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Martes 11 de mayo de 2010| por Sebastin Gallegos / La Nacin
"A la Julia la conocí de la forma más charcha que se puede conocer a una mina: durante una pelea con los chunchos...", se lee en las primeras líneas de "El Roberto y la Julia", la novela con que Mario Silva (55) se impuso sobre otras cien obras en la convocatoria de Editorial Mago.
El autor del libro, que fue presentado en la Feria de la Plaza de Armas, es técnico en telecomunicaciones. Todos los días se levanta a las cuatro de la mañana, escribe hasta las 7 y luego se va trabajar. Pero apenas cumplía cinco años cuando presenció una violación. Trece cuando vio un asesinato. Y un año después, tras la muerte de su madre, tuvo que internarse en la Fundación Mi Casa, donde se forjó entre largas tardes en la librería Rivano y el oficio de bibliotecario.
"Un escritor siempre escribe sobre sí mismo", asegura Silva, cuyas páginas destilan marginalidad, violencia y, por sobre todo, esperanza. "El problema de la marginalidad es que no hay héroes. Por eso mis personajes son aspiracionales, pasan por ahí pero no se pudren, como la flor del loto, que nace en las aguas más podridas pero es la flor más hermosa", dice, y cuenta que una de sus grandes satisfacciones con este libro ha sido regalárselo a la niña que aparece en la portada. "Ella lo leyó y me dijo: 'tío, bacán, somos nosotros'. Y lo escribí para ellos. Para que vean que a través de la novela se abre otra ventana".
-¿Cómo nace "El Roberto y la Julia"?
-En ese momento yo estaba cesante. Y vi en el Metro el aviso del premio. Como soy creyente, oré. Al otro día me levanté, tomé mi cuaderno de apuntes y vi unas fichas de personajes que había confeccionado: en ese momento supe que iba a escribir la novela. Utilicé la trama de "Romeo y Julieta" y la trasladé a garreros de la población La Bandera. Fueron quince días de deleite.
-¿Cuál es la verdad sociológica que desnudas en la novela?
-Que vivimos en un sistema social sordo y bizco, y somos tremendamente egoístas. La clase media está desapareciendo y cuando eso pase nos convertiremos en un país bananero, donde la ley la ejecutan los bandidos y los ricos. Vivimos en una forma de esclavitud, donde los ricos primero te inundan los medios con cuasi pornografía, por otro lado te dicen que Dios no quiere que uses condón, y luego, hecho el filtro del cuarto medio, te llenan de tarjetas y te inundan con publicidad.