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  Las nuevas caras de la comedia chilena

  Basado en el teatro de la improvisación, los integrantes de "Los improvisadores" se convirtieron en un nuevo y subterráneo fenómeno televisivo. Durante marzo la rompieron en la sintonía de cable con su programa en Vía X y ahora se alistan a su prueba mayor: un show en el Teatro Caupolicán. Aquí hablan de sus inicios en el living de la casa de uno de los integrantes y aseguran merecer un premio de cultura.

Domingo 25 de abril de 2010| por Felipe Rodrguez / La Nacin Domingo

Cuando Mónica Moya, Juanita Urrejola, Panqueque, Nicolás Belmar y María Paz Jorquiera supieron que el piloto que habían grabado para convertirse en "Los improvisadores" fue aprobado, la sensación fue de confianza.

El grupo llevaba diez años haciendo teatro de la improvisación y las rutinas siempre tenían buena acogida. "Sabíamos que algo así podría resultar, porque la gente se reía y disfrutaba", dice Belmar.

Para festejar el primer capítulo invitaron a todos sus fans y amigos para que coparan el estudio. Fue una fiesta.

Siete días después, el teatro estaba colmado. Al tercer programa, el escenario era distinto. Los que habían ido a los shows anteriores no podían y debieron recurrir a todos los cercanos para llenar el auditorio. Lo completaron apenas.

La semana siguiente fue la prueba de fuego. Pensaron que no llegaría nadie. Fue todo lo contrario.

Minutos antes de la grabación, más de cien personas presionaban por entrar, mientras en el lugar no cabía nadie. Ese fue "el" día.

"Ahí nos dimos cuenta que el programa estaba marcando. El público se disparó en apenas un mes", comenta Urrejola.

Aparecido a comienzos de enero de este año, "Los improvisadores" se ha convertido en un pequeño fenómeno underground televisivo en Vía X y, curiosamente, de escasa inversión económica.

Cinco actores improvisan sobre distintas situaciones propuestas por el público y por el conductor Juan José Gurruchaga, generando una espontaneidad humorística. Una lógica del absurdo que ha tenido una excelente recepción en los jóvenes.

Muchos escolares hacen sus propias rutinas de improvisación en las micros; algunos programas los están imitando y para el próximo mes tienen su gran examen: se presentarán en el Teatro Caupolicán.

"A varios de mis amigos actores, que trabajan en televisión, siempre les decía que un programa como éste daría buenos resultados. Pero nunca nadie nos dio bola. Hasta ahora. Por otra parte, no nos asusta actuar ante harta gente. Lo hemos hecho en el Teatro a Mil y hemos estado en países como Canadá, Brasil, Dinamarca y España actuando. Así que no hay problema", cuenta Belmar.

Todos concuerdan en que el éxito del programa -que promedió 1,1 de rating en marzo trepando a los primeros lugares de sintonía del cable- y esta incipiente fama se debe a los sacrificios que hicieron durante su carrera. Recuerdan que durante sus primeros años hicieron obras en el living de sus casas, porque

no tenían plata para arrendar un lugar y aseguran que no hay que volverse loco con los aplausos. "No hay que creerse tanto el cuento. Si esto pasa, volvería con lo que he estado haciendo todo este tiempo. Los actores sabemos que hay muchos momentos de frustración en esta profesión y hay que disfrutar cuando pasan cosas buenas", indica Urrejola.

-¿Qué es lo que más les ha sorprendido durante estos meses?

-Panqueque: Es súper bonito que te reconozcan en la calle y te digan que les alegras la vida, pero lo mejor es que muchos jóvenes se acercan para decirnos que quieren estudiar teatro. Eso es bacán.

Desde marzo pasado, "Los improvisadores" está agarrando otro vuelo. Al público mayoritariamente quinceañero se le ha añadido otro segmento: los adultos. Según cuentan, cada vez son más los mayores que los sintonizan.

"El otro día una señora me decía que le alegramos la vida y que nos veía por su hijo. Otra mujer me paró y me dijo que fuera a comprar el diario porque había salido una buena crítica. Es muy bueno cuando dicen que el programa les alegra la vida", relata Moya y Belmar la interrumpe: "Siento que estamos como el Jappening, como que pasamos a ser un programa familiar, que la gente lo sigue y lo comenta".

-Pasa muchas veces que en grupos humanos que conviven con el éxito se terminan odiando. ¿Cómo manejarán esa situación?

-Moya: Nunca hemos tenido en mente quién es el más popular ni tampoco lo vamos a tener. Nos conocemos hace muchos años para tener esos problemas.

-Panqueque: Es cierto que eso de verse tanto rato y que nos vaya bien a veces produce diferencias, pero es hasta lógico. Lo bueno es que hemos compartido tantas cosas que nos conocemos.

-Gurruchaga: Todos sabemos la historia del Jappening y conocemos los problemas que pasaron en "El club de la comedia". Estamos conscientes que, en algún momento, vamos a tener opiniones distintas sobre un tema, pero tenemos un objetivo en común.

