
Miércoles 21 de julio de 2010| por La Nacin / Agencias
Mientras el derrame de petróleo en el Golfo de México centraba parte de la conversación que sostenían ayer el Presidente estadounidense Barack Obama y el Primer Ministro británico David Cameron, a miles de kilómetros de distancia una tragedia ecológica de similares características seguía en desarrollo en el mar Amarillo.
Según publicó la prensa oficial de China, la contaminación con crudo afecta ya una superficie de 183 kilómetros cuadrados, a pesar de los esfuerzos para cercar y contener el crudo.
La marea negra procede del incendio que afectó el viernes a dos oleoductos propiedad del gigante estatal China National Petroleum Corp. y el puerto de mercancías Xingang en Dalian.