su repertorio de rock and roll latinoamericano, influenciado musicalmente por Motorhead, con temas como "Indios Kilme", "El Tren" y otros, para terminar con el clásico de Ataque "No me arrepiento de este amor".