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Viernes 3 de agosto de 2012| por Felipe Castro - foto: Esteban Garay
Manuel García se cruza con Eduardo Gatti en los estacionamientos del sello Oveja Negra. Parando un poco la oreja es posible notar que comparten datos de guitarras eléctricas. Descoloca un poco escuchar al autor de “Tu ventana” y al de “Los momentos” hablando con tanto entusiasmo de conceptos que remiten a un técnico o a un ingeniero, antes que a alguien capaz de construir pequeños mundos armado con un instrumento de 6 cuerdas.
El cantautor viene llegando de una gira por el sur de Chile. En diferentes ciudades tuvo la posibilidad de replicar con lujo de detalles el show con el que cerró lo que ha sido una gran temporada, que corona con el lanzamiento de su disco “Acuario”.
Y justamente en este cuarto disco como solista, son los detalles donde el ex Mecánica Popular ve un giro, un salto que ha podido concretar gracias a los mayores recursos técnicos y humanos que han llegado a su mano con la acogida del público masivo.
-Antes de irte de gira al sur tuviste el lanzamiento de tu disco en el Caupolicán. ¿Marca algo en tu carrera?
-Lo primero es una sensación de agradecimiento, cuando una carrera logra convertirse en un arte más visible para el público. Me tomo con alegría la posibilidad de poder contar con más recursos estéticos, más equipos humanos de trabajo, infraestructura…más posibilidades de hacer cosas. Esto implica que no sólo existo yo en el panorama de mi carrera, si no el equipo de músicos, mi manager y el público. Un agradecimiento al público y a que las cosas que uno planifica a nivel artístico dan resultado.
-Antes eras tú y tu guitarra…
-Hay, por suerte, muchas ganas de trabajar. Siempre he sido muy inquieto y lo que veo es que sobre mis propias limitaciones puedo contar con otros. Si conozco a alguien de la literatura y a partir de lo que hago quiero escribir un libro de poesía, tengo de quién echar mano. Si se me ocurre hacer un disco sólo con piano, puedo contar con algún compañero con quien trabajar. Tengo la sensación de que lo que hago lo hago con cariño y con trabajo, lo que me ha valido cierta credibilidad.
-O sea, el potencial creativo entra en un estado más puro, por no estar sujeto a un solo factor.
-Exactamente. Ya no trabajas en base a tus propias limitaciones. Para mí es súper importante ver resultados, más que yo verme representado como creador en una obra. En mi último disco hay colaboraciones muy importantes de los hermanos Durán de los Bunkers, hay un trabajo muy acabado y de mucho profesionalismo del productor, Marcelo Aldunate y muchos elementos de mucha gente que aportó al disco. Es mucho más que decir “esto lo hice yo”. Además, enriquecer con otras energías el trabajo impide que tu obra se vuelva tan autorreferente y limitada.
-¿Cómo estuvo la gira en regiones?
-Bien lindo, porque llevamos la estructura y la escenografía que usamos en Santiago a Talca, Concepción y Temuco, donde tuvieron la buena voluntad de armar toda esta parafernalia y darle un espacio. Y el que se beneficia con eso es el público. Hay una experiencia estética de mapping, luces, proyección, sombras chinas. Eso tiene que ver con un concierto que es agradecimiento al apoyo que he tenido.
-¿Cómo marca tu música el ser de Arica?¿Te vincula con el público de regiones?
-Creo que he ido estableciendo un relato que más allá de ser ariqueño tiene que ver con la Provincia. Al margen de la gran capital, con todos los recursos centralizados. La provincia tiene una energía natural muy potente. Creo que ese relato armado desde un pueblito pequeño, se vuelve universal.

En lo que fue su primera gran aparición masiva, en el Festival de Viña, Manuel García aprovechó las cámaras no para lucirse ni hacerse el simpático. En pleno show leyó una carta dirigida al presidente Sebastián Piñera, hablando de la gente afectada por el terremoto, los niños mapuches y pidiendo al gobierno que ayude a los estudiantes.
