
Miércoles 31 de mayo de 2006
No es magia, pero funciona como si lo fuera. Personas que después de una sesión dejan de fumar los 40 cigarrillos diarios que fumaban, vencen su timidez y se paran con propiedad frente a una comisión examinadora u olvidan un dolor crónico de espalda después de enterarse que la causa del mismo se encuentra en una vida anterior.
La hipnosis da para todo, y puede ayudar mucho más porque recién se está comprendiendo la forma en que trabaja la mente durante el estado de trance.
Esta herramienta se comenzó a utilizar en la década del 50 como método para tratar el dolor. Desde entonces su campo de acción se ha ampliado hasta ser utilizada ahora por sicólogos y siquiatras como parte del tratamiento para la angustia, la depresión, fobias, los traumas, el síndrome de colon irritable, la adicción al tabaco y hasta desórdenes alimentarios.
Agustín Estartus, siquiatra y docente de varias universidades, explica a La Nación que la hipnosis es un fenómeno difícil de definir y de conceptualizar. Por eso mismo se puede considerar poco científico y es ese quizás el motivo por el que no todos los siquiatras la conocen o la practican. "La hipnosis se presta para cosas extrañas, para fines de espectáculos y eso le resta seriedad". Sin embargo, en el campo de la siquiatría y la sicología son muchas las cosas que son difíciles de definir.
Múltiples uso
Para Estartus, la hipnosis "es un estado mental muy especial en el que el sujeto está ensimismado y mentalizado en torno a un tema que le resulta motivador e interesante mediante el cual puede lograr cosas".
El sicólogo de la Universidad Central e hipnoterapeuta Arnoldo Schaffner tampoco adhiere a las concepciones oficiales, por lo que prefiere quedarse con "un estado de relajación y concentración". Hasta la consulta de este profesional han llegado personas con problemas emocionales, físicos, dolores crónicos, fobias y miedos. También ayuda a que las mujeres embarazadas sean capaces de bloquear el dolor de las contracciones y del parto.
Estartus explica que es posible también hipnotizar a deportistas para que mejore su rendimiento, o a una persona para que controle su ansiedad o su miedo frente a una cirugía, ayudar a dejar el cigarrillo o mejorar el desplante de quienes deben hablar en público.
"Con la hipnosis no se causa daño porque tiene un límite natural, no se puede hacer nada que vaya en contra de la voluntad del hipnotizado", dice Estartus.
También es importante considerar que no todas las personas tienen el mismo grado de susceptibilidad hipnótica. "Hay gente que entra rápidamente en trance, pero alrededor de un 20% no puede", indica.
Vidas pasadas
El hipnoterapeuta Arnoldo Schaffner practica además de la hipnosis la regresión a vidas pasadas. Con esta herramienta ha ayudado a curar fobias y miedos, pero aclara que no todos los problemas se pueden aliviar con las regresiones.
Estartus también realiza regresiones, pero sólo las cree válidas hasta los tres o cuatro años de los pacientes, que es la edad en que maduran los circuitos de memoria, antes de eso dijo, "no son recuerdos, pueden ser experiencias vistas, historias... los neurocientíficos lo ponen en duda".
Especialista recomendado
Pero como en todo, es importante asegurarse bien de la persona que realizará la hipnosis. Ambos especialistas concuerdan en que debe ser un profesional del área de la salud, sicólogo o siquiatra
Schafnner señala que "no es llegar y hacer hipnosis, es importante que quien lo haga tenga experiencia en atención de casos clínicos, que sea hipnoterapeuta".
"La hipnosis se presta para muchas cosas non sanctas y a eso se suma que en este país cualquiera puede ejercer la medicina, porque no hay estándares regulares que den confianza de quienes atienden, existiendo un verdadero zoológico", dice Estartus.
Por lo mismo, señala que una buena indicación a la hora de elegir el hipnoterapeuta es basarse en la experiencia de los pacientes que hayan conseguido buenos resultados con la técnica y con el profesional que la practica.