
Domingo 7 de febrero de 2010| por Patricio Mery*/ La Nacin Domingo
El billonario Presidente (electo) de Chile propuso un gobierno de unidad nacional basado en una falsa y oportunista política de los acuerdos. Piñera, una vez más, demuestra que sólo es bueno para copiar y especular.
Piñera, ¿quieres acuerdos? Ya pues, terminemos con la justicia militar, cambiemos la legislación para proteger a los trabajadores, realicemos una reforma tributaria solidaria, aprobemos la sindicalización automática, aumentemos el royalty por la explotación de los recursos naturales, o quizás quieras partir por devolverle al pueblo Chilevisión y Lan, o a lo menos, deshacer las fraudulentas privatizaciones de las empresas públicas que realizó tu sector durante el gobierno de Pinochet.
¿Quieres más acuerdos? Entonces firmemos un plan de desarrollo social, económico y político, centrado en redistribuir el poder, las oportunidades y sobre todo los ingresos. Son buenos puntos para empezar una verdadera política de los acuerdos, ¿o no?, "le Président millardie".
Un gobierno de unidad nacional sustentado en falsos acuerdos es tan o más falacioso que el concepto del cambio. El cambio no pasa de ser un buen eslogan. Casi podríamos considerarlo como publicidad engañosa.
Por ende, la era "Aylwin-Sarkozy" es una completa mentira. Otro concepto publicitario que busca confundir y envenenar.
El viejo dividir para gobernar. Piñera no necesita de acuerdos para administrar el sistema político y económico de exclusión, segregación social y de condena económica, en donde los que tienen más mantienen o crecen en perjuicio de los que tienen menos.
Quizás necesite de acuerdos para imponer una visión conservadora y hegemónica del mundo, sustentada en el crecimiento económico como único motor de transformación social, con regulación mínima por parte del Estado en los ámbitos de la competencia mercantil, ayudado por la monopolización de los medios de comunicación, proyectando la valoración absoluta de los méritos personales, la mantención del sistema político binominal, la desregularización del mercado y la consolidación de un modelo de sociedad de consumo.
Por ende, el cambio y la unidad nacional son añejos y conservadores. Su postura no representa ningún cuestionamiento a las causas naturales de las injusticias sociales o de la condición de clase de los seres humanos. Ni menos aboga por una evolución permanente de lo que existe.
¿Qué acuerdo se puede generar sobre estas premisas? Los conservadores del cambio se esforzarán por optimizar el sistema sin cuestionarlo. Una de las pocas cosas positivas del futuro gobierno será ver cómo la derecha "soluciona" los problemas adjudicados a la gestión de los gobiernos de la Concertación, partiendo por resolver "los problemas reales de la gente".
Durante veinte años criticaron sin profundidad las obras de la Concertación.
Ahora la realidad los enfrentará a demostrarnos que son mejores gobernando que la centroizquierda y lo primero que hacen es copiar la política de los acuerdos del Presidente Aylwin ¿O sea, el cambio era un puro cuento?
El gobierno de los conservadores del cambio será incapaz de resolver los problemas profundos de la sociedad chilena. Porque son ellos los principales interesados en que todo se mantenga igual.
Por esto, cada vez que se vean acongojados recurrirán a reflotar los errores de los gobiernos de la Concertación; cuando eso no sea suficiente, pelearán con el barrio para generar cortinas de humo y acudir al chauvinismo chileno.
Ya apreciamos una alineación casi perfecta de los medios de comunicación, quienes no pierden oportunidad de ensalzar los atributos del nuevo Presidente, siendo absolutamente condescendientes con el nuevo gobierno, nunca más supimos de los conflictos al interior de la Alianza o de los pasos del nuevo Mandatario para terminar con la nefasta relación entre negocios y política.
Quizás ahora que la derecha controla todo se termine la delincuencia, el narcotráfico, el desempleo o los problemas de la crisis económica, para ello sólo basta con que todos los colegas dueños de medios de comunicación, amigos de Piñera, los borren de las parrillas informativas y habrán terminado, a lo Mago Oli, con todos los conflictos de nuestra sociedad.
Felicitaciones, llegó el cambio y el gobierno de unidad nacional, que curiosamente dejará como legado más división y conservadurismo para Chile. //LND
*Periodista, miembro del Comité Central del PS. merybell2006@gmail.com