-¿Cómo ves el movimiento ciudadano después de 2011?
-El movimiento estudiantil tuvo una ganancia súper grande, que es una claridad que habíamos perdido los chilenos, que es la de saber que juntos, sí somos algo. De que si salimos a la calle podemos presionar en ciertos temas. La gente está animada a expresar sus derechos.En términos concretos, más que una especie de apoyo de los muchachos soy un seguidor del movimiento. A mí me lidera la gente joven, que tiene ideas nuevas y yo me dejo guiar y encantar por aquello. En todo caso, creo que si los muchachos no se han movilizado el primer semestre es porque están pensando muy bien las cosas. No es que haya bajado la guardia. No creo que estén dormidos.
-Hubo un rescate de una cultura política, que se traduce artísticamente en el renacer del folclor…
-Hay una cuestión innegable que tiene que ver con el Siglo XXI. Hay ciclos que se repiten a lo largo de la historia humana y hoy nos estamos mirando a nosotros mismos como chilenos, a partir de los planteamientos sociales, la música, nuestra forma de ser, nuestra institucionalidad, las organizaciones, etc. Como parte de esa mirada propia hay una forma de subrayar los temas que tienen que ver con lo chileno.
-Se vuelve a mirar al campo, al mar, a los mineros, que están presentes en obras de Violeta Parra, Neruda…
-Creo que es importante que nos miremos con verdad y crudeza para fundar los pilares de una historia verdadera y próspera. Se ha ido derrumbando la tesis de que íbamos a convertirnos en un país primermundista y nos íbamos a olvidar de nuestras raíces en el campo, en el mar, y que nos íbamos a convertir en una sociedad de consumo, moderna. Y de pronto no nos entendemos y no nos vemos a nosotros mismos si no tenemos claridad respecto a nuestras raíces.
-Hubo un quiebre…todos pensaban que íbamos a una sociedad más cínica. Como el modelo gringo, o europeo.
-A ellos no les resulta el modelo. Siento que tenemos una invasión de cine espantosa con respecto a ciertos valores. Es increíble que uno vaya a ver el hombre araña y uno de los looser en la película, que sacan a patadas de un edificio, es un tipo con apellido Guevara. Y aparecen un par de mensajes xenofóbicos. ¿Qué clase de propaganda es esa? A mí me encanta ver al hombre araña saltando por los edificios, pero esas cosas no se nos pueden pasar por alto. Frente a eso se han levantado el tema indígena, la naturaleza, el tema y la defensa de ciertos valores que tienen que ver con los derechos ciudadanos y eso te conecta con tus abuelos, con nuestros orígenes.

“En Acuario concreté inquietudes estéticas que tenía hace mucho tiempo...digo, para los que piensan que después de Viña me transformé en una cosa vendible. Quise hacer canciones abiertas a la interpretación, para que cada uno arme su historia. No condicionar al auditor. Y están basadas en una estética retrofuturista”.
-¿En el arte del disco hay guiños a Moebius o no? Me acordé un poco de la serie Espartaco…
-Tiene que ver con Moebius, con Ray Bradbury, con Poe. Una imaginería fantástica, más allá de la contingencia concreta. Lo curioso es que esa imaginería fantástica de alguna manera tiene que ver con la realidad. Es bien especial eso, porque puedes establecer un camino por un lugar que nunca habías recorrido.
-Esta mirada al futuro se puede leer como una parodia ¿no? Que el futuro iba a tener autos voladores e iba a ser otra cosa. Y al final te das cuenta que estamos acá no más.
-Ray Bradbury se preocupó de mostrar siempre que el ser humano iba a ser de la misma manera, mientras no hubiera algo interno que nos obligase a cambiar. Eso deja de ser ciencia ficción y se transforma en una especie de antropología. En ese sentido a veces es mejor no ser tan contingente y buscar esencias dentro del comportamiento emocional del ser humano.