-Mucha gente me ha comentado que creen que sus improvisaciones están pauteadas. ¿Qué opinan?

-Panqueque: Demás que deben decir eso. Pero jamás esta pauteado. Nosotros tenemos un entrenamiento de la espontaneidad y salen cosas divertidas. Sería imposible que, por ejemplo, hoy -martes pasado- que grabamos 6 programas, tuviéramos memorizadas 48 pautas. Nos volveríamos locos. Lo mejor es que la gente se hace adicta con las improvisaciones. Muchas veces pasa en el público, como cuando uno ve una película y dice "ahora van a matar a éste" y pasa.

-Gurruchaga: El código real de improvisación es el papelito. Toda la gente está esperando que salga su papel para que los muchachos lo actúen y eso es imposible pautearlo. No se puede meter esa cuchufleta.

-Hace unos días vi que en "Yingo" les estaban copiando las rutinas. ¿Les parece muy patético que ellos sean tan poco creativos o les da lo mismo?

-Belmar: Está bien que te copien. Quiere decir que lo estás haciendo bien. Además, lo que importa en nuestro programa es el elenco y eso se valora. O sea, un grupo de abuelitas podría hacer improvisación, pero no sería igual. Es como ver tocar a los Beatles

y después tener a un grupo tributo de los Beatles. Hay diferencias.

-Panqueque: Es como cuando han tratado de imitar a programas como "Mediomundo" o "Plan Z". Puedes tener una idea similar, pero de ahí a parecerte a ellos hay una distancia grande.

-¿Por qué creen que el humor está casi extinguido en la televisión?

-Panqueque: No sé… los profesionales del humor, por lo general, basan su carrera fuera de la televisión. Los Jaujarana, por ejemplo, estuvieron 20 años haciendo shows en la calle Corrientes en Buenos Aires antes de salir en la tele. A veces hay personas que quieren ver humor, pero hacen cosas como "La Ofis", donde meten a cualquiera y no resulta porque los comediantes tienen que tener timing.

-Igual es raro, porque a todos nos gusta reírnos…

-Gurruchaga: Creo que todo va cambiando lentamente. Lo vemos en las teleseries. Ahora las de las 8 van en picada, no las está viendo nadie. La sociedad va cambiando. Las teleseries nocturnas son las que muestran contingencia. Con el humor pasa lo mismo, deben existir profesionales. Sólo así resultará gracioso.

-Urrejola: Hacer buen humor es mucho más difícil que hacer buen drama. Tiene que ver con los que hacen humor. Tú ves, por ejemplo, que "el Chavo del 8" es un programa de bajo presupuesto y de diálogos geniales, de esos que se siguen viendo de generación en generación. La capacidad tiene que ver con los talentos.

-¿Qué comedias chilenas les han gustado?

-Gurruchaga: "Casado con hijos", pero voy a lo mismo. Tiene que ver, además de los guiones, con encontrar un buen elenco. Si eso mismo lo toman pésimos actores, la cuestión no va para ningún lado.

-Panqueque: ¿Qué pasaría si "Casado con hijos" lo hubiera hecho Cruz- Coke?

-Moya: No molestes a mi ministro de Cultura.

La fe en "Los improvisadores" ha logrado sucesos milagrosos. Para Gurruchaga, el espacio ha provocado que muchas personas tengan "un antes y un después en su vida". No es sólo eso. El actor observa también poderes curativos del alma. Está convencido que deberían darle un premio cultural. ¿La razón? "Aporta dinámicas grupales y te mejora la vida", dice convencido. Juanita Urrejola, en tanto, escucha y explica que el gran remezón que provoca el programa es que remece al chileno, siempre tan poco dado a la innovación y el riesgo. "Nos enseñan a ser estructurados desde chicos y eso hace que no seamos dados a la espontaneidad. La gente sufre un shock cuando ve a alguien que es espontáneo y por eso le gusta tanto. Le estás entregando algo de lo que todos queremos ser: libertad".

-¿A quiénes admiran ustedes?

-Urrejola: A Charles Chaplin. Era un genio y un visionario. Un artista completísimo que era guionista, director, hacía la música. Era notable. También me gusta la Tamara Acosta, es una mujer valiente, que no se ha dedicado sólo a hacer teleseries.

-Moya: Monty Phyton porque eran geniales. Se disolvieron, algunos murieron y otros siguen en el cine como Terry Gilliam.

-Panqueque: Me gusta Coco Legrand, Kramer. ¿"El club de la comedia"? No los he visto tanto. No me identifico con ellos ni nunca los he esperado para verlos como lo hacía con "Mediomundo" y "De chincol a jote".

-Por último, recomendarían estudiar teatro…

-Panqueque: Hay mucho poser que estudia por esnobismo y que lo hacen sólo para decir "soy actor". Es una profesión dura e inestable y que no es pa' taquillar.

-Moya: Si estás decidido, tienes que hacerlo. Pero hay que trabajar duro y ser tolerante y sacrificado. El trabajo es mucho más fuerte que la suerte. Pero como en cualquier cosa, si te apasiona, debes seguir adelante.